domingo, 23 de agosto de 2009

RESPECTO AL ABORTO EN NUESTRO PAIS


“El gobierno tiene una posición cucufata e ignorante frente al aborto terapéutico”
Directora de la organización Promsex y una de las voceras del movimiento que promueve la defensa de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, Susana Chávez hace aquí un balance de la campaña desplegada para que se aplique el aborto terapéutico cuando la vida y la salud de una mujer gestante corren peligro. Sus esfuerzos, así como los obstáculos y prejuicios con los que han tropezado –buscando que en el Perú se cumpla lo que la ley ordena– son reseñados por ella en las siguientes líneas.Por Mario MuniveUstedes luchan por que se aplique la interrupción legal del embarazo cuando la vida de la madre está en riesgo. ¿Qué responden cuando les llaman “abortistas”?–Nadie quiere el aborto. Para ninguna mujer es una alegría caminar hacia el aborto. Siempre el aborto es una situación de último recurso, una decisión difícil y conflictiva, así sea legal causa mucho conflicto interno. –¿No se sienten pro abortistas?–No somos para nada pro abortistas porque lo que más quisiéramos es que las mujeres no lleguen al aborto. Por eso peleamos a favor de una planificación familiar. Por eso hemos peleado tanto por la anticoncepción oral de emergencia. Por eso hemos insistido tanto en la educación sexual. Lo que quisiéramos es que las y los adolescentes tengan otras opciones de desarrollo para que inicien lo más tarde posible su vida sexual, es decir, queremos desarrollar una cultura de sexualidad sana y responsable. La joven que no quiere tener relaciones tiene que estar protegida, nadie la puede obligar, debe estar garantizada su derecho de decir no. Necesita tener información, necesita tener acceso a métodos anticonceptivos, porque la cultura sexual es parte de nuestra vida, no hay nadie que no tenga cultura sexual, pero esta debe ser una cultura sexual enriquecedora.–¿Cuál es la posición del gobierno frente a todo lo que señalas?–El gobierno tiene una posición restrictiva, cucufata y además ignorante en el tema. Restrictiva porque niega los derechos de sus propios ciudadanos, niega derechos que el Estado ha asumido. Tenemos, por ejemplo, una Ley General de Población que dice, los embarazos tienen que ser deseados, todos tienen derecho a elegir su fecundidad, todos tienen derecho a decidir qué método anticonceptivo usar, todos tienen derecho a tener una maternidad voluntaria, todo eso se dice, pero hay un Estado incapaz de cumplir esa norma. Es cucufato porque recurre a medidas que no tienen evidencia científica, son fruto del prejuicio, de un moralismo absurdo y un irrespeto a las decisiones de las personas. Es ignorante, porque no usa la evidencia para la política pública, es lo más primitivo que puede haber.–¿Cuánto se ha avanzado en difundir la necesidad del aborto terapéutico en el Perú?–Lo que se ha avanzado es fruto del trabajo de los médicos y de las activistas por los derechos reproductivos, mas no por parte del Estado. Por allí estamos retrocediendo. Los proveedores de salud tienen temor de actuar. Conocemos, por ejemplo, de un nuevo caso: una niña de 13 años que llegó a Pucallpa víctima de la violación de un familiar. Esta niña se intentó suicidar con veneno, cuando lo hace tenía 9 semanas de embarazo. Los médicos tratan el envenenamiento y de manera increíble la mandan a su casa. Pero resulta que son ya 3 veces las que intenta suicidarse. No se dan cuenta de que esta niña tiene un grave desorden emocional y tiene 27 semanas de embarazo. Este es un típico caso de salud mental que no es atendido ni reconocido como un problema. Y esto ocurre por la indiferencia del Ministerio de Salud que no genera un soporte para que los médicos actúen como deberían actuar.–¿Los médicos no se sienten respaldados por el ministerio?