"La globalización cada ves avanza con mayor velocidad ,y ya casi es un hecho irreversible, el internet modifica costumbres, y urge tomar lo bueno de esto, la prensa basura peruana, no es de fiar, las Universidades, ni los entes comprometidos, permiten la aparición de una prensa libre. Por lo que no queda más que usar los medios posibles para expresarnos libremente".Este es un blog de mucha temática social.Wilmer Castillo
domingo, 20 de diciembre de 2009
Supertelescopio Vista: Entra en acción el "Google" del Universo
lunes, 14 de diciembre de 2009
¿”Guerra fría” en escala regional?
Por Serapio Cazana
De la literatura a la “tele”
En 1945 los satélites de telecomunicaciones comenzaron como ficciones literarias. El oficial de la Armada Británica Arthur C. Clarke publicó un artículo en la revista Wireless World, en el que proponía un proyecto muy ambicioso: poner un satélite a 36 mil kilómetros de altura, con la finalidad de captar señalas de radio y de televisión desde la tierra y reenviarlas a las estaciones estratégicamente ubicadas. De esa manera, las ondas de radio llegarían a cualquier punto del planeta sin interferencia alguna. El satélite debería estar en la línea ecuatorial y girar alrededor de la tierra a una velocidad aproximada de 1700 k/h, es decir, a la misma velocidad de rotación del eje terrestre. El proyecto pareció entonces tan fantasioso que posteriormente Arthur C. Clarke se hizo famoso como escritor de ciencia ficción.
Sin embargo, tiempo después el ejército estadounidense quiso hacer realidad la ficción y comenzó a probar con la transmisión de ondas de radio usando la luna como un reflector pasivo. En 1957, la entonces Unión Soviética lanzó el Sputnik-1, y un año después Estados Unidos puso en órbita el Store, primer satélite de comunicaciones propiamente dicho. Así comenzó oficialmente la era de las comunicaciones satelitales. Ya no era necesario encender fuego en las montañas o hacer humo para que los pueblos se comuniquen unos con otros.
El vecindario se ve mejor desde arriba
Pero la alta tecnología no es patrimonio único de las naciones desarrolladas. Hace algunas semanas, Venezuela anunció el lanzamiento de su primer satélite de telecomunicaciones, el cual se construyó dentro del programa Venesat-1 y lleva por nombre Simón Bolívar. El proyecto comenzó hace cuatro años, luego del acuerdo entre el gobierno chino y venezolano para construir el satélite cuyo costo total ascendió a US$406 millones. El viceministro venezolano de Ciencia y Tecnología, Luis Marcano, declaró a Radio Nacional de Venezuela que el satélite llevará la señal de televisión, radio e Internet a miles de personas que viven en áreas remotas de su territorio, así como a otras naciones de la región, desde México hasta Chile.
En tanto, el diario El Tiempo de Bogotá informó que Colombia pondrá en órbita dos satélites antes del 2012. Los funcionarios de la Comisión Colombiana del Espacio (CCE) ya se habrían reunido con los representantes de varias agencias espaciales para adquirir un satélite de observación y otro de comunicaciones. Debido a su geografía accidentada, el 60 por ciento del territorio colombiano tiene a los medios satelitales como únicas opciones en materia de conectividad en banda ancha. Por otra parte, el satélite de observación permitiría localizar con precisión campos de cultivo ilícito y campamentos de la guerrilla, entre otras tareas.
En Chile, el diario La Tercera informó en mayo pasado que la adquisición de un tercer satélite de uso cívico-militar estaba ad portas. El artefacto será lanzado desde Guyana Francesa en febrero del 2010, y su costo asciende a US$72 millones. Mediante este medio, las Fuerzas Armadas chilenas controlarían sus fronteras terrestres y marítimas, así como la explotación de reservas en el océano. El aparato también permitirá a los expertos dar seguimiento a situaciones de catástrofes naturales.
Pero no toda la tecnología espacial es ajena. En el 2006, en el Perú se dio una ley para promover los proyectos satelitales, oficialmente a cargo de la Agencia Espacial del Perú (Conida). El gerente de Geomap Consultores (firma especializada en geomática), César Santisteban, informó que en Conida actualmente está en marcha un estudio de prefactibilidad a un costo estimado de US$190,000 para la construcción de un satélite que se encargará de enviar imágenes de todo el territorio. Por otra parte, tanto la Universidad Nacional de Ingeniería como la Universidad Católica están trabajando en la construcción de pequeños satélites, del tipo cubesats, que pueden ser muy pequeños (el satélite chileno, por ejemplo, es del tamaño aproximado de una lavadora) que pueden ser lanzados de Kazajistán a un costo de US$20,000 por kilogramo.
¿Valen lo que cuestan?
