miércoles, 8 de julio de 2009

Florecimiento de competidores en la izquierda

Por Mirko Lauer
¿Hay pugnas políticas en la izquierda? ¿Se preocupan los dirigentes de izquierda de esas contradicciones en el seno del pueblo? Hasta hace poco la impresión que transmitía el sector es que cada grupo se ocupaba de sus propias cosas: adecuarse a los requisitos del JNE, perfilar la propia imagen partidaria, forjar alianzas que permitan avanzar mejor en el 2010 y el 2011.
El paulatino avance de la protesta en todo el país y cierto opacamiento de Ollanta Humala empezaron a modificar ese bucólico panorama. Con los sucesos de Bagua la topografía del izquierdismo ha empezado a cambiar mucho más rápido. Ahora la preocupación parece ser desmontar al prójimo y montarse uno mismo lo mejor posible sobre la ola radical de este momento. La dialéctica del uno que se divide en dos.
La jornada de lucha nacional salpimentada de paros regionales de estos tres días es un claro gambito de Mario Huamán para convertir a la CGTP y gremios conexos en el vehículo de una candidatura algo más radical que la de Humala. O por lo menos de acumular la fuerza suficiente para asociarse a Humala en términos ventajosos.
No es el único competidor que tiene Humala. Por el lado izquierdo además de Huamán están el sacerdote Marco Arana, quien aspira a liderar la protesta contra las industrias extractivas, y el probable candidato del Partido Descentralista Fuerza Social, que promovería una opción social-demócrata regionalista.
Le comerían votos por el lado de la derecha autoritaria la candidata del fujimorismo y el candidato castrense Edwin Donayre. Dos figuras con las cuales no parece posible la negociación. Con lo cual en estos dos años Humala podría volverse una suerte de Túpac Amaru electoral, despedazado desde todas las direcciones.
No todas las fuerzas de la izquierda aspiran a la Presidencia de la República. La idea es avanzar su ficha en el aparato elegido del Estado, sobre todo alcanzar alguna representación en el Congreso. Pero solo lanzando barcos propios lograrán negociar una presencia en la lista parlamentaria de un Nº1.
No descartemos que en su avance la ola de protesta todavía pueda crear nuevas agrupaciones electorales y nuevos liderazgos con presencia nacional. Por ejemplo, las alusiones al asilado Alberto Pizango en este sentido ya son frecuentes. Pero todavía podríamos ver intentos de revival de algunos nombres históricos de la izquierda.
¿Dan los votos de la protesta para todos? Estamos en el momento en que se está decidiendo en los hechos si Humala podrá ser una suerte de Alfonso Barrantes de una nueva Izquierda Unida, o solo el más prominente en una constelación de nuevas figuras electorales de izquierda con agendas diferenciadas.

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