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domingo, 17 de abril de 2011

Conversar sí es pactar

Por Augusto Álvarez Rodrich

alvarezrodrich@larepublica.com.pe

Una buena noticia: la política empieza a funcionar.

A pesar de que la semana siguiente a la primera vuelta fue catastrófica para la bolsa de valores y de que las expectativas empresariales se deterioraron de un modo relevante, una buena noticia del mismo periodo fue que la política está empezando a funcionar en el Perú, dando indicios de que, a pesar de su desprestigio, ahí puede estar la solución a la encrucijada en la que hoy está el país.

Un reporte de Apoyo Consultoría divulgado el viernes dio cuenta del impacto negativo de la incertidumbre electoral y de la posibilidad de cambios sustantivos en el modelo económico sobre las decisiones de inversión y de contratación de personal de las empresas. En este sentido, un sondeo entre casi 300 firmas clientes del SAE de dicha consultora, hecho durante la semana posterior a la primera vuelta, concluye que está ocurriendo una desaceleración importante en los planes de inversión.

El informe señala que el porcentaje de empresas que planea acelerar el ritmo de inversión en los próximos seis meses se redujo de más del 50% en marzo a alrededor de 10% en abril. Asimismo, ahora casi el 20% tiene planes de reducir el ritmo de inversión, cifra que contrasta con el 1% del sondeo realizado durante la tercera semana de marzo. A su vez, el porcentaje de las empresas encuestadas con planes de incrementar personal en los próximos seis meses se redujo de 65% a 24%.

Es evidente la preocupación empresarial. Desde la caída de Lehman Brothers, las expectativas empresariales no habían mostrado un quiebre tan marcado. En el pasado, los resultados de este sondeo han sido un buen predictor de la evolución de la inversión privada en el país, concluye el reporte reseñado.

Un cuadro de incertidumbre creciente como este, que sin duda le hace daño al país, requiere una solución que no está en el terreno de la economía sino en la política, la cual suele ser interpretada como el arte de alcanzar acuerdos con el fin de hacer posible la acción del Estado en beneficio de la sociedad.

Esto ha empezado a suceder la semana pasada a través de una serie de reuniones entre los cinco candidatos principales en un contexto en el que los dos que pasaron a la segunda vuelta están inmersos en el esfuerzo de persuadir al elector de que no son lo que la mayoría sospecha o está segura que en realidad son. Un indicio positivo de este proceso es que, por ahora, han cesado los insultos entre ellos.

Es obvio que Pedro Pablo Kuczynski, Luis Castañeda y Alan García apoyarán a Keiko Fujimori, y que Alejandro Toledo respaldará a Ollanta Humala, pero, al margen incluso del resultado final, el país avanzaría bastante si las conversaciones y negociaciones en marcha se concretan en un pacto alrededor de un consenso básico sobre el rumbo futuro del país que haga viable la política y le otorgue a la economía la certidumbre que está requiriendo

Racebook

Por Jorge Bruce

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. El célebre microrrelato de Augusto Monterroso, filoso como un haikú, sintetiza admirablemente la experiencia de miles de peruanos el lunes 11 de abril por la mañana. Si bien para un sector considerable el resultado de la primera vuelta ha sido una angustiante y hasta deprimente decepción, para algunos miembros de las capas privilegiadas ese retorno inopinado del otro aborrecido y temido, que yacía confinado en su lugar alejado, es aterrador. Y ante acontecimientos que introducen tal nivel de incertidumbre y zozobra, las reacciones vienen impregnadas de odio y deseos de muerte: que desaparezca esa amenaza que jaquea mi estilo de vida.

Es en la red social Facebook donde se hallan las evidencias más potentes de estos afectos destructivos, colgadas por internautas asustados por el fantasma de la tortilla volteada:

“sabes una cosa, en que momento se jodió el Perú? En el momento en qe tu naciste… Eres la forma humana d eso qe siempre he odiado “la ignorancia” eres la ignorancia en persona,… sentire una vergüenza inmensa de saber qe el presidente de mi país, es un webon qe no tiene estudios importantes, qe no habla idiomas (…) pero no cantes victoria, prefiero a qe ganes tu a qe gane keiko, asi dentro de un año, kuchinski o toledo te den golpe de estado… y te vallas a la mierdaaaaa!!”

O en una peculiar versión del voto voluntario:

“¡¡Quitémosle el DNI a todos los Serranos  y paguemos su multa!!”

Y ya sin ambages:

“Cholos de porquería deberían morir todos carajo!!!”

¿Qué pasó? ¿No era que el racismo estaba saliendo de la escena nacional gracias al crecimiento económico? ¿La gastronomía no había integrado nuestras papilas gustativas? ¿La cumbia no había derribado las barreras vip?