–Quien señala la necesidad de un aborto terapéutico es el médico. Si voy a consulta con un embarazo –puede ser que sea una gestación deseada–, es el médico quien identifica que este embarazo tiene un alto riesgo para mi salud. Es el médico el que debe darme información. Pero no ocurre aquí: como el médico no está consciente que tiene la obligación de informar a la persona, se inhibe, no actúa. Dice ‘esto no es legal’, pero eso no es cierto, el aborto terapéutico es absolutamente legal. ¿Quién contribuye a este grado de desinformación? Es el propio Ministerio de Salud. El ministro no asume su responsabilidad.–¿No ha dado ninguna señal sobre este tema?–Ha dicho que antes de su salida va a dejar aprobado el protocolo de aborto terapéutico. Pero hacerlo antes de su salida significa dejar una medida con muy alta vulnerabilidad, es no darle ningún respaldo político. Quiere quedar lo mejor posible pero dejando en la orfandad una decisión que seguramente va a tener muchos ataques. –Esperaba más del ministro Ugarte…–Pensar en un salubrista es pensar en alguien que tiene una experiencia en salud muy cercana a los sectores pobres, alguien que ha trabajado en proyectos nacionales importantes, que conoce lo que ocurre en la realidad sanitaria. Por eso uno esperaría su comprensión del tema; porque cada vez que su sector desabastece de métodos anticonceptivos a las mujeres pobres de este país, las coloca a ellas en el tiro al blanco con un embarazo no deseado.–¿Esta postura es una posición oficial de Apra como partido?–Tiene que ver más con los acuerdos del gobierno con un sector de la Iglesia. No creo que el Partido Aprista tenga una posición sustentada sobre el aborto. Es más, he conversado con muchos dirigentes apristas y están de acuerdo con el aborto. Identifican que es un tema de dificultad de acceso a los servicios de salud. Una mujer no se embaraza porque se le da la gana. Y no se embaraza solita. Lo hace por un conjunto de circunstancias donde ese embarazo resulta no siendo deseado.–¿Qué otros sectores presionan contra estos derechos?–Mira por ejemplo a esos congresistas que se autodenominan Provida. Están tratando de influir sobre congresistas a nivel latinoamericano para frenar la anticoncepción oral de emergencia, el aborto terapéutico, la despenalización del aborto. No quieren que en sus países se avance en cuanto a la vigencia de estos derechos. En el Perú esos congresistas son muy activos. La congresista Fabiola Morales es muy activa. –Pero la mayoría de la clase política es indiferente…–Es cierto, son políticos que no tienen una agenda en contra de estos derechos, pero evitan tocarlos porque los consideran temas controversiales, difíciles de sostener. Creen que están interpretando la opinión de la gente, pero cuando uno mira las encuestas de los últimos cuatro años, a la pregunta: ¿en qué casos estaría de acuerdo con el aborto? Casi todos dicen: “cuando peligre la salud de la madre”, “cuando hay violación”, “cuando hay daños a la vida (eugenésicos)”. Pero ellos nos dicen: es muy difícil el tema, me pone contra la iglesia. No están en contra, tienen miedo. Creen que no les conviene. Y no hablamos de conveniencia política sino de salud pública.–Quienes se oponen al aborto terapéutico los acusan de hacerlo todo a escondidas…–Lo que nosotros hacemos es buscar incidencia pública, algo muy distinto al lobby. Nosotros no hacemos lobby, primero porque nos apegamos escrupulosamente a la ley y a la evidencia científica. Y a partir de allí tratamos de generar cambios, pero reclamando un estatus legal. Acá no hay nada soterrado. Ojalá el sistema abriera espacios para discutir este tema…–Claro, lo ideal sería un debate público.