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sábado, 23 de octubre de 2010

Hipótesis sobre los pequeños

Por Juan de la Puente

Los partidos llamados “pequeños”, aquellos cuyos precandidatos no superan el 3% o 4% de intención de voto o son subestimados en los sondeos de opinión, tuvieron una presencia matizada en las recientes elecciones. Somos Perú, Acción Popular y Alianza para el Progreso ganaron regiones, provincias y distritos, en tanto que Restauración Nacional obtuvo en Lima 8% de votos y se ha hecho de algunos lugares fuera de la capital. El Partido Humanista tuvo poca fortuna electoral, pero Yehude Simon defiende con firme activismo su presencia en las encuestas.

Varios de estos grupos están desarrollando un peligroso síndrome de asfixia electoral cuyos síntomas son: tentar con ansiedad alianzas con los “grandes”, consumirse en el frentismo descuidado lo interno y demorarse más de lo previsto en la designación de sus candidatos. Están perdiendo el poco oxígeno ganado o que les queda; una estrategia de derrota y de claro desposicionamiento político.

Salvo los destellos iniciales de Izquierda Unida (IU), entre 1980 y 1983, los frentes preelectorales presidenciales de los últimos 30 años fracasaron, de lo que dan cuenta Convergencia Democrática (1985), Fredemo (1990), Unidad Nacional (2001 y 2006) y el Frente de Centro (2006). Estos naufragios imprimen una tendencia contraria a la de otros países, como Chile y Uruguay en la región, con sistemas de partidos más estables y más tradición de pactos. Esta constatación no impide anotar, sin embargo, la vigencia de los compromisos postelectorales, como los de AP-PPC en 1980 y Perú Posible-FIM el 2001.

Los afanes frentistas de estos días lucen como un baile de máscaras donde los “grandes” juegan al diálogo a sabiendas de que irán solos y en el que los pequeños se apiñan en la puerta y fuerzan un cambio de perfil, diluyendo adhesiones propias y fortaleciendo el peso de los “grandes”. Son operaciones previas a una derrota electoral por abandono de la competencia directa.

Estos trasiegos descuidan otro espacio del diálogo político que en el Perú es prometedor, para construir colaciones sociales que recojan demandas de la sociedad civil y vertebre compromisos públicos amplios. Es cierto que ello obliga a otra ingeniería electoral: aprobar programas social y políticamente agresivos, designar candidatos con anticipación y realizar una campaña electoral más larga de cara al país, recorriéndolo, predicando y sumando pueblos.

lunes, 9 de agosto de 2010

Camisea: del silencio al referéndum

Por Javier Diez Canseco

La denodada y casi solitaria huelga de La Convención en defensa del gas de Camisea para el Perú es emblemática. El movimiento social de base expresa un valiente ideal nacionalista: reivindicar la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Un sentimiento mayoritario entre la gente –manifiesto en las encuestas– enfrentado a entregar todo al capital transnacional para que lo maneje a su antojo, sin proyecto nacional alguno.

Pero la soledad de la huelga, el escaso acompañamiento nacional a esta batalla que es de todos, el silencio cómplice de la mayoría de fuerzas políticas y la falta de iniciativa y acción práctica de quienes nos reclamamos como fuerzas del cambio son innegables. Evidencian una profunda crisis de representación, legitimidad y liderazgo político, la debilidad política para apostar realmente por un cambio de rumbo, el electoralismo puro que envuelve a muchos que quieren apostar por el cambio y las limitaciones en reconstruir y unir redes sociales y movimientos por el cambio.

La Convención plantea algo elemental y compartido por muchos: 1) Reservar el gas de Camisea (lotes 88 y 56), excepcionalmente barato, para el consumo nacional, dedicando gas de otros lotes de precios más altos para exportar; 2) Construir la planta de fraccionamiento en Kepashiato (para abastecer la zona y dar industria y empleo allí donde se origina el gas) y abastecer al macrosur por un poliducto; y 3) Que ningún ducto de TGP pase por la vital Reserva de Megantoni dados los riesgos de derrames y el impacto de su construcción en una zona de gran biodiversidad. Simple, directo, razonable e indiscutible si pensamos que las regiones y el país tienen derecho a beneficiarse de sus recursos naturales, aprovecharlos para su progreso y bienestar, como base de un Plan Energético Nacional que sustente nuestro desarrollo y para industrias de transformación, no sólo para el lucro de transnacionales.

La mediación de monseñor Miguel Cabrejos, presidente de la Conferencia Episcopal y conocedor de los problemas de Doe Run en La Oroya, ha evidenciado que sus demandas son atendibles y que los directivos tienen voluntad de diálogo. La campaña mediática del aprofujimorismo y la actitud provocadora y represiva del premier quedan al desnudo. Pero, más allá del APRA y el fujimorismo, ni el PPC (Lourdes Flores) ni SN (Castañeda) o PP (Toledo), se pronuncian sobre el fondo del problema, que es nacional y estratégico. Otras agrupaciones chicas como Somos Perú, Bayly, la del pastor Lay o Fuerza Social de Susana Villarán (vinculado uno a PPK y la otra a Quijandría, cerebros de los cambios para exportar el gas de Camisea) se callan en todos los idiomas. Sólo el PNP, las izquierdas, los movimientos indigenistas y ecologistas, así como algunos gremios y movimientos sociales se han pronunciado por recuperar Camisea para el Perú. Pero las palabras no han ido acompañadas de una campaña sistemática, iniciativa política y, sobre todo, de acciones decididas para frenar este latrocinio. Estas han sido tímidas y asistemáticas.

El proceso electoral regional/municipal no ha colocado Camisea en agenda ni ha recogido la demanda de un referéndum realizarlo en octubre. Deben pronunciarse los candidatos. Debieran comenzar asumiéndolo los nacionalistas, las izquierdas, los movimientos indigenistas y ecologistas. ¿Lo harán? Su unidad –que sería una fuerza formidable– avanzó poco en este escenario. Hasta las izquierdas –¿sin voluntad de poder?– van divididas allí donde la unidad haría la victoria en un proyecto común.

Es hora de hacer coherentes los discursos sobre la unidad y el cambio con la defensa de Camisea, forjando un amplio Comité Nacional en Defensa del Gas con una campaña en calles y barrios, de exigir referéndum. Quizás ello abra paso a la unidad política que el país exige y a recuperar una legitimidad política fuertemente desgastada.

martes, 15 de junio de 2010

Ciudadanos de segunda categoría

El título podría parecer discriminador y nos recuerda las polémicas declaraciones que el Presidente García hizo el año pasado cuando comentó que había ciudadanos que no eran de primera categoría. Sin embargo, haciendo uso de este tropezón presidencial, un grupo de jóvenes de diferentes partidos o colectivos, artistas, intelectuales y políticos han decidido reunirse bajo este nombre para expresar su rechazo a la corrupción y al modelo económico y social que se impone en el país. Otra Mirada conversó con Sergio Tejada, uno de los voceros del colectivo “Ciudadanos de segunda categoría” y nos contó un poco más sobre el mismo.

Este colectivo tuvo su primera aparición en medios el 16 de mayo de este año cuando presentaron un pronunciamiento que fue publicado en los diarios La Primera y La República al cual se adhirieron varios ciudadanos. Este tenía como ideas centrales la denuncia al sistema basado en el remate de los recursos naturales y la lógica mercantilista que, además, fomenta la corrupción que supone pérdida de oportunidades y servicios de calidad para todos los peruanos.

Sergio Tejada, uno de los voceros del colectivo, nos comentó que han realizado dos manifestaciones en la Plaza de Armas con personas disfrazadas de ratas, de modo que protestan de una manera original y creativa que causa impacto. Por otro lado a la fecha, a la página de facebook de este colectivo siguen sumándose adhesiones diarias de personas que además de estar de acuerdo con las propuestas del colectivo, deciden tomar parte en las acciones del mismo. Tejada nos confirmó que se ha sentido el aumento de personas dispuestas a formar parte de las manifestaciones.

Pero además de convocar para sus propias movilizaciones, el Colectivo “Ciudadanos de segunda categoría” también se ha unido a diferentes manifestaciones tales como la del martes 8 de junio por el aniversario de Bagua y tienen programadas nuevas manifestaciones como protesta debido al tema del Gas de Camisea.

Este colectivo nos recuerda los colectivos formados durante la época de la crisis de la dictadura fujimontesinista como Foro Democrático, La Resistencia, el colectivo Amauta, entre otros. Estos colectivos surgieron como rechazo a la dictadura y evidenciaron la fuerza de la sociedad civil. Con ellos, recordamos que la política es tanto ciencia como acción. “Ciudadanos de segunda categoría” es una iniciativa ciudadana que surge a partir del descontento frente a la corrupción y el modelo económico actual. Es importante resaltar que en este colectivo hay una gran cantidad de jóvenes participantes, aunque la convocatoria es dirigida a todos, lo cual evidencia que la participación de jóvenes en política existe y ello resulta positivo. En este sentido, se destaca la participación de la juventud nacionalista, el colectivo Acción Crítica, Unidad Popular, entre otros.