El racismo, como la bestia de Monterroso, nunca se fue. Solo que no era preciso enarbolarlo de manera ostensible, en la medida que el poder parecía seguro en manos de quiénes, los autores de las líneas transcritas, consideran los garantes de su modelo, no solo económico sino de existencia. El otro estaba bajo control (esta frase se la he escuchado, cambiando “otro” por “esos”, a un gerente de relaciones comunitarias en áreas de explotación minera).

Los flashes del domingo han resquebrajado ese suelo y avivado, en consecuencia, miedos atávicos que combinan el retorno de lo reprimido con el retorno del oprimido. El racismo funciona como un arma de eliminación selectiva, al servicio del clasismo. Por eso ahora las “cruzadas” apuntan, en algunas personas que se expresan en Facebook, predominantemente contra Humala. Sin embargo en el año 90, cuando no existía esa red, ocurrió lo mismo en los medios contra Fujimori padre, a favor de la candidatura de Vargas Llosa.

Pero su “blanco” es análogo: la eliminación del otro segregado en el que deposito los aspectos repudiados de mí mismo. Por ejemplo la ignorancia que reluce en los mensajes citados. Gramatical y social. Sin entender que es ese desconocimiento el que ha producido ese resultado electoral. El enemigo del desarrollo es el Racebook, el libro de la raza superior, no el Facebook, el de los rostros múltiples con igual derecho a manifestarse y elegir.

La batalla final será en Lima

Segunda vuelta. La gran capital es decisiva en las elecciones. Las cifras que nos deja la primera vuelta nos dibujan nítidamente las preferencias de los electores en todo el país, dónde se encuentran los bolsones electorales de los candidatos y dónde deben trabajar más su imagen y propuestas. También revelan que Lima será el gran elector en esta segunda vuelta.

Fernando Tuesta soldevilla

Profesor Principal PUCP

Han pasado a la segunda vuelta los candidatos más disciplinados, con las mejores campañas y los que no se sumergieron en las contracampañas, que sí agotaron a los otros. Pero en camino a la segunda vuelta, los candidatos Ollanta Humala y Keiko Fujimori tendrán que labrar duramente para conseguir aquellos votos que no solo les han sido esquivos en la primera elección, sino incluso provienen de serias resistencias, por lo que son y representan.

Es cierto que gran parte del resultado se explica y define por la propia campaña electoral. Pero, al lado de las campañas, los candidatos y, sobre todo, lo que representan, dibujan un perfil de su votante. Esto en el Perú no ha cambiado mucho en relación a lo que se ha configurado en las tres últimas décadas. En los 80, los cuatro importantes partidos tenían asentamientos preferentes y claros. El clásico sólido norte aprista, el centro y sur andino de izquierda, el limeño pepecismo y el oriente acciopopulista. Hoy los candidatos y partidos son distintos, pero esas denominémoslas regiones siguen más o menos el mismo patrón.

Castañeda: una escalera corta

No es una maldición, ni menos la mala suerte, pero Luis Castañeda, en su segundo intento por llegar a la Presidencia (1,8% en el 2000), logra menos del 10% de los votos, con lo que una vez más un ex alcalde no es elegido presidente (Luis Bedoya Reyes, Alfonso Barrantes, Ricardo Belmont y Alberto Andrade). Y es que si bien las gestiones exitosas de los cinco fueron plenamente reconocidas, en un Perú centralista, desatan también un antilimeñismo que impide este traslado entre palacios.

Es conocido que Castañeda nunca logró organizar un partido sólido. Los vínculos entre sus componentes pasaban más por lealtades hacia él. Su equipo de plan de gobierno era tan distinto como distante de su lista parlamentaria, como presidencial y sus voceros, cada cual más agresivo por defender a su líder, que no hizo sino aparecer una campaña sin rumbo y poco tolerante.

De esta manera, Castañeda quedó quinto con el 9,8% de los votos, superado incluso por el promedio nacional de su lista parlamentaria (10,3%) y no gana en ningún departamento.

El perfil del voto solidario es básicamente limeño y urbano costeño. Lambayeque (donde nació y sacó su más alta votación), Lima, Callao, La Libertad e Ica superan su promedio nacional; pero de allí es poco lo que logra en el resto del país, sobre todo en la parte más pobre (Huancavelica, Apurímac, Ayacucho), donde su promedio es de 2,5%. Su discurso, basado en el logro de obras de ciudad metrópoli, está lejos de atraer votos de provincias.

Toledo: la experiencia no sirvió

Alejandro Toledo no solo ha sido presidente de la República sino que esta elección es su cuarta campaña (1995, 2000, 2001 y 2011). Pero aquello que sirve de experiencia y que era un punto a favor de su candidatura se convirtió en un efecto negativo.