La gran pregunta pendiente sobre esta carrera tecnológica es si las fuertes inversiones tendrán su correspondiente retorno en términos de utilidad concreta o, simplemente, a escala pequeña se está reproduciendo una historia interesante que dinamizó los procesos políticos entre las superpotencias del siglo XX.
TOMADO DE http://www.perueconomico.com/ediciones/32-2008-nov/articulos/363--guerra-fria-en-escala-regional
La búsqueda de la “partícula de Dios”: ¿misión imposible?
Ya se ha invertido más de US$9,000 millones en su búsqueda, y alrededor de 10,000 científicos vienen trabajando en el proyecto durante casi dos décadas. Por otra parte, para registrar sus huellas se ha construido la máquina más grande de la historia: nada menos que un túnel de 27 km de largo y todo con la más avanzada tecnología. ¿A quién se está buscando de manera tan exhaustiva?
Prófugo de la ciencia
El llamado “prófugo” debe su paternidad al físico escocés Peter Higgs, quien junto con otros colegas suyos teorizó en 1964 la existencia de una partícula especial que sería la responsable de todo lo que existe.
De acuerdo con la teoría más aceptada en la comunidad científica, el universo no siempre existió, sino que tuvo un principio, conocido como el Big-Bang (o gran explosión). Ahora bien, una billonésima de fracción de segundo después de ese acontecimiento, la estructura de esa singularidad era simétrica. Dicho sencillamente, la materia y la antimateria existían en igual proporción. En esas circunstancias nada podía existir, porque la igualdad de proporciones hacía que todo se igualara a cero. Comparativamente, es como si una habitación estuviera a 20ºC y otra contigua a -20º C, y al abrirse un canal entre ellas la temperatura se nivelara a cero.
Sin embargo, de alguna manera misteriosa surgió una partícula peculiar –el bosón de Higgs- que sembró la asimetría, proporcionando masa a otras partículas que antes no la tenían. Y así surgió la materia, si cabe el término, de la “nada”, como si se tratara de un conejo saliendo del sombrero de un mago. En razón de ello, al bosón de Higgs se lo ha llamado “la partícula de Dios”, precisamente por dar inicio a la existencia del universo tal como se lo conoce.
No obstante, la partícula en cuestión ha sido deducida, predicha, a partir de un modelo teórico de la ciencia, lo cual requiere una posterior confirmación sobre la base de la ciencia experimental. Así, surge el proyecto multinacional para crear el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés), un acelerador de partículas que tiene la finalidad de recrear las condiciones que existían en esas fracciones de segundo después de la gran explosión y poder encontrar el predicho bosón de Higgs.
El efecto futuro
Durante las últimas semanas, el reinicio de los experimentos en el LHC ha vuelto a suscitar el interés en la llamada “partícula de Dios”, y aunque los físicos no pronostican fechas para contar con los primeros resultados, tampoco ocultan esperanzas ni entusiasmo ante la posibilidad de encontrar la evasiva partícula.
Sin embargo, dos científicos reputados como Holger Bech Nielsen, del Instituto Niels Bohr en Copenhague, y Masao Ninomiya del Instituto Yukawa de Física Teórica de Kyoto, sostienen que hurgar en los misterios de la materia podría ser tan contrario a la naturaleza que el mismo universo conspiraría para impedir el éxito de los experimentos con hadrones. Y lo más sorprendente es que eso lo haría desde el futuro.
Explicar este concepto es casi imposible sin recurrir a las metáforas. Por ello, los físicos en cuestión dicen que es como si un viajero en el tiempo regresara al pasado para impedir que maten a su abuelo. En ese sentido, la predicción de Nielsen es que todas las máquinas que intenten encontrar el bosón de Higgs tendrán mala suerte. Hasta se podría decir que así como existe una “partícula de Dios” que da origen a la masa, también existe un “modelo de Dios” que impide que la encuentren. ¿Es ésta una idea descabellada?
De cualquier forma, y siguiendo la ya centenaria teoría de la relatividad general, en el universo habría singularidades por las que el tiempo mismo se curva y puede interactuar con el pasado y el futuro por igual. Después de todo, la también centenaria física cuántica no deja de tener elementos de fantasía y de realidad, y sin embargo sirve para explicar muchas cosas de la física y para concretar múltiples realizaciones técnicas. Por mientras, uno de los físicos más importantes de la actualidad, el británico Stephen Hawking, ha apostado US$100 a que la partícula de Higgs no será encontrada.
FUENTE http://www.perueconomico.com/ediciones/40-2009-dec/articulos/464-las-huellas-de-alguien
NO AL RETROCESO DE LA POLÍTICA DE EDUCACIÓN INTERCULTURAL BILINGÜE
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