–¡No tenemos con quién debatir! Estas organizaciones son ONGs como las nuestras. Pero mientras nosotros tenemos registros, estamos supervisados por APCI, presentamos informes cada año, nuestros proyectos son públicos, nosotros no sabemos, por ejemplo, cómo se manejan instituciones como el Population Research Institute que no tiene registro nacional, pero canaliza fondos y no se sabe dónde los declara. Estos grupos conservadores tienen sus propias ONGs, la única diferencia es que no debaten abiertamente y tampoco rinden cuentas. –¿En qué gobierno se avanzó más en el tema de los derechos reproductivos de la mujer?–El doctor Eduardo Pretell fue ministro en el gobierno de Paniagua. Él sí reconoció la importancia de la prevención del embarazo y de la anticoncepción oral de emergencia. Pero a veces esa voluntad se estrella en el Poder Judicial, tenemos jueces probos, pero no han faltado los jueces que han dicho mi conciencia no me lo permite: es decir, no se aplica lo que dice la ley, sino su conciencia. Ahora, la población sí sabe lo que es anticoncepción oral de emergencia, la mayoría también sabe que es una injusticia llevar a una mujer a un embarazo sabiendo que su salud está en riesgo, hay una mayor sensibilidad. El problema es a nivel de los decisores. Ellos, desde el gobierno, tienen la obligación de cumplir la ley y no lo hacen. Ejemplo de México¿Cuánto se ha avanzado en este tema en otros países?–México se parece mucho al Perú, país religioso con prácticas religiosas masivas y, sin embargo, se ha logrado mantener una postura democrática por la vigencia del Estado laico. Esto era impensable hace 10 años: hoy México tiene la no penalización del aborto hasta los tres meses de embarazo y hay servicios que ofrecen la interrupción legal del embarazo dentro del sistema público de salud. Desde el 2008 cuando se aprobó la ley, por lo menos 15 mil mujeres han dejado de ir a lugares clandestinos –donde corren peligro de muerte– ahora acuden a servicios seguros del Estado, donde además les dan consejería, les ayudan a encontrar formas más seguras de controlar la fecundidad que recurrir al aborto.

El horror de Pucayacu



Hace 25 años La República publicó en primera plana el hallazgo de una fosa clandestina en Pucayacu –en el límite de Ayacucho y Huancavelica– con 50 víctimas enterradas allí. Las imágenes le hablaron al país del horror que se vivía en las zonas de emergencia. Sin embargo, a pesar del tiempo transcurrido, hasta ahora no hay culpables.Por Raúl MendozaFue un entierro clandestino hallado en una quebrada cuyo nombre podría parecer profético: Pucayacu, que en quechua quiere decir “agua roja”. Contenía cincuenta cuerpos desnudos, maniatados, amordazados, torturados y con un tiro en la cabeza. Un hallazgo impactante que le mostró al país los niveles brutales que podían alcanzar las ejecuciones extrajudiciales realizadas por agentes del Estado en zonas de emergencia. Si algo se puede decir de Pucayacu, aún ahora, es que sigue siendo la viva imagen del horror.“Hallan fosa con decenas de cadáveres”, puso La República como titular principal en su portada del 23 de agosto de 1984, en la primera de varias notas sobre el caso, exigiendo la verdad y la sanción. Los días siguientes continuó publicando pruebas gráficas de lo acontecido en esos alejados páramos andinos. “Quienes han optado por sembrar el país de cadáveres inmolados, están contrayendo con el Perú una deuda de vergüenza que el pueblo peruano no olvidará fácilmente”, editorializó. El tiempo le dio la razón.La persona que hizo posible ese descubrimiento y esa denuncia fue Carlos Valdez, corresponsal de este diario en Huanta. Él recogió el testimonio de un testigo presencial. Alguien que pasaba por el lugar y vio el entierro de los cadáveres a manos de infantes de marina. Ese hombre no fue identificado por su seguridad, pero hoy es funcionario de una institución estatal. Hace unos años estuvo dispuesto a comparecer ante la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), pero al final su presencia se frustró.