Trazó una primera parte de una buena campaña que ayudó a recordar aquel aspecto positivo de su gobierno, lo que le abrió el espacio para tener la mejor adhesión de votos. Sin embargo, más tarde, no logró aplacar sus impulsos que lo convirtieron en un candidato que se peleaba sucesivamente con todos (M. Aráoz, Castañeda, Alan Gacía, Navas, Kuczynski), hasta aparecer con la soberbia que no podía evitar y que pagó caro con su caída a casi la mitad de su votación. Toledo había recogido un cierto voto de centro y centroizquierda, que fueron a parar a Humala.



Al observar el mapa de votación del partido de la chakana, nos muestra que sus mejores votaciones las tiene en el oriente peruano: Loreto, Huánuco, Amazonas, Madre de Dios y en el norte, salvo Piura y Lambayeque. Es decir, el corte de voto de acciopopulista y Somos Perú. Ahora es claro que Toledo sumó votos, en el 2001, de votantes de izquierda y Acción Popular. En el proceso de caída, Toledo perdió su voto de centroizquierda y se quedó con el acciopopulista, aliado de su candidatura.



PPK: Lima no es el Perú



Pedro Pablo Kuczynski logró asomarse a una segunda vuelta y contagió de entusiasmo a sectores del electorado. Pero quizá lo más importante fue su súbita trepada en las últimas semanas, acompañado por Humala y en sentido contrario de Toledo y Castañeda. Si PPK obtiene el 18,5% a presidencial, a nivel parlamentario logra algo menos, 14,4%. Es decir, hubo un trasvase de votos hacia él de otras candidaturas. Pero el efecto que produjo fue también de espejismo. Desde hace una década, quien gana en Lima no gana en el Perú (en primera vuelta). El resto del país se distancia, electoralmente hablando, de Lima. Siente, piensa y vota distinto y a veces contrario a la capital.



Si se observa su votación, aquel importante 18,5% se encuentra hiperconcentrado. Lima, Callao, Arequipa y Moquegua son los únicos departamentos que superan su promedio nacional, el resto es de porcentajes menores, llegando a tener en la región más pobre del Perú (Huancavelica, Apurímac y Ayacucho) entre 4% y 5%. Su voto es limeño y ubano costeño y, en estos departamentos, muy alto en los niveles socioeconómicos A y B, como mostraban las encuestas. Su hiperconcentración desarrolló un efecto de ganador que no se tradujo en la realidad y que se debía a que en aquellos sectores se concentran las élites. Su perfil es muy parecido al de Unidad Nacional del 2001 y 2006.



Keiko: el sólido norte fujimorista



Keiko no es Alberto Fujimori, pero no sería candidata sin su apellido. Su peso electoral se lo debe al efecto recuerdo y agradecimiento del gobierno del padre. Sin embargo, Keiko Fujimori hizo una campaña sobria y sin ingresar a contracampañas, como varios de los otros candidatos. Fue muy disciplinada en su estrategia y logró mantener su intención de voto e incluso un pequeño porcentaje adicional, que le permite estar en la segunda vuelta.



Al observar el mapa que dibuja su votación, nos encontramos con un sólido norte fujimorista. Gana a Humala en Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Cajamarca y tiene buenas votaciones en el oriente. Es posible que en el norte el voto aprista se hubiera desplazado a la agrupación que le ha sido próxima en este quinquenio. Su voto es parejo en Lima y a nivel nacional, pero desciende mucho en el sur: Cusco, Puno, Arequipa, Tacna, Madre de Dios. La candidatura fujimorista tiene resistencia y adhesión por la misma razón, el gobierno de Alberto Fujimori. Keiko es clave para lograr atraer aquel voto resistente y eso lo puede encontrar básicamente en Lima.



Humala: hoy como ayer



Al igual que Keiko, hizo la campaña más coherente y disciplinada. Su lectura atenta de la campaña del 2006 lo llevó a acumular imagen y posicionamiento, que le sirvió en el momento que se abrió la brecha en los primeros lugares y así atrajo los votos de electores de provincias y de distritos de menores ingresos de Lima. De esta manera, si se compara las votaciones del 2006 y 2011, se puede encontrar un parecido en los porcentajes, por departamento, impensada hace poco tiempo.



Terminada la elección del 2006 la figura de Humala se desdibujó desde una oposición que se confundía con una decepcionante desempeño de su bancada parlamentaria. Su intención de voto hasta hace casi dos meses era baja. Al caer Toledo y Castañeda, Humala era el único que seguía manteniendo un discurso sobre temas cercanos a la gente, pero además hablando de cambio, contra el resto que hablaba de continuidad. Es el sector del electorado que siempre ha votado por aquellos que encarnan las propuestas de cambio, moderado o radical.