Finalmente, esperemos que este colectivo continúe participando activamente respecto a los diversos temas sobre los cuales es necesario crear debate y que logren que su lema llegue a todos los peruanos, sobre todo en el contexto electoral que atravesamos: el sistema corrupto ROBA, MATA Y REMATA.

martes, 8 de junio de 2010

En defensa de una causa perdida el armamentismo



A favor de la iniciativa del desarme en la región.

Al igual que los llamados contra la corrupción que algunos todavía hacemos, aun a sabiendas de que caerán en saco roto, ha hecho bien el presidente Alan García al utilizar la cita de la OEA en Lima para reiterar la propuesta de limitar el gasto militar en la región.
“¿Para qué hemos comprado tantas armas? Lindamos en el camino de la irracionalidad. Hagamos una zona de paz verdadera, no una zona de equilibrios, que es una violencia latente. Mejor sería no comprar armas”, dijo el presidente el domingo en la inauguración de la XL asamblea general de la OEA.

Es obvio que este llamado no tendrá consecuencias prácticas, y las primeras señales apuntan en esa dirección. El secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, niega la necesidad del desarme pues sostiene que “nuestros países tienen un gasto militar menor al de otras regiones del mundo”.

A su vez, poco antes de que Hillary Clinton, la secretaria de Estado de EEUU, partiera al Perú, la Casa Blanca emitió una declaración oficial en la que dejó en claro que “Estados Unidos no considera que el hemisferio esté sufriendo una situación de carrera armamentista. Todo lo contrario”.

Pero dicho comentario pierde peso si se tiene en cuenta que proviene del gobierno de una de las principales potencias mundiales de exportación de armas. Sería como creerle al cartel de Sinaloa que el consumo de drogas en la región es reducido.

El gasto en armas en la región podrá ser bajo en relación con otras zonas del mundo, pero viene creciendo más rápido como consecuencia de las decisiones –cada uno por razones diferentes– de países como Venezuela, Colombia o Chile, entre otros.

Las carreras armamentistas son promovidas principalmente por brokers que se llenan los bolsillos, de manera vil, a costa de disminuir los recursos disponibles para fines como el combate a la pobreza, y contando con la ayuda de políticos corruptos a quienes les cae una buena ‘propina’ por su complicidad.

Tampoco se puede obviar la contradicción del gobierno del presidente García de promover el desarme pero comprando, al mismo tiempo, armamento, aunque eso tiene que ver con la política errática y confusa del Ministerio de Defensa.

¿Sirve la OEA como ámbito para una propuesta a favor del desarme? En realidad, la OEA ya no sirve para casi nada, salvo para albergar a políticos sin chamba que son enviados temporalmente a Washington a la espera de que consigan otra, pero igual hay que aprovechar todo espacio para abogar por el desarme, incluso hasta porque –como decía Jorge Luis Borges– solo los caballeros defienden las causas perdidas.

sábado, 30 de enero de 2010

Por una izquierda civilizada

 La pena es que una élite intelectual de izquierda que vive de y para el discurso institucionalista, mude de proyectos políticos a cada nueva temporada electoral.



Alberto Vergara Paniagua

 Según lo que adjetive, civil puede significar:

no astronómico, no de la corona, no eclesial, no en especie, no estatal, no exterior,

no familiar, no militar, no natural, no noble, no penal, no religioso, no salvaje.

Gabriel Zaid

Me desconcierta la izquierda que se cuadra a las órdenes del comandante Ollanta Humala, o esta nueva que se cobija en la sotana de Marco Arana. La izquierda peruana (o sea, ese puñado de amigos a quienes insistimos en llamar “la izquierda”) se entrega a quienes considera los dos únicos líderes en condiciones de aguar la fiesta neoliberal. No son el ideal, aceptan, con el rostro cargado de derrotas electorales, pero qué queda, ¿permitir que continúe el festín derechista? Vaya consuelo.

Yo, en cambio, prefiero pensar con Maquiavelo que las guerras es mejor perderlas con armas propias que ganarlas con ajenas. Y rosarios y reservistas son armas ajenas para la izquierda –en mi forma de entenderla, claro–, armas importadas de cuarteles e iglesias, de las esferas no civiles de la República. De aquellos espacios donde no reina el ciudadano sino la corporación, donde predominan el mando y la obediencia, donde la deliberación y la duda son omitidas, donde se imponen el uniforme y la jerarquía sobre la extravagancia y la igualdad. Una izquierda presidida por un cura o por un comandante, dinamita mis anhelos anarquistas de ir por la vida sin dios ni patria. Y yo pensaba que anarquistas y socialistas compartían ese origen laico y civilista, enfrentado a las corporaciones (el Ejército, las Iglesias, las naciones), que entusiasmó al progresismo del mundo entero. Y no deja de ser paradójico que una izquierda tan dada a la exaltación de la “sociedad civil”, cuando se trata de encontrar candidatos presidenciales, priorice, más bien, a la sociedad no civil.

A Ollanta Humala le molesta que se haya abolido el servicio militar obligatorio, sus reservistas (remake de las huestes fascistoides de los urrelos de Sánchez Cerro en los años treinta) han caminado el país entero con su uniforme de luto severo, durante su campaña nos ofreció “comandar” el país y no gobernarlo, nos intoxicó con sus exaltaciones patrióticas y antichilenas y otras perlas alejadas de la izquierda civil. Pero, claro, el propio Humala se define como nacionalista, y no como socialista, por lo cual no estamos ante una inconsistencia suya, sino de la izquierda que lo escolta. Pero la izquierda que lo acompaña cree que porque le brinda algún lustro intelectual a su candidatura (por ejemplo, le soplan el título de su plan de gobierno, “La gran transformación”, que extrajeron del libro genial de Karl Polanyi), va a controlar los impulsos militaristas del comandante y sus cercanos.

Cuando leí en los periódicos que el padre Marco Arana había desfalcado de técnicos e ideólogos –no de votos– al Partido Socialista de Javier Diez Canseco, recordé a Séneca: “la gente común considera a la religión como verdadera, los inteligentes la consideran falsa y los políticos la consideran útil”. Arana se ha lanzado a la presidencia con el movimiento Tierra y Libertad. Dice responder en términos ideológicos al “ecologismo político” que, según ha explicado, consiste en armonizar los derechos sociales con los ecológicos (¿y los derechos individuales?). Asumo que socialistas y ecuménicos deben converger en dos puntos: los socialistas descreídos del mercado se encuentran en feliz abrazo con la medieval desconfianza de la Iglesia hacia la usura, y, en segundo lugar, el rechazo al gran empresariado de los ex Diez Canseco se encuentra con el ruralismo eclesiástico del padre. “La ciudad ha vivido de espaldas a la sabiduría indígena y amazónica”, le he oído a Marco Arana. Y seguirá de espaldas, porque el Perú es cada vez menos rural. Si en 1981 el 35% de la población era rural, en el 2007 ese porcentaje ya había descendido a 24%. Y, por último, está el componente postmoderno de la propuesta: “hay que construir un estado plurinacional”. ¿Y cuántas naciones tiene el Perú? ¿Treinta y seis, como establece la nueva Constitución boliviana? Finalmente, tanto en el debate sobre el aborto como en el de la progresista píldora del día siguiente, ha cantinfleado unas consideraciones institucionales (que si las atribuciones son del Ministerio de Salud, que si son de otras dependencias) y esquivado, así, el tema de fondo, donde comparte cofradía con Rafael Rey.

Más allá de las diferencias programáticas entre el Partido Nacionalista del Perú y Tierra y Libertad, sus liderazgos convergen en algo sustancial. ¿Para qué comenzar con un cargo algo menos pretencioso, si se puede debutar en política con la Presidencia de la República? Como todos nuestros caudillos, Arana y Humala afirman llegar a la política para “adecentarla” y desterrar el caudillismo. Como es propio de la política peruana, generan partidos o movimientos ad hoc para cada elección, en los que el candidato está establecido aun antes de que el propio movimiento exista. Esto, debemos aceptarlo, es un problema nacional, de izquierda y de derecha. La pena es que una élite intelectual de izquierda que vive de y para el discurso institucionalista, mude de proyectos políticos a cada nueva temporada electoral. Por ejemplo, el Partido Nacionalista Peruano ha anunciado ya públicamente que no tendrá candidatos propios en las elecciones regionales y municipales de noviembre del 2010. ¿Un partido político que solo está interesado en las elecciones nacionales? Claro, porque en realidad no es un partido nacional sino una candidatura nacional. No quieren pasar por el callejón oscuro electoral municipal y regional, donde no ganarán absolutamente nada. Porque el objetivo no es que el PNP medie en los problemas sociales del país, ni que cumpla su labor de vincular los municipios con las regiones y a estas con el espacio nacional. No, qué va. El objetivo es que la candidatura de Humala no se achicharre para abril del 2011. Ilusos si creen que Humala podrá ser outsider dos veces.
Cuando uno mira el vecindario sudamericano, observa que los liderazgos de izquierda vienen de la civilidad. Lula y Evo Morales son sindicalistas (que los nórdicos crean que Evo es indígena antes que sindicalista), Tabaré Vásquez y Bachelet son exitosos profesionales que han apostado por coaliciones de gobierno de largo aliento. Pero la izquierda peruana se entusiasma con las versiones nacionales de Hugo Chávez y Fernando Lugo. E, ideológicamente, oscilan entre el nacionalismo bolivariano –los humalistas– y el esoterismo boliviano –los parroquianos de Tierra y Libertad–. O sea, de la izquierda brasileña, uruguaya o chilena ni asomo, ni por el lado del liderazgo ni por el de las ideas.