“Él me buscó porque yo representaba a un diario con credibilidad, que cuestionaba la gestión del gobierno de Belaunde en el tema de derechos humanos. Yo le garanticé la confidencialidad de su testimonio”, cuenta Valdez. El testigo vio a los infantes de marina cuando arreaba ganado junto a tres peones y también fue visto por los soldados. “Nos obligaron a tirarnos al piso y después nos fuimos”, contó a La República. La información sirvió para que la Fiscalía de la Nación formara una comisión que viajó hasta el lugar para el levantamiento de los cuerpos. Gustavo Mohme Llona, fundador de este diario, acompañó la investigación en el lugar y la respaldó después. La fosa estaba ubicada en un paraje desolado en el límite de Ayacucho y Huancavelica, a unos 30 kilómetros de Huanta. Una nube de moscas señalaba el lugar.Las imágenes de ese día servirán siempre para una antología de la infamia. Los cincuenta cuerpos tenían, más o menos, una semana de muertos. Habían sido ultimados a balazos disparados en la nuca y de arriba hacia abajo, según los peritos. Muchos de ellos tenían los dedos cortados para evitar la identificación por sus huellas digitales. Se encontraron casquillos de bala, huellas de botas y de vehículos pesados. También se encontró una libreta militar a nombre de Cirilo Barboza.Los culpables¿Quiénes fueron los asesinos? El Informe Final de la CVR es contundente: “(Se) ha llegado a la conclusión de que efectivos de la Marina de Guerra del Perú llevaron a cabo la detención arbitraria, torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes, desaparición forzada y ejecución arbitraria de 50 personas (49 hombres y 1 mujer) cuyos cuerpos aparecieron enterrados en las Fosas de Pucayacu, distrito de Marcas, provincia de Acobamba, departamento de Huancavelica, el 22 de agosto de 1984”. Veinticinco años después ninguno de quienes tuvieron responsabilidad fue sentenciado por el hecho. Las investigaciones acusaban a Alberto Rivero Valdeavellano, jefe militar de Huanta y La Mar; Álvaro Artaza Adrianzén (a) “Comandante Camión”, jefe de la infantería de marina de Huanta y La Mar; y Augusto García del Barco, jefe de la base contraguerrilla de Huanta.“El fuero civil les abrió proceso, pero el fuero militar interpuso contienda de competencia y la Corte Suprema –como ocurría normalmente en esos años– le entregó el caso. Allí todos fueron absueltos por falta de pruebas y el caso se cerró”, cuenta la abogada Karim Ninaquispe, de la Asociación para el Desarrollo Humano Runamasinchiqpaq (Adehr), que patrocina varios casos de desaparición forzada en Ayacucho, entre ellos el “caso Huanta”, vinculado a Pucayacu.¿Quiénes eran las víctimas de Pucayacu? “Se cree que en esas fosas estaban los cuerpos de personas que fueron detenidas por los infantes de marina en Huanta y llevadas al estadio de la ciudad durante julio y agosto de 1984. Entre esos detenidos también estaba Jaime Ayala Sulca, corresponsal de La República”, dice Karim Ninaquispe. Unas cincuenta y siete personas desaparecieron en Huanta los días previos a la aparición de los cuerpos en Pucayacu. Un dato: Cirilo Barboza, cuyo documento de identidad se encontró en Pucayacu, fue detenido en Huanta. Para Gloria Cano, abogada de Aprodeh, que también patrocina a tres familias del “caso Huanta” el vínculo con Pucayacu está claro y la responsabilidad de los militares está probada incluso por autoría mediata. “El general Adrián Huamán, jefe político-militar, negó siempre ser responsable, pero lo es porque todo era reportado a él. No tomó ninguna acción de sanción contra los culpables. Y los oficiales de marina en Huanta, como “Camión”, controlaban cada una de las patrullas que salían de la base ¿Cómo no iban a saber lo que