Por esta razón, la geografía del voto humalista llega a superar la mayoría absoluta en varios departamentos pobres (Puno, Cusco, Ayacucho, Apurímac, Huancavelica) o de demandas sociales (Arequipa, Moquegua y Tacna). Lo más bajo, pero no tanto, se ubica en Lima y Callao (21%).



La batalla final será en Lima



Como suele suceder con los que pasan a la segunda vuelta, quienes votaron por Humala y Keiko volverán a votar por ellos. Por lo tanto, ambos candidatos deben ir a la captura del 45% de los electores, como lo hicieron Humala y García el 2006. Al ver la geografía de aquellos votantes, se puede apreciar que es en Lima y Callao donde el porcentaje de los que no votaron por ambos candidatos presidenciales supera el 55%, pero además es la plaza que concentra la mayor cantidad de votantes.



Si bien es importante que Castañeda, Toledo y Kuczynski intenten tener incidencia en la segunda vuelta, es claro que ya nadie en el Perú dirige el voto. No sabemos cómo ha respondido el electorado ante el resultado del 10 de abril, pues no hay encuestas aún, siendo esto como navegar sin brújula. Sin embargo, todo hace suponer que la segunda vuelta será muy competitiva y altamente polarizada.

sábado, 16 de abril de 2011

¿Y los que no pasaron a la segunda vuelta?

Los candidatos presidenciales Ollanta Humala y Keiko Fujimori se han lanzado nuevamente al ruedo electoral en búsqueda de alianzas o aliados políticos para enfrentar la segunda vuelta.

Ambos candidatos requieren constituir una coalición que respalde su programa de gobierno y genere confianza en el electorado. Asumiendo esta realidad y que los votos no se endosan, ¿qué rol político jugarán los partidos de Luis Castañeda, Alejandro Toledo y Pedro Pablo Kuczynski en la segunda vuelta?

Solidaridad Nacional: Entre esta agrupación y el fujimorismo existen algunas coincidencias: la “filosofía de las obras” y la continuidad del modelo de crecimiento económico. Así, aparentemente, Solidaridad Nacional podría optar por respaldar a Keiko Fujimori. Sin embargo, Fujimori podría ponerle paños fríos a este apoyo si, como señala, quiere encabezar la lucha contra la corrupción, pues el ex alcalde capitalino no ha podido librarse del tufo de corrupción que ha empañado su gestión municipal. Asimismo, un apoyo de Luis Castañeda a Ollanta Humala podría trasladarle réditos políticos en Lima y en los sectores sociales medios. Empero, como ya lo señalamos, Humala tendría que asumir también los pasivos que han afectado la imagen de Castañeda.

Perú Posible: Esta agrupación ha dejado sentada su posición frente a Fuerza 2011: no apoyarán a Keiko Fujimori, pues Perú Posible se potencia a raíz de la lucha contra el régimen autoritario de Alberto Fujimori. De esta manera, a pesar de las críticas de Toledo a Humala en la campaña pasada, ¿tendrán puntos de encuentro a favor del desarrollo del país? Toledo plantea un crecimiento económico con “rostro social”. Asimismo, ha reconocido que existe un descontento en la población por los pocos beneficios que recibe de la actual bonanza económica. Por esto, la necesidad de distribuir la riqueza sería el primer punto de encuentro entre Perú Posible y Gana Perú y, en segundo lugar, evitar que la mafia fuji-montesinista regrese al poder. Finalmente, Toledo tiene un importante apoyo en los sectores económicos altos, lo cual jugaría a favor del líder de Gana Perú si es que logra concretarse un apoyo político.

Alianza para el Gran Cambio: Si Pedro Pablo Kuczynski, en nombre de la alianza política que encabezó, decidiera apoyar a un candidato, difícilmente este sería Ollanta Humala, pues ambos representan dos perspectivas económicas contrarias: mientras Kuczynski es el representante directo del gran capital en el Perú, Humala recoge las viejas aspiraciones nacionalistas y de las clases populares. Esta hipótesis sería reforzada con lo mencionado el miércoles por Toledo, sobre una entrevista que sostuvo con Kuczynski: “PPK insinuó el apoyo a Keiko”. Así, la derecha más conservadora del Perú se arriesgaría a apoyar a Keiko Fujimori con tal de asegurar sus intereses económicos.

El panorama político se pone cada vez más interesante. Esperemos que, por el bien del país, se logre un consenso político con las fuerzas democráticas que - sin abandonar las importantes banderas que han llevado a Ollanta Humala a ganar la primera vuelta - permita enfrentar al fuji-montesinismo que busca llegar de nuevo al poder.

NO AL RETROCESO DE LA POLÍTICA DE EDUCACIÓN INTERCULTURAL BILINGÜE

“Desde el gobierno de Sagasti venimos arrastrando recortes presupuestales a la Política de EIB, que tiene impacto directo en la formación y ...