Quienes creen que las sociedades tienen esencias, seguramente estarán pensando que si somos andinos es normal que tengamos una izquierda andina, que echar de menos una izquierda chilena o brasileña es absurdo en un país como el nuestro. Pero me niego al esencialismo. La política es asunto de políticos, de ideas, de voluntad. No me resigno a una izquierda con candidatos provenientes de los órdenes medievales por excelencia (la milicia y el clero), nacionalista y cucufata antes que republicana y laica. ¿De dónde sacamos una izquierda civilizada.

sábado, 9 de enero de 2010

Otro decenio fujimorista

Por Alberto Adrianzén M. (*)

Hace unos días, el historiador y ex rector de San Marcos Manuel Burga afirmaba en esta misma página (7/1/10) que el año pasado –uno podría decir que todos estos años– lo que hemos tenido es un sedimento que “consolida el modelo peruano de reproducción del subdesarrollo”.

En esta misma lógica también se puede afirmar que lo que deja este decenio es la persistencia del fujimorismo como una suerte de cultura política en el país. En todos estos años, pese a los esfuerzos democráticos en los inicios del decenio pasado que se plasmaron en la caída del régimen autoritario de Fujimori y en la constitución de un gobierno de transición, a lo cual se puede añadir el nacimiento de un nacionalismo de signo plebeyo y progresista, lo que destaca es esta continuidad fujimorista en varios e importantes aspectos.

El primero, como señala Burga pero también otros estudiosos, es la consolidación de un modelo primario exportador que nos condena, como en el pasado, al subdesarrollo. Ello representa no solo la vigencia de un modelo económico sino también –y sobre todo– la dominación de un grupo social que mantiene, como en la década de los noventa, el control del Estado. Los modelos económicos no están al margen de la política. La vigencia de tal o cual modelo está asociada al control de la economía, de la política y hasta de la cultura por determinados grupos sociales. Y si hoy, como afirma Burga, el Presidente baila y canta de espaldas a la realidad como en los ochenta, es porque ese canto y ese baile no corresponden a la actual correlación de fuerzas sociales.

Lo que quiero afirmar es que la persistencia del fujimorismo en la vida nacional tiene como costo político un proceso de “reoligarquización” del Estado y de la democracia, y de desnacionalización de la economía, lo que se expresa en la hegemonía de los llamados poderes fácticos. Ellos desde los años noventa no ganan una elección democrática pero acaban controlando el Estado.

Un segundo factor es la permanencia igualmente de un poder mediático que nació durante el fujimorismo y que se expresa, como en el pasado, en su estrecha relación con los poderes económicos y políticos. Existen honrosas excepciones, pero se puede afirmar, sin exagerar, que la mayoría de los medios son los guardianes de este nuevo orden oligárquico. Se suman a los operativos psicosociales del poder, liquidan o intentan liquidar a sus adversarios, subordinan a los políticos y, muchas veces, fijan las agendas públicas.

El tercero es la incapacidad, pese a algunos esfuerzos solitarios, por producir una reforma política y tecnológica de las fuerzas armadas. El poder, como de costumbre, termina por establecer una alianza con este sector que se sustenta en la impunidad y en la corrupción, y en el mantenimiento de una estructura y de una cultura corporativas que buscan legitimar un supuesto carácter tutelar de esta institución.

Y finalmente la persistencia del fujimorismo se expresa en el control político del poder judicial, en la subordinación del legislativo al ejecutivo, en la reiteración de una política social clientelar, en la corrupción extendida y en la vigencia de una Constitución que garantiza la continuidad del modelo y el control político de los grandes grupos económicos. Seguramente se pueden añadir otros factores, pero creemos que estos son los más importantes ya que definen, además, el proceso de reoligarquización del país.

Estos factores, que han permanecido a lo largo de estos años, son una suerte de “enclaves autoritarios” que garantizan la vigencia de un pacto de dominación de las elites, que fue inaugurado y construido durante el régimen autoritario de Alberto Fujimori. En este contexto, la política adquiere un carácter confrontacional porque tiene como una de sus tareas principales poner fin a ese pacto de dominación y concluir así una transición que quedó inconclusa en la década que acaba de terminar.

(*) albertoadrianzen.lamula.pe




Constitucionalista Beodo

Cesar Hildebranth


Ahora que han recondenado y rematado al reo Fujimori, ¡cómo extrañan los forajas los buenos tiempos!

¡Cómo extrañan, por ejemplo, a Constitucionalista Beodo!

Si el fujimorismo cree en la inmortalidad, es justo que se pregunte:

¿Dónde estará Constitucionalista Beodo? ¿En qué alambique? ¿En qué pipa de roble? ¿En qué odre? ¿Perdido en qué cosecha? ¿En qué escocés helado?

Hipando habrá de estar, una helada y una sin helar, para cabecear: dos más y terminamos, la del estribo, te juro, tú manejas.

¡Y había sido tanto! Fue el hombre que prestó su indiscutible elocuencia y su corbata michi a la mafia.

¡Y qué elocuencia! Venía de Roma su capacidad de hacer doctrina parado en un montículo de principios contradichos. Él mismo era un senador de la decadencia, un tribuno en defensa de Calígula. Los bárbaros eran los otros, los que solicitaban fumigar al Perú.

Lo blanco era negro en el discurrir de su elocuencia. Y lo bueno era malo, lo justo reprobable, lo maldito deseable, la bazofia un bien perdido, el crimen una demanda del futuro, el futuro un charco oleaginoso, la vida un vómito de etiqueta azul, la muerte el uniforme que todos nos pondríamos en el nombre de Dios y San Patricio.

Era un orador de polendas este Beodo de erres arrastradas. Pero era mucho más que eso. Era el Merlín de las transmutaciones chinescas.

Bajo su influjo podía hacerse sortijas de compromiso con el óxido, papel de baño de la Constitución, estropajos con la dignidad.

Era un mago que obtuvo, durante años, lo que ningún Batista de esta América soñó: que el hedor oliera a Chanel, que las Marthas parecieran humanas, que la manada del congreso diese la impresión de una mayoría ordenada.

A él le daban un asesinato y sacaba una amnistía astutamente general. Le daban un robo y sacaba una estampita. Le daban un traidor y salía Montesinos. Le daban una arbitrariedad y extraía de ella prestigiosos antecedentes que la convertían en nimiedad, señor presidente, en escandalillo que sólo los bastardos pueden alentar, señora presidenta.

Le daban a Fujimori y él hablaba de los estadistas. Le mencionaban el Tribunal Constitucional y sacaba la navaja de ese tranviario turbulento que jamás dejó de ser.

Pero todo lo hacía con la buena prosa que la huachafería arequipeña suele estimar. Un poquito de Rubén Darío (el más estereofónico), dos pizcas de Chocano, un volatín de Eguren, una cita de Víctor Andrés Belaúnde (no le alcanzaba para Maurrás), todo eso revuelto en Time y Selecciones, en The Miami Herald y escuelita de Beltrán, y la poción quedaba lista. Y el Mr. Hyde que salía del laboratorio tenía la cara de Bartolomé Herrera mezclada con la de Eudocio Ravines.

Con ese discurso y esa cara rabiosa todo resultaba previsible: los que se oponían sólo podían ser enemigos del país y de Fujimori.

Constitucionalista Beodo le prestó diccionario y chaqué a la única banda armada que ha tenido generales y almirantes en su plantel. Era el consejero de Capone, el defensor de los Bonnano. Pero, sobre todo, era el borracho vitalicio que la dictadura de Fujimori convirtió en embajador y encarnación.

Era un logotipo, un peleador de sumo, el monstruo de la elocuencia y, mas tarde, el que llegó a servirle el sake caliente al mismísimo Yamamoto. Y no hubo uno sino que varios Pearl Harbor.

Todas las zorrerías lo echan de menos.

¿Dónde está Constitucionalista Beodo? –preguntan los zorros.

Las goteras suspiran por su ausencia. Drenes hay que se mataron por su desaparición. La colina de la deshonra ya no es la misma sin él.

¿Hasta cuándo sufrirán los fermentos, la levadura, la mosca de la fruta? Las aglomeraciones lo reclaman. La cochambre ha quedado huérfana. Lloran los tacamas y los taberneros. Las vides solicitaron pensión de viudedad


miércoles, 30 de diciembre de 2009

Preguntas para el 2010

Por Carlos Reyna

¿Va a disolver Alan García el Congreso? Es muy poco probable. Sería demasiada perturbación. Tendrá rechazo a izquierda y derecha. El mundo empresarial y sus grandes medios, convertidos en la principal base social del gobierno, quieren que tenga un apacible tramo final. Suficiente tensión tienen con la incierta recuperación de los mercados internacionales. García no querrá aislarse de tantos a la vez.

¿Mantendrá a sus voceros hablando de eso? Sí, para sacar provecho del desprestigio del Congreso, enredar a las bancadas opositoras y distraer a la opinión pública de los temas sociales y de los problemas del Ejecutivo. De paso García golpea a la propia bancada aprista para beneficiar a su facción preferida, los llamados cuarentones, pues ninguno es congresista.

¿Habrá una nueva protesta indígena? ¿Un nuevo paro nacional? El gobierno está haciendo todo lo posible para que esas acciones de lucha social se realicen. Nuevamente convierte al diálogo en mecida y engaño a los indígenas. En el Congreso se posterga una ley de consulta a pueblos originarios. Eso, más los recortes al canon y el incumplimiento de varias leyes laborales extenderán un nuevo escenario de protesta para el próximo semestre.

¿Ratificarán condena a Fujimori? ¿Lo indultarán? En el peor de los casos la Sala que ve la apelación podría atenuar algo de la sólida sentencia original, pero en el mejor la ratificará en sus líneas generales. El grosero indulto a Crousillat, sin embargo, es el ensayo para un posterior indulto a Fujimori. A García le interesa ese porcentaje significativo de gente que pedía indulgencia para Kenya.

¿García será el gran elector de los próximos procesos electorales? Hará todo lo posible, no tanto para que gane el Partido Aprista, que no le interesa mucho, sino para liderar un bloque de derecha que frene opciones de cambio. Le interesa, sobre todo, cimentar su regreso en el 2016.

¿Quiénes ganarán las elecciones regionales próximas? Nuevamente, serán los independientes. Los partidos ya establecidos les han puesto nuevas vallas, pero aquellos seguirán siendo mejor opción ante el arraigado descrédito de los aparatos que controlan al Congreso.

¿Nos deseamos un mejor 2010? Como decía Focault, sí, con poca esperanza y harto entusiasmo

viernes, 23 de octubre de 2009

Y TU APOYAS LA CORRIDA DE TOROS


Como ningún periódico lo ha reseñado, pues aquí va el resultado de la encuesta que acaba de hacer la Universidad de Lima en relación a esa ceremonia depravada que algunos llaman “fiesta taurina”.Resulta que el 73 por ciento de los encuestados en la ciudad de Lima rechaza esa barbarie y sólo el 27 por ciento la aprueba.O sea que la aprobación a “los toros” está en el mismo nivel que la popularidad del presidente de la República.Además, como lloriqueaba un cable, un 67 por ciento señaló que aquella infamia no puede ser considerada “una fiesta nacional”.Qué decepción para los cuchilleros vestidos de bermellón y oro. ¿Y ahora qué hacemos?¿Qué le decimos a alias El Juli y a alias El Cid?Por lo pronto, como dicen que vivimos en democracia, el alcalde del Rímac debería cuadruplicar los impuestos al uso del camal de Acho y quintuplicar el porcentaje ridículo que hoy cobra por cada entrada. ¿O es que recibe algún estipendio subrepticio?Porque ese 73 por ciento de asco y condena debería ser tomado en cuenta.¿O es que las mayorías no significan nada?Mi insistencia en el tema viene de lejos y se emparenta, de algún modo, con aquellas creencias orientales sobre la transmigración de las almas.Vishnú, uno de los dioses del hinduismo, fue primero un pez, después una tortuga, más tarde un jabalí y, por último, un león con melena y todo. Pero este amor por los animales también procede de San Francisco, quizá el mayor personaje del cristianismo después de Cristo. Porque “el mínimo y dulce” Francisco de Asís –los adjetivos son de Rubén Darío- estaba convencido de que los animales eran hermanos del hombre y hablaba de la hermana paloma y del hermano lobo.Lo que muchos cristianos no saben es que el cristianismo es zoofilo y que esa doctrina fue expresada por Cristo el llamado Jueves Santo, cuando ordenó a su grey la fraternidad humana en la divinidad y la supresión de los sacrificios cruentos de animales.No hace falta recordar que el Papa San Pio V promulgó en 1567 una bula anunciando la excomunión de los príncipes cristianos y jerarcas eclesiásticos que toleraran “estos torpes y cruentos espectáculos más de demonios que de hombres...”Es cierto también que la España negra presionó, con el infame Felipe II a la cabeza, y que, al final, el Papa Clemente VIII levantó la prohibición sin dejar de condenar el espectáculo.En España, sin embargo, para honra de los llamados grandes, fue el conde de Bailén quien en 1960 fundó la Asociación contra la Crueldad de los Espectáculos. Bailén recordaba que fue San Prudencio, Obispo de Calahorra, quien convenció al emperador Honorio, en el año 404 de nuestra era, para que aboliera la salvaje lucha de los gladiadores. Y se preguntaba si algún obispo podía hacer algo respecto de los toros.En este rechazo visceral a la crueldad que quiere ser arte y al salvajismo que aspira a ceremonia han estado españoles como Ramón y Cajal, Manuel Machado, Gregorio Marañón o Jacinto Benavente.Ni ibérica resulta ser del todo esta bestialidad. En Creta, hace 3,000 años, a algunos hirsutos se les ocurrió que los bueyes podían ser meneados y aporreados.El famoso antitaurino Santiago Esteras Gil, de cuya pluma procede buena parte de la información de esta columna, cita esta frase de Virgilio: “Hay que respetar el dolor que no tiene palabras, el derecho que no tiene defensa”.Y cuando Lawrence Grobel le preguntó a Marlon Brando, en una legendaria entrevista, qué era lo que más le repugnaba, el gran actor respondió sin miramientos ni modales:“Las corridas de toros. Me gustaría ser el toro, pero con mi propio cerebro. Primero, me concentraría en el picador. Luego perseguiría al matador. No, me le acercaría hasta que se ensuciase el calzón de miedo. Y le metería un cuerno en el culo y lo haría desfilar alrededor de la plaza...”

Goles y millones


Por: Diego García-Sayán
Zelaya y Micheletti vibraron al unísono, sintiendo seguramente lo mismo, durante el “paréntesis” futbolero en el que Honduras clasificó al mundial. Mientras, el drama hondureño quedaba brevemente suspendido en el tiempo. El fútbol se situaba por encima de desgarros y conflictos políticos.
Confieso que no me encuentro entre los fanáticos futboleros y que hace años me quedé sin el equipo de mis simpatías (Unión Huaral) cuando fue barrido del escalafón profesional. Cosas de la vida … y del fútbol. Sin embargo, constato, como muchos, que este fenómeno de masas nunca ha movido tantos millones. De gente y de dinero.
Parafraseando a Marx, ¿el fútbol, “opio de los pueblos”? No diría tanto pero el hecho es que hace rato superó la categoría de “afición”. Hoy se trata de una pasión que mueve a millones de fanáticos “igualando”, temporalmente, a la gente y poniendo de lado diferencias sociales, políticas y hasta nacionales. Millones que llenan estadios y se prenden de la TV en una misma “onda”.
Nunca antes en la historia tanta gente se conectó en simultáneo como en la final del último mundial. Más de 700 millones.Si los fanáticos se cuentan por millones, también lo es el dinero que está de por medio. Como no lo ha habido jamás en un espectáculo de masas. Que se ve en ejemplos como los US$ 130 millones por el “pase” al Real Madrid de Cristiano Ronaldo.
O lo que gana su entrenador chileno Pellegrini quien, según se dice, recibe más de US$ 7 millones líquidos al año, además del pago de todos sus gastos.
Lo que los equipos gastan –o, mejor dicho, invierten– es la contraparte de uno de los más grandes ductos contemporáneos de captación de billete. La taquilla es un ingrediente menor. La superan la publicidad, las transmisiones por TV y la venta de simbología de equipos o jugadores. Una camiseta del Real Madrid, por ejemplo, se vende en España en más de 130 dólares. Millones gastan diariamente coleccionando toda suerte de parafernalia.
¿Este fenómeno podrá ocultar o minimizar los conflictos sociales o políticos que existen en todos lados? Obviamente no, pues esos conflictos suelen reflejar problemas reales que un espectáculo de masas no puede resolver. Pero es evidente que estamos ante el más grande amortiguador que haya existido en la historia. Que se superpone a fronteras, tensiones nacionales y políticas y que genera las pasiones más “globalizadas” de la historia. Mis respetos.

viernes, 16 de octubre de 2009

El segundo fujimorismo

Hola amigos hildebrath una ves nos da mas luces de lo que es en si el fujimorismo.

Cuando la señora Keiko Sofía Fujimori sea elegida por las turbas indescifrables que amaron a Odría y convirtieron en paradigma a la Perricholi, el Perú, acusado injustamente de ser un país voluble e impredecible, habrá encontrado por fin su destino.Ese destino será el que siempre soñó el padre de la señora Keiko Sofía Fujimori: una letrina que expida pasaportes, un reino personal donde robar sea un verbo intransitivo, matar una urgencia médica, mentir un mandamiento invertido, traicionar una levedad y despreciar al prójimo una segunda naturaleza.Es decir, la obra inconclusa de Alberto Fujimori podrá ser terminada. Cuando esa obra fue interrumpida por el accidente del video Kouri-Montesinos y el despido arbitrario de Montesinos de las planillas de la CIA, el Perú ya se perfilaba como el hedor nacional más consistente de Sudamérica.En esta Segunda República Fujimorista que presidirá Keiko Fujimori, todo volverá a ser como era antes de septiembre del año 2000: un lodazal sin Constitución.Y, claro, Basura Cáceres volverá de Puno, Constitucionalista Beodo resucitará de entre los muertos, Joy Way será nombrado presidente de Mitsui, Daniel Espichán será procurador y Saravá dará la cara como el vocero del infierno que es.Héctor Faisal reimprimirá “La Repúdica”, los Wolfenson se sentirán los Murdoch, Vicente Silva y Jorge Morelli serán las estrellas de la red y el cable y Fernando Vivas dirá que, “aunque todo parece discutible, esperemos a ver cómo nos va”.Desde el fondo del alma del Perú atávico, los arrodillados agradecerán y los tullidos de espíritu vitorearán. Desde el misterio de la esclavitud autoinfligida –que es la clave de nuestra historia-, las cervices dobladas y las voces ocultas llenarán la Plaza Mayor para exigir más autoridad y menos democracia, menos Congreso y más arbitrariedad, menos dignidades y más bala.Una Laura Bozzo operada por una junta internacional de cirujanos plásticos volverá a conectarse por teléfono con el cien veces amnistiado Vladimiro Montesinos para pedirle audífonos para un sordito, sillas rodantes para una selección de basquetbolistas hemipléjicas, dinero en efectivo para una madre que va a ser desalojada “de su precaria vivienda”.Los Crousillat regresarán al Cuatro, con Lúcar a la cabeza, y harán mucho dinero convirtiendo en teleserie interminable “la odisea judicial que padeció el patriarca Alberto Fujimori”, con el auspicio, desde luego, del BCP y de Alicorp.Volverán los tiempos de la salita, pero esta vez sin cámaras ni equipos de grabación sonora. De modo que será el fujimorismo perfecto: sin testigos ni huellas ni actas ni recibos.Carlos Raffo será, por supuesto, ministro del Interior. Y los hermanos Levi, junto a los hermanos Winter, serán parte del directorio del Banco Central. Y Raúl Modenesi cocinará en Palacio tras la muerte inexplicable de Gastón Acurio.Una niebla de miedo volverá a hacer difícil distinguir quién camina a nuestro lado y la estatua de don Miguel Aljovín, el profeta del pánico, será inaugurada en la Alameda del Corregidor.La derecha volverá a respirar tranquila porque ya no necesitará de conversos siempre desconfiables como el igualado de García. Su sicario favorito gobernará detrás de Keiko y la derecha tendrá el viento a su favor y los tanques a su favor y las licitaciones a su favor y las mugres presupuestívoras a su favor y los decretos de urgencia secretos a su entero favor.La mirada turbia del nuevo régimen se orientará hacia Bagua. La selva en su conjunto, ya no como región sino como formación geológica, será troceada y rematada a inversionistas piratas de todas las banderas (con indios incluidos) y el antiguo cuerpo policial de los Sinchis será reconstruido para imponer el orden y la paz “que la República tanto necesita”.Las 200 millas serán denunciadas como obstáculo para la paz (Japón exigirá que sus flotas pesqueras puedan llegar hasta La Punta), Ramón Castilla será desfigurado por los nuevos historiadores, Juan Carlos Hurtado Miller será, por fin, alcalde de Lima, Roberto Huamán Azcurra será viceministro sin cartera y Martin Rivas, excarcelado hasta la redundancia, será jefe de la Dirección Nacional contra el Terrorismo.Restituido en sus cargos con todos los honores, Nicolás Hermoza Ríos aceptará, en un gesto de humildad que la prensa llamará “sin precedentes”, el flamante cargo de Jefe de Logística, Compras y Abastecimientos de las Fuerzas Armadas.La II República Fujimorista hará que la primera parezca un trémulo ensayo. Con la experiencia adquirida, hasta Gilberto Siura podrá encadenar tres frases con sentido. Y al final de esos largos años dinásticos, el Perú se parecerá a la utopía del fusilado “Flaco Larry”: un sálvese quien pueda polvoriento, un asalto sin término, una de vaqueros en el “Omnia”.

Economía y política

Economía y política

Por: Sinesio López Jiménez
Estamos discutiendo sobre un moribundo y su destino: el capitalismo salvaje. Jaime Althaus cree que no está moribundo ni es salvaje. Lo piensa más bien como un dechado de virtudes: eficiente, distributivo (equitativo), inclusivo, democrático. Yo pienso todo lo contrario. Sostengo que la crisis actual lo ha herido de muerte y que hay que enterrarlo sin honores. Será sustituido, espero, por un socialismo democrático en el largo plazo y en el ínterin, al menos, por un capitalismo democrático.
Sostengo que el capitalismo salvaje ya no es viable, no sólo porque se ha hundido con la crisis internacional que hoy vivimos, sino también porque las condiciones políticas que permitieron su emergencia y su vigencia han cambiado drásticamente en el Perú y en A. Latina. El modelo neoliberal, como todo modelo de desarrollo, no es sólo un asunto técnico-económico sino también político.
Requiere ciertas condiciones políticas que le permitan instaurarse y funcionar. Una primera condición es una crisis profunda del viejo modelo populista, sentida incluso en la piel y en los estómagos de la gente que exigió su cambio a gritos. De eso se encargó el desastroso primer gobierno de García. Una segunda condición es la derrota de la antigua coalición social y política que sostenía ese viejo modelo que ya no tenía quien lo defienda. Ni organismos empresariales, ni sindicatos, ni partidos políticos salieron en su defensa. Todos estaban en la lona: derrotados. De eso también se encargaron García, Guzmán y el mismo Fujimori.
Una tercera condición es una nueva coalición social y política que lo impulse y lo imponga si es necesario, tal como sucedió en la mayoría de países de AL. Esa coalición estuvo integrada, en el caso peruano, por los organismos financieros internacionales, los inversionistas extranjeros y la burguesía local.
Se fortaleció, luego del golpe de Fujimori, con la cúpula militar y también con los sectores conservadores de la Iglesia. Una cuarta condición es la existencia de un equipo tecno-político que despliega ciertos modelos de decisión, de gerencia y de gestión que ayuden a darle viabilidad: concentración del poder en la cúpula, gobierno por sorpresa (decretos de urgencia), hiperactivismo legislativo del Ejecutivo y aplicación autoritaria de las políticas públicas. Una quinta condición es la existencia de una correlación internacional de fuerzas que le den al modelo económico largo aliento y amplios horizontes.
¿Qué ha pasado con el capitalismo salvaje?. ¿Se mantienen aún las condiciones que lo hicieron viable? Mi hipótesis es que esa forma de capitalismo ya no es viable como modelo de desarrollo, no sólo por la profunda crisis actual que casi lo ha enterrado, sino también porque las condiciones que le dieron origen y que permitieron su pervivencia han cambiado. En primer lugar, las estadísticas de esa crisis son incuestionables. Sólo falta que ella llegue agresiva y masivamente a la conciencia y a los puños de la gente. Que sea intolerable y rechazado por todos.
En segundo lugar, la coalición que sostenía que el modelo se ha debilitado y resquebrajado y, a medida que la crisis se profundice y aparezcan otras opciones, sufrirá nuevas grietas. En tercer lugar, han emergido y van a seguir surgiendo nuevas propuestas para sustituir el modelo en AL y en el mundo.
En cuarto lugar, la correlación internacional de fuerzas ya no apuesta al capitalismo salvaje luego de las recientes experiencias traumáticas de la crisis internacional del capitalismo. Pese a estos cambios en las condiciones de funcionamiento del capitalismo salvaje, García insiste en mantenerlo.
¿Cómo? Mi hipótesis es que un modelo económico agotado, cuestionado, políticamente inviable sólo puede ser mantenido apelando a la fuerza. Si la política falla en defensa de la economía, entonces es la hora de las armas. Esa es la tesis de García y sus aliados.

martes, 15 de septiembre de 2009

A INCENDIAR LA PRADERA SE HA DICHO



Por Nicolás Lynch
La fábrica de enemigos internos del gobierno aprista sigue funcionando a todo vapor. A la senderización absurda del conflicto en el VRAE dejado de lado al nacotráfico, ha seguido la narcotización del debate en el Congreso y, por último, la sobredimensión del delito de apología del terrorismo con motivo de la presentación de un libro de Abimael Guzmán. Lo terrible es que en ningún caso se pelea con enemigos reales en el lugar correcto, sino que se levantan fantasmas que tienen por objeto implicar al adversario político de turno, para tratarlo, según convenga, de senderista o narcotraficante y aislarlo frente a la opinión pública.
El preferido del momento es Ollanta Humala, pero también hacen cola las organizaciones defensoras de los DDHH y la CVR. El caso de Humala es el más interesante. Se le acusó, durante la campaña electoral del 2006, de matar civiles cuando fue responsable de la base militar de Madre Mía durante la guerra interna a principios de la década de 1990, sin que hasta el momento se le haya podido probar nada. Se le acusa ahora de simpatizar con SL por criticar la estrategia en el VRAE y señalar que el problema es el narcotráfico.
Por último, se le trata de implicar con el narcotráfico cuando se le pide que responda por las acusaciones que le han hecho a la congresista de su bancada Nancy Obregón, por sucesos de varios años atrás. Todas las acusaciones tienen una resonancia espantosa y calzan perfecto para una campaña en la opinión pública que permita la descalificación del otro como adversario democrático. Indudablemente nadie que tuviera las condiciones de “senderista”, “narcotraficante” o “apologeta del terrorismo” podrá tener lugar en una competencia democrática.
Lo que tratan entonces el gobierno y sus aliados es endilgar estos calificativos a aquellos adversarios políticos que no están de acuerdo con el modelo neoliberal y la democracia restringida que nos quieren imponer. El objetivo es eliminarlos de la competencia política de cara a las elecciones del 2011, si es posible antes del hecho electoral para no darse la molestia de competir con quienes tengan un mensaje distinto al neoliberal. La única respuesta posible a esta fábrica de enemigos internos –más allá de los descargos puntuales– es el poner por delante, una y otra vez, la discusión de los problemas fundamentales del Perú, como por ejemplo el destino del gas de Camisea. Esta es la manera de desenmascarar la nueva “guerra de las calumnias” con la que quieren sustituir al debate político en el Perú.
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martes, 1 de septiembre de 2009

Putis o los mitos tranquilizadores


Wilfredo Ardito

Mis alumnos de la Universidad no habían nacido cuando se produjeron el incendio de ánforas en Chuschi o la masacre de Putis y tenían menos de cuatro años cuando Abimael Guzmán fue capturado. Sin embargo, al inicio de cada ciclo suelen repetir con mucha convicción el más frecuente mito sobre el conflicto armado que existe entre los limeños: “Hasta que estalló el coche bomba en la calle Tarata, aquí nadie sabía lo que estaba pasando en la sierra”. En realidad, los apagones, coches bomba y asesinatos selectivos aterrorizaron por varios años a los limeños. El mito de la ignorancia sirve mas bien para excusar la indiferencia que generaba el destino de los habitantes de las zonas andinas, una indiferencia que se ha repetido frente al hallazgo de las fosas de Putis.El caso Putis permite, además, enfrentar otros mitos que subsisten en relación al periodo de la violencia política, especialmente por la crueldad y premeditación con la que fue cometida la masacre (como se sabe, más de cien campesinos fueron obligados a cavar su propia tumba y luego fueron fusilados con sus familias, incluyendo niños pequeños). Estos hechos terribles, por ejemplo, dejan sin piso la reiterada referencia limeña a “la época del terrorismo”, como si solamente un bando del conflicto hubiera actuado contra la población civil. Actualmente, además, es imposible seguir afirmando que los crímenes cometidos por los militares eran casos aislados, como quizás podría deducirse de la película La Boca del Lobo, es decir que los crímenes se debían al nerviosismo, la malignidad o los problemas psicológicos de algunos policías o militares. En realidad, al menos entre 1983 y 1985, las masacres de campesinos tenían un carácter intencional y sistemático. Igualmente, se hace fundamental revisar la frecuente afirmación que en el conflicto armado no había un componente étnico decisivo. La condición de indígena (rasgos físicos, vestimenta, idioma, apellido) no sólo volvía sospechosa a una persona, sino que justificaba que fuera asesinada. Los soldados mataban a los pastores evangélicos que se habían opuesto tajantemente a los senderistas o a todos los habitantes de una aldea, incluyendo niños de brazos (aquellos que inclusive los militares argentinos permitían sobrevivir). Los indígenas eran vistos como seres prescindibles. Por ello, más que comparar la experiencia peruana con la de Argentina o Chile, es más recomendable hacerlo con lo ocurrido en Guatemala, donde en esos mismos años también hubo muchas masacres de indígenas similares a la de Putis y donde abiertamente se habla de genocidio.Otro mito extendido es que los crímenes cometidos por los militares fueron el terrible costo que el Perú tuvo que pagar para la pacificación. La verdad es que la derrota de Sendero Luminoso en 1992 no tuvo ninguna relación con matanzas como la de Putis en 1984. En realidad, la sucesión de atrocidades entre 1983 y 1985, en lugar de detener a la subversión, deslegitimó totalmente al Estado presentándolo como un ente monstruoso, favoreciendo el crecimiento exponencial de Sendero Luminoso. Por eso, las fosas de Putis quiebran también otro mito que hubiera causado profunda sorpresa en aquellos años: que Fernando Belaúnde era un gobernante democrático y pacífico. Las ejecuciones masivas de civiles, la brutal tortura de los detenidos, la violación sexual de millares de mujeres, fueron prácticas permanentes de las Fuerzas Armadas y Policiales durante su gobierno. Este benevolente mito incluye la percepción que Belaúnde, como los demás limeños, “no sabía” lo que ocurría. Bastaría revisar La República u otros periódicos esos años para ver cuán falsa es esa percepción. La misma Amnistía Internacional escribió muchas cartas a Belaúnde y él se jactaba de arrojarlas a la basura y mantener su respaldo a los militares. Para que no quedara ninguna duda, en 1984, el Parlamento, dominado por Acción Popular y el PPC aprobó la Ley 24150, que estableció la amnistía frente a los crímenes cometidos hasta entonces (a quienes no les gustan los mitos, les interesará saber que también Valentín Paniagua votó por esa norma).No olvidemos que Belaúnde había crecido en un mundo donde los indígenas eran seres inferiores, sin ningún derecho. Por eso, a nuestro modo de ver, él sí pensaba que podía sacrificarse sus vidas para derrotar a los subversivos. Finalmente, muchas veces, los peruanos tenemos el mito que la guerra con Chile fue el período más doloroso de nuestra historia. En realidad, las fosas de Putis nos confirman que este período se produjo hace muy pocos años… y que los responsables fueron peruanos, que se encuentran en la impunidad. Por eso, estas fosas no sólo nos transmiten información sobre las víctimas de Putis, sino sobre la sociedad peruana y sobre cada uno de nosotros. Por eso es tan importante para muchas personas no prestar atención a Putis: hacerlo implicaría confrontarse con ellos mismos y nada mejor que algunos mitos tranquilizadores para evitarlo.En estos días, mientras están siendo velados los restos de las víctimas, es conveniente tomar conciencia de todo lo que implica esta masacre. (Actualización de Reflexiones Peruanas Nº 205)
-- "No podemos optar entre vencer o morir, necesario es vencer" José Félix Rivas “Instrúyanse, porque necesitaremos toda nuestra inteligencia. Conmuévanse, porque necesitaremos todo nuestro entusiasmo. Organícense, porque necesitaremos de toda nuestra fuerza” Antonio Gramsci

sábado, 29 de agosto de 2009

Las encuestas: ¿gato por liebre?

Las encuestas: ¿gato por liebre?

Por Alberto Adrianzén M. (*)
Nadie duda que las encuestas son una herramienta útil para acercarse al conocimiento de la opinión pública; pero también es innegable que su difusión y elaboración están teñidas de muchas intencionalidades. Algunas veces, con la ayuda de los medios de comunicación, contribuyen a crear climas de opinión favorable o desfavorable para uno u otro candidato.
Cuando se acercan las elecciones se publican dos o más encuestas por semana. Pero además, muchas de ellas, o mejor dicho quienes están detrás de ellas, tienen normalmente preferencias políticas.
En las elecciones de 2006 un medio de comunicación decidió cambiar la manera de presentar una encuesta. Ya no se trata-ba de representar la opinión del 100% de los encuestados sino solo de aquellos que decían por quién iban a votar. Con ello se reducía el universo beneficiando a uno de los candidatos.
Hace unos meses, luego de la primera sentencia a Alberto Fujimori, otra agencia presentó interesadamente su encues-ta sumando arbitrariamente lo que no se podía sumar para favorecer al ex dictador. El resultado fue que una supuesta mayoría resultaba estando en contra de dicha sentencia y, por lo tanto, de la culpabilidad de Fujimori.
Por eso es importante discutir las encuestas. La que comentaremos ahora es una “Encuesta Nacional Urbana” recien-te que, según su ficha técnica, representa a un 69,87% de la población urbana de 18 años o más e indaga sobre la intención del voto en las próximas elecciones. Lo primero que hay que recordar es que el Perú es 70% urbano y el resto es rural. Por lo tanto, dicha encuesta representa en realidad el 69,87% del 70% de la población total, es decir, 48,20% del total de la población mayor de 18 años.
Lo segundo guarda relación con las características de la muestra en algunas regiones. La encuesta se divide en cinco dominios: Lima-Callao, norte, sur, centro y oriente. 1,200 casos puede ser una buena muestra del universo total. Pero, como es elemental, con 48 entrevistas en el centro o 43 en el oriente no es pertinente inferir cómo piensan votar dichas zonas del país. Más grave aún, se trata de 774 entrevistados en Lima (61.47% de la muestra) y 485 (38,53%) de entrevistados fuera de Lima, es decir que Lima está claramente sobrerrepresentada, lo que exigía que los resultados hubieran sido ponderados en función de los universos respectivos. Al no haberlo hecho así, se está introduciendo un sesgo, técnica y políticamente, inaceptable
Lo tercero es lo más grave de todo: cuando se saca una muestra de sangre a una persona no importa de qué parte es extraída, ya que la distribución de la sangre en el cuerpo es siempre homogénea (cantidades de glóbulos rojos, blancos, etc.). No sucede lo mismo con una encuesta política. La muestra tiene que aproximarse también al universo político que se quiere representar con toda su heterogeneidad geográfica y social. Eso es lo que permite comparar la intención de voto del 2009 con la votación del 2006.
Ahora bien, en la segunda vuelta del 2006 Ollanta Humala ganó en 15 capitales de departamento (60%) y el APRA en 10 (40%), Sin embargo, en la encuesta en mención se tiene lo siguiente: de las 16 provincias urbanas seleccionadas (14 de ellas capitales de departamento) para la muestra (¿selección al azar?), en siete de ellas perdió Ollanta Humala el 2006; y de las 10 capitales de departamento dejadas de lado, Humala ganó en siete. La pregunta es muy simple: ¿esa encuesta es comparable al universo político que pretende representar?
Como se puede observar, la encuesta que comentamos es una de las tantas que hoy circulan en diversos medios. No discuto que ésta como algunas otras, se hagan sin el menor sesgo político y con la mejor intención, sin embargo, debido a su importancia, tienen que ser discutidas ampliamente. Así todos ganamos.