pasó?”, precisa. “Camión” se hizo pasar por muerto –incluso con resolución en El Peruano– cuando años después el caso amenazó con reabrirse en el fuero común.Ese agosto de 1984 los cuerpos de Pucayacu fueron trasladados al cementerio de Huanta y enterrados allí, en dos fosas. Debieron pasar 25 años para que una de ellas fuera reabierta en marzo pasado. Cuatro de los 37 cuerpos que se hallaron fueron identificados por marcas y señas antropométricas. El resto permanece como NN. Con pruebas de ADN se espera identificarlos. Quizás entonces sus familias encuentren algo de consuelo. Aunque la impunidad todavía subsista. ¿Y Jaime Ayala?Se ha especulado mucho acerca de la posibilidad de que Jaime Ayala Sulca, corresponsal de La República en Huanta –desaparecido por la marina el 2 de agosto de 1984– estuviera entre las víctimas de Pucayacu. Para la abogada Karim Ninaquispe, que patrocina a su familia, es una posibilidad. No obstante otras versiones indican que el periodista fue asesinado y enterrado en algún lugar de la base huantina. En la última exhumación realizada en marzo de este año en el cementerio de Huanta –a donde se trasladó a las víctimas de Pucayacu– se abrió una fosa que contenía 37 cuerpos y se identificó preliminarmente a cuatro personas en base a fichas confeccionadas con ayuda de sus familiares. Ellos son Julián Naupari, Yuri Agama, Cirilo Barboza y Nemesio Fernández. “Se realizarán las pruebas de ADN a todos los cuerpos en Lima y ahí se confirmará o no el nombre de los cuatro identificados y de los demás”, dice Ninaquispe. ¿Aparecerá entre esos restos Jaime Ayala? La ciencia dará la respuesta.

La izquierda jugó a democracia y lucha armada’



Se cumple un nuevo aniversario de la entrega del Informe Final de la Comisión de la Verdad, sin duda el documento más trascendente para los peruanos en lo que va del siglo. Una buena ocasión para dialogar con Salomón Lerner, ex presidente de la CVR.Por
Por Federico de CárdenasLlegamos al sexto aniversario de la entrega del Informe de la CVR. ¿Qué reacción te suscita?–Diría que sentimientos encontrados. De un lado, la confirmación íntima de que se hizo un buen trabajo y que la CVR entregó un documento de referencia para la vida del país, un texto del cual no tenemos nada de qué arrepentirnos en el sentido de haber distorsionado ni planteado tesis que favorecieran la violencia. Pero frente a esa convicción no puedo dejar de sentir también una frustración por la respuesta de la sociedad y del Estado. Ese manto de olvido y de indiferencia que denunciamos respecto de lo que sucedía en los años de violencia en el interior del país. Se quiere dar por zanjado un periodo de nuestra historia que debe ser analizado, servir de punto de partida para una superación de nuestra vida social. Felizmente existe una serie de instituciones y personas que no se olvidan del Informe y que dedican su vida a denostarlo. De una manera –aunque sea paradójica– lo mantienen con vida y colaboran a que tenga vigencia. Al atacar el Informe se hacen defensores del recuerdo y hacen que la gente lo lea. Entonces se dan cuenta de que en él no se defiende terroristas y se condena de modo frontal a SL y su ideología totalitaria y demencial, identificándolo como responsable de la violencia y principal violador de los DDHH. Al mismo tiempo se destaca la labor de las FFAA y PNP como defensores de la sociedad, aunque esto no significa que se acepte ciertos actos violatorios de los DDHH cometidos como resultado de una mala estrategia.–El Informe, por otra parte, también responsabiliza a la izquierda peruana. Con lo cual no resulta cierto que tenga una visión sesgada.–Así es. Responsabilizamos a la izquierda por no haber tomado distancias con la lucha armada planteada por SL cuando este surge, porque jugaron a dos tableros: el de la democracia y el de la lucha armada. Claro, luego se dan cuenta de que las primeras víctimas de esa violencia son ellos, pues SL rechazaba a la izquierda en su totalidad.