jueves, 16 de julio de 2009

El retorno de una derecha ingrata

Por Mirko Lauer
Otra mirada, un boletín de análisis en la red, lanza esta semana una hipótesis sugerente: parte de la derecha ha empezado a desengancharse del Apra. Se apoya en las coincidencias de diversos comentaristas de medios para quienes el partido de gobierno ya no es una solución, sino parte del problema.
Si bien los comentaristas citados parecen traslapar la fobia al Estado con la fobia al Apra en cuanto partido, el sentido del comentario es claro: hay un nuevo discurso de derecha con muchas ganas de tomar distancias de la gestión 2006-2011, y su caballito de batalla es la ineficiencia del Estado realmente existente en el país.
En las pasadas elecciones generales una parte de la derecha, probablemente esta misma de la que habla Otra mirada, vio en el Apra el recurso para frenar a Ollanta Humala. Votó por Alan García recién en la segunda vuelta, tapándose la nariz. García los recompensó con creces, aunque también por su propia conveniencia política.
Sería interesante saber cómo piensan frenar a Humala, o su equivalente, en la próxima oportunidad. Quizás las encuestas donde Humala es el precandidato N°5 les están haciendo sentir que ya no existe el problema, ni la necesidad de un defensor. Sin embargo el ritmo de los acontecimientos no habla de un país que vira hacia la derecha.
No es difícil imaginar el sueño de esa derecha que ha identificado Otra mirada. En ese sueño se logra formar un frente de derecha no aprista con peso suficiente como para obligar al Apra a plegarse en condiciones de real subordinación. Con lo cual se le bloquea a García la posibilidad de ser el gran elector del 2011.
¿Por qué este descontento con el Apra? Quizás las fuerzas más a la derecha, en lo económico y lo ideológico, sienten que ya tienen demasiado tiempo sin acceso político pleno al poder y al manejo político del país. En efecto, en el aparato del Estado los apristas son unos derechistas poco convincentes, más de consigna que de convicción.
El análisis de Otra mirada habla de “otra agenda” de la derecha. Pero es un texto breve que no menciona los puntos de esa agenda, más allá de los comentarios de personas como Gonzalo Prialé o Jaime de Althaus. ¿Hay fuerzas más importantes que eso moviéndose detrás de esta segunda agenda? ¿O ella todavía es pura ideología?
La idea de una suerte de radicalización neoliberal que no vacile en dividir las fuerzas de la derecha en nombre de la pureza de los principios da que pensar. Pero darle malos consejos a García no es lo mismo que distanciarse de él. Solo les creeremos realmente cuando hayamos escuchado el sonido de su primera puñalada por la espalda al actual gobierno

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