Los silencios de Uribe

Los silencios de Uribe
Álvaro Uribe, presidente de Colombia, suele ser locuaz. Pero en la Cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), guardó silencio sepulcral cuando otros presidentes le pidieron que muestre el texto del acuerdo por el cual concede siete bases aéreas a Estados Unidos. La cita ha servido para justificar los temores de que el acuerdo entre Uribe y el Pentágono yanqui constituye una amenaza bélica, en particular contra Venezuela y, en general, como lo señaló Lula, contra los países amazónicos.Hugo Chávez, el presidente de Venezuela, denunció un plan yanqui que programa el despliegue en Sudamérica de una fuerza aérea estadounidense capaz de ir mucho más allá de las fronteras de Colombia.Uribe alegó que la idea de ese Comando Estratégico es sólo un proyecto académico. Él ha sostenido que está ganando la guerra a las FARC y a los cárteles de la droga. ¿Para qué necesita, entonces, la presencia de una fuerza aérea supermoderna, armada con dientes atómicos?No se puede omitir que la estrategia de Washington busca el dominio aéreo no sólo para amenazar y, dado el caso, intervenir en Venezuela. El blanco histórico puede ser Brasil.Uribe es maestro en silencios y mentiras. El 7 de marzo de 2006, cinco días antes de unas elecciones legislativas, anunció la desintegración de un frente de las FARC formado por 70 guerrilleros que se habían entregado con 26 fusiles y un avión.Periodistas incrédulos preguntaron dónde estaba el avión y por qué los guerrilleros tenían pasamontañas, uniformes y botas relucientes.Al día siguiente, el general Mario Montoya reconoció que el avión había sido incautado tres años antes a los narcos. Los “guerrilleros” eran delincuentes comunes. Lo consigna el español Pascual Serrano en su libro Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo. Serrano informa también:“El padre de Álvaro Uribe, Alberto Uribe Sierra, dejó la pobreza al convertirse en corredor político e intermediario en la transacción de bienes raíces para los narcotraficantes, y se jactaba de poseer extensas haciendas ganaderas en Antioquia y Córdova. Uribe Sierra estaba unido por vínculo matrimonial a los Ochoa, una familia de la élite que formaba parte de los pujantes contrabandistas que integrarían el cártel de Medellín. Cuando Pablo Escobar lanzó su campaña “Medellín sin barrios pobres” en 1982, Uribe Sierra organizó una carrera de caballos para recaudar fondos para contribuir a la misma. Su hijo Álvaro Uribe fue destituido de su puesto de alcalde de Medellín por su asistencia a un encuentro de los cárteles de drogas de la región en la hacienda de Escobar, Nápoles. Cuando su padre fue asesinado en su rancho en 1983, dejando tras él deudas que rondaban los 10 millones de dólares, Álvaro Uribe huyó de allí en un helicóptero de Escobar”.

sábado, 15 de agosto de 2009

La caliente guerra fría


Resulta extraño que en la última declaración de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) firmada en Quito, no se haya mencionado el tema de las bases militares en Colombia, y que más bien este debate se haya trasladado para una próxima reunión en Argentina. Existe unanimidad en condenar el golpe de Estado en Honduras, pero no sucede lo mismo cuando se habla de las siete bases militares norteamericanas. Estamos, por lo tanto, frente a un tema que divide a la región.
Paco O’Donnell, periodista argentino de Página 12, propone, en un reciente artículo una clasificación para entender esta división. En primer lugar están los países que no visitó el presidente colombiano Álvaro Uribe en su última gira y que son abiertamente contrarios a la instalación de estas bases: Ecuador y Venezuela. El primero no mantiene relaciones diplomáticas con Colombia luego del ilegal ataque colombiano a un campamento de las FARC en territorio de ese país. Venezuela cada cierto tiempo retira a su embajador como sucedió hace unas semanas. El presidente Chávez, incluso, ha declarado que se estaría viviendo un clima bélico.
En el segundo grupo de países están aquellos que si bien recibieron a Uribe en esta gira relámpago, critican duramente su decisión de aceptar una mayor presencia militar norteamericana en Colombia: “En este grupo se inscriben Argentina y Bolivia”. Hay un tercer grupo conformado por los presidentes a los que les preocupa y/o están en desacuerdo con la decisión de Uribe, pero que reconocen “el derecho de Colombia, y por consiguiente de Uribe, a tomarla. Ahí se anotaron, con matices, Lula, Lugo y Bachelet”. Según O’Donnell, “después está el bloque abiertamente proestadounidense que integran Colombia y Perú”. Como sabemos el Perú fue el primer país que visitó el presidente Uribe para explicar el asunto de las bases militares.
Ahora bien, si se observa lo que viene sucediendo se puede afirmar que UNASUR no está en su mejor momento. América del Sur, junto con América Central, no ha logrado, pese a la unanimidad alcanzada, derrotar al golpismo hondureño; como tampoco han condenado, menos impedido, esta masiva presencia norteamericana en suelo colombiano.
Ambos hechos son graves puesto que el golpe en Honduras puede ser el inicio de un nuevo ciclo antidemocrático en la región, mientras que con las bases militares, como afirma el Polo Democrático Alternativo en un reciente comunicado (27/07/09), “Colombia se convierte en una plataforma para el asentamiento y la expansión bélica de esta potencia, que afecta no solo la estabilidad de los gobiernos democráticos y progresistas, sino también los importantes proyectos de integración latinoamericana y caribeña”.
Para esta organización, que es la segunda fuerza política en ese país, el asunto de las bases militares es tan grave que llama a “impulsar una campaña nacional y continental contra la militarización y la intervención de EEUU en América Latina, a la que esperamos se sumen las Fuerzas Progresistas y Democráticas del mundo”. Hay que hacer notar que la línea política del Polo Democrático, que es una organización de izquierda, es más parecida a la desarrollada por Lula en Brasil o por Bachelet en Chile, que a la que hoy implementan presidentes como Chávez o Morales. Por ello, su contundente declaración, además de expresar la gravedad del problema, evidencia que lo sucedido en UNASUR, en Quito, si no se corrige en el corto plazo, va por mal camino. Es cierto, además, que detrás de todo ello lo que está en juego son las relaciones con los EEUU. Países como Venezuela, Bolivia y Ecuador están más distantes que Chile o Brasil de EEUU; pero también lo está la cuestión del liderazgo regional como quedó demostrado luego del golpe en Honduras.
Más allá de estas cuestiones todo indica que estamos pasando a otra etapa política en la región que tendría como características principales ahondar la división sudamericana, impedir el nacimiento de mecanismos de defensa regionales (ese es uno de los objetivos de UNASUR) y derrotar a los países más progresistas: Venezuela, Ecuador y Bolivia. La combinación de presencia militar norteamericana (Colombia) con golpes de Estado (Honduras) y división regional, no es ninguna novedad ni tampoco es algo bueno para la democracia en AL. Ello fue nuestro pasado. Por eso estamos entrando a la etapa más dura, difícil y peligrosa de lo que se ha venido en llamar la “guerra fría” regional.
Hoy las posiciones más progresistas ya no son las que enarbolan pequeños núcleos guerrilleros o movimientos sociales de protesta si no más bien gobiernos constituidos legalmente y que cuentan con una gran legitimidad, con apoyo popular y con FFAA a su favor. Por eso jugar a la “guerra fría” en América Latina es jugar con fuego; es jugar a la guerra.
(*) www.albertoadrianzen.org

domingo, 9 de agosto de 2009

Desde Huamanga para Huaraz


¿De qué manera podemos dejar de estereotipar a Ayacucho como el espacio victimizado por el terror?
Por Rocío Silva Santisteban
En el avión que a las cinco de la mañana me trae a Huamanga encuentro un diario que me informa sobre la incursión de un grupo de 30 senderistas a la Dinoes de San José de Secce. Los resultados del enfrentamiento –a esa hora no se saben los detalles– son cinco caídos, dos civiles (una joven mujer enamorada que hizo el viaje, junto a su madre, para estar con su novio, oficial de la policía, el día de su cumpleaños), tres policías y tres senderistas según se presume por las huellas de sangre y restos. Al llegar al aeropuerto de Huamanga un sms al celular me advierte: “Si estás en Ayacucho, cuídate”. Es mi hermano que, a pesar de conocer la zona y los kilómetros entre Huamanga y Huanta, tiene miedo. Muerte, sangre y miedo: tres términos adyacentes al sustantivo Ayacucho.
“Desde Huamanga los indígenas deben pasar a ser sujetos de la historia y no solo víctimas de la historia” es una frase del discurso del profesor norteamericano Steve Stern al recibir el Honoris Causa de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga (UNSCH) el 5 de agosto pasado. Y agrega: “Huamanga es ahora un lugar simbólico perfecto para pensar en los pueblos indígenas del Perú de una manera menos inca-centrada”. También es el lugar perfecto –pienso yo– para imaginar una versión de la memoria polifónica, de múltiples voces de distinto signo, que no sea uniformizada a un discurso oficial “inclusivo” sino que plantee también sus tensiones, sus fricciones, sus desacuerdos. Pero –me sigo preguntando callada desde las galerías en esa ceremonia– de qué manera nosotros mismos, peruanos, podemos dejar de estereotipar a Ayacucho como el espacio victimizado por el terror si aún, hoy mismo, ayer, anteayer, hay víctimas fatales por los remanentes (o no tan remanentes) del PCP-SL?
Discutir si esos grupos armados son o no son “una amenaza al estado de derecho” no es el punto central de toda esta historia, que por supuesto no termina aún porque aparte de estas acciones, toda la época del terror debe de ser procesada por los huamanguinos, y por los no huamanguinos, en un trabajo de la memoria que incluya problematizar los estereotipos, salir de la victimización, escribir también las historias acalladas de los vencidos de ambos bandos. Se debe de proveer a la policía de pertrechos y material de defensa contra el narcotráfico pero también se debe incentivar el desarrollo con distribución de la riqueza que, algunas empresas, usufructúan de la región.
Pero tengo fe en que la respuesta para evitar los estereotipos y la victimización no necesariamente está en el gobierno, ni en las autoridades de la universidad, ni en la burocracia regional. La respuesta para salir de imágenes congeladas como la del “ayacuchano terrorista” o los “huantinos víctimas” está en los rostros, manos y nombres de personas como Roberto Ayala, egresado de historia de la UNSCH, organizador del excelente seminario “Género, memoria y etnicidad”; o como Ponciano del Pino que promueve en su ciudad natal debates de tal índole (además de ser él mismo un creativo y muy preparado antropólogo e historiador) o como Ángela Béjar quien, a pesar de tener una corriente machinaria en contra, saca adelante el curso de género en la carrera de antropología, o como Pepe Coronel que “piensa al Perú desde Huamanga” (como acertadamente comenta Francisco Chamberlain). O como la jovencísima Deisy Sauñe Huamán, quien contra todo pronóstico es universitaria y letrada, así como culturalmente curiosa y ayacuchanamente orgullosa, y que además está empoderada y sabe perfectamente cómo luchar.

viernes, 7 de agosto de 2009

Tomando de su propia medicina peru 21

Tomando de su propia medicina

La escandalosa saga de la publicación de listas de privilegiados que podrán escoger la entidad estatal donde quieren 'trabajar’, a pesar de que no son necesarios, es el ejemplo más evidente de utilización del poder político para beneficio de allegados con el dinero de todos los peruanos. Recordemos cómo nace el proceso. En el año 90, el sector público estaba quebrado y sobredimensionado. Durante 'García marca 1’, las empresas públicas habían perdido 1,700 millones de dólares, pero su planilla había aumentado; solo ENCI, Ecasa y Pescaperú representaron un tercio de la pérdida total, pero su personal se había triplicado. Así que la reducción del Estado, con costosos incentivos entregados a los que se retiraron, fue algo que era muy necesario.

Luego, diez años más tarde, en junio del 2001, en los últimos días del gobierno de transición, ante denuncias de que no se habría cumplido con todas las obligaciones hacia esos trabajadores , se aprobó una ley que permitía compensar a los despedidos que no hubieran recibido sus beneficios, formándose una comisión que dictaminaría en seis meses el número de perjudicados.

Hoy, ocho años después, con sucesivas prórrogas y modificaciones, se ha creado una lucrativa industria del favoritismo, tanto para las centrales sindicales como para el Ministerio de Trabajo, y llevamos a la fecha cuatro listas con 35 mil restituidos en puestos innecesarios. Incluso, la gran mayoría de los favorecidos recibieron, antes de salir del Estado, jugosos incentivos y son miembros de algún partido o dirigentes de sindicatos. Lo que no son, de ninguna manera, es trabajadores despedidos sin beneficio alguno que deberían ser compensados. Simplemente, el poder de turno ha encontrado otra modalidad de favorecer a sus partidarios.

Por ello, si bien es un escándalo que la cuarta lista contenga, por ejemplo, a la esposa del ex presidente de la Comisión de Trabajo –y quién sabe a qué otros allegados más, lo cual se debe investigar–, la verdad es que las centrales sindicales que se quejan están recibiendo de su propia medicina al haber sido ellas las responsables de un esquema corrupto que todos –Congreso, Gobierno y sindicatos– siguen explotando, mientras los sufridos contribuyentes lo seguimos financiando. Solo nos queda exigir que, de una vez, se dé por concluido este vergonzoso mecanismo para beneficiarse indebidamente del Estado.

Doe Run: No a la irresponsabilidad empresarial EDITORIAL DE EL COMERCIO

EDITORIAL

Doe Run: No a la irresponsabilidad empresarial

Llama a suspicacia el sorpresivo cambio de actitud de los directivos de Doe Run, que antes se oponían firmemente a una eventual intervención de Indecopi y luego la solicitan casi con urgencia.

En el fondo, esto parece obedecer al mismo talante de irresponsabilidad, informalidad y dado a criolladas de la empresa, que una y otra vez se burla de la ley y de los acuerdos.

Doe Run Perú no solo ha incumplido su compromiso de capitalizar más de 156 millones de dólares de deuda que tiene con su matriz, sino que se niega a colocar sus acciones en garantía. Para todo ello utiliza y manipula a sus trabajadores, a quienes ilusiona con la idea de mantenerlos en planilla y los obliga a apoyar cualquier decisión, por más irreal o descabellada que sea, por ejemplo para presionar por la indefinida postergación del PAMA.

Y, si algo sale mal, finalmente le traslada, con total frescura e irresponsabilidad, toda la carga del problema al Gobierno, que no puede ignorar las enormes repercusiones laborales y sociales de un eventual cierre de la empresa para la población y entorno circundante.

En las actuales circunstancias, el anunciado proceso de reestructuración a cargo del Indecopi se presentaba como la única salida, tal como ha sido aceptado incluso por la mayoría de acreedores, a los que se les debe más de 120 millones de dólares.

El reto del Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual es determinar la real situación financiera y económica de Doe Run, implementar un plan realista que no pueda ser objeto de nuevas jugarretas por parte de la empresa y asegurar, dentro de lo posible, que se mantenga su operatividad mientras se constituye la junta de acreedores. Se ha mencionado la implementación de un plan especial, en el que se procese solo metales menos contaminantes, pero aún esta opción tiene que ser exhaustivamente estudiada.

Ha hecho bien el Gobierno en insistir con firmeza en el cumplimiento del Programa de Adecuación y Manejo Ambiental (PAMA) por parte de una compañía con esta trayectoria y credenciales. Y no solo por los ya insoportables niveles de contaminación de La Oroya que afectan la salud, la integridad y la vida de miles de ciudadanos, sino también por una cuestión de principio.

La ley es para todos: Sería un nefasto precedente que Doe Run se saliera con la suya cuando, al mismo tiempo, se exige a todas las empresas que cumplan la ley y asuman su responsabilidad social y el compromiso de preservar el ambiente.

El Estado no debe ceder. La situación es muy compleja y demanda un manejo fino pero firme de las autoridades en todos los aspectos. Hay que advertir que cualquier solución no puede incluir como acreedores a los propios dueños y accionistas de la matriz de Doe Run, lo cual sería inmoral y pernicioso.

A propósito de esto último, parece una exageración que se señale como agitadores a quienes, como el obispo de Huancayo, Pedro Barreto Jimeno, coordinador de la mesa de diálogo ambiental de la región Junín, no han hecho más que denunciar los excesos de la empresa con cifras y hechos contundentes.

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“Desde el gobierno de Sagasti venimos arrastrando recortes presupuestales a la Política de EIB, que tiene impacto directo en la formación y ...