–Me hablabas de sentimientos encontrados...–Sí. Es satisfacción ante el deber cumplido, por haber dejado al país un documento que retrata una época de violencia y sus antecedentes e indica caminos de salida mediante reformas y reparaciones, un camino que señala lo que se puede hacer para que exista inclusión entre peruanos. Y también es frustración por lo que ya te dije.–La CVR disponía de un periodo determinado para realizar su trabajo. ¿Hay algo que dejaron de hacer?–Muchas cosas. Creo que debimos tomar más testimonios. Fueron cerca de 18,000, pero pudimos incrementarlos. Debimos haber hecho una mayor difusión de nuestra tarea a través de los medios, de modo que se entendiera cuáles eran las metas. Y debimos vincularnos más a la población afectada porque –y esto se comprobó a posteriori– la gente de provincias nos comprendió mal. Creyeron que la CVR era la institución que venía a dar reparaciones. Como ellas no llegaron por la indiferencia del Estado, muchos culpabilizan a la Comisión. Pese a lo anterior, sigo pensando que una Comisión como la CVR debe tener tiempo de vida limitado. No puede permanecer investigando años y, además, debe hacer un pronunciamiento lo más abierto posible, sin cerrarse a ningún aspecto de la realidad y rehuyendo cualquier dogmatismo.–¿En qué diferenciarías el Informe peruano de aquellos realizados por las Comisiones conformadas en Chile, Argentina, Guatemala o Sudáfrica?–Nuestro Informe contiene algunas reflexiones filosóficas. Una de ellas es sobre la verdad. Señalamos que la verdad que buscábamos no era una teorética; tampoco una verdad estadística o científica sino una verdad moral, porque nuestra investigación tenía que ver con actos humanos y, por tanto, con responsabilidades. Como verdad moral no se situaba tanto en la perspectiva de lo cierto y lo falso. Lo tomábamos en cuenta, claro, pero no para llegar a una verdad inmutable, sino a una de diálogo, una verdad común, al servicio de la sociedad y completable por una memoria fiel y ética. Mientras no exista esta rememoración colectiva, quedará incompleta.Reparaciones y procesos–El tema de las reparaciones, ya lo has adelantado, es un punto álgido. ¿Existe alguna diferencia entre el gobierno de Toledo y el actual en el trato dado?–Ninguna. Lo que hay de común en ambos es la promesa de las reparaciones y el incumplimiento de las mismas. Toledo, al mes y medio del Informe, pidió perdón a nombre del Estado y señaló que habría reparaciones, pero solo colectivas. Al final no hubo nada. Debo señalarlo, aunque no es mi intención pelear con el ex presidente, que nos dejó trabajar con entera libertad y sin intervenir para nada. Con García estuve en Huanta, y también le escuché prometer reparaciones. Su gobierno confunde con habilidad reparaciones con gasto social. –¿Y en el caso de algunos procesos sobre casos emblemáticos de abuso de los DDHH que la población recomendó?–Algunos se han judicializado y otros están en trámite. La CVR eligió solo 47 casos representativos, pues ante la magnitud de juicios que debieran realizarse nos limitamos. Puede decirse que en el terreno de lo simbólico se ha hecho justicia. Los cometidos por los terroristas fueron juzgados. Para avanzar en los restantes, como indicamos –y no es que les tuviéramos inquina a las FFAA– es necesario identificar a sus autores, que trabajaban bajo alias y de los que se dice no pueden ser revelados porque los archivos han sido destruidos. También es cierto, de otro lado, que con el proceso y condena a Fujimori por sus violaciones a los DDHH se ha avanzado mucho en el terreno simbólico, al ser el principal responsable –desde su cargo de Jefe del Estado– de esas violaciones.Un lugar de memoria–Pasemos a ver lo del Museo. En un comienzo una negativa rotunda del gobierno a autorizarlo y luego hubo una saludable rectificación, resultado del diálogo entre MVLL y el presidente García.–Previamente hubo un artículo muy fuerte de Mario contra el rechazo y también una carta pública que él encabezaba, reprochando al gobierno su resistencia.–Me decías que no es exactamente la idea del Museo la que está prosperando.–Sí, y vale la pena aclararlo, porque ya han habido malas interpretaciones y ataques infundados. No se trata propiamente de un museo, sobre todo si es que se asocia la palabra a la relación que puede entablar alguien que visita un lugar para tomar conocimiento de un pasado que ya se alejó y no le concierne. Para nosotros –hablo de la comisión ad hoc– tiene que ser un lugar vivo, que hable a la persona que lo visite no solo del pasado sino sobre todo del presente; que lo haga pensar que esos 20 años de violencia son consecuencia de una historia; en suma, que hay un antes y un después y que queda una tarea por hacer. Lo concebimos como un lugar al cual puedan acudir investigadores, o gente que quiera saber más de lo que ocurrió y acaso ubicar la huella de un familiar desaparecido en los años de violencia. También será un lugar donde se muestre el trabajo de artistas de mucho talento que han trabajado sobre el tema de la violencia y han logrado obras significativas en las artes plásticas, el arte popular, la música, el cine, etc. –Están bastante alejados de la idea tradicional de lo que puede ser un museo.–Así es, por eso resulta fuera de lugar la polémica que se intenta hacer sobre museos de la memoria sembrados en todo el país –que además ya existen en Huamanga y otros lugares–. Se trataría más bien de exposiciones itinerantes.Verdad y reconciliación–¿Que responderías a aquellos que objetan el trabajo de la CVR diciendo que insistieron en la verdad pero descuidaron la reconciliación?–Fue Toledo quien, con buena intención y escuchando una voz sabia como la de Hubert Lanssiers, agregó el término de reconciliación. Todos entendimos que no hay reconciliación sin verdad y que esta última conduce a ella. Nadie puede reconciliarse en el error. Pero –lo decimos en el Informe– del mismo modo como no nos tocaba reparar a las víctimas ni reformar el Estado, tampoco nos tocaba la tarea de reconciliar a los peruanos, una tarea de muchos años, sino plantear los caminos que conduzcan a la reconciliación, un proceso largo y penoso que se dará cuando todos sean ciudadanos de pleno derecho y podamos procesar nuestras discrepancias con tolerancia, respeto y sin exclusiones.–¿Estás de acuerdo con la idea de que el Informe hizo posible que se iniciara un proceso de duelo que no ha terminado?–Sí. Es un proceso de duelo que, además, no debiera limitarse a 20 años sino abarcar una historia que tenemos que cambiar. Una historia en la que la mujer, el indio, el cholo, el negro, el pobre, el campesino han sido reunidos bajo el concepto que acuñó Gustavo Gutiérrez: los in-significantes, los que nada significan. Quiero decir que el duelo no debe manifestarse solo como pesar, sino como impulso para hacer algo con ese dolor y lograr que las cosas cambien. Perfil• Profesión: Filósofo y docente universitario.• Estudios: Letras, Derecho y Filosofía. Bachiller en Derecho por la PUCP. Doctor en Filosofía por la Universidad de Lovaina (Bélgica).• Cargos: Ex rector de la PUCP (1994-2004), de la que es rector emérito. Ex presidente de la CVR. Ex presidente de la Unión de Universidades de América Latina (UCAL). Presidente de la Sociedad Filarmónica y de la Filmoteca de de la PUCP. Docente de filosofía. Miembro electo de la Academia Peruana de la Lengua.

La revolución de las netbooks



Ligeras computadoras conquistan el mercado peruano con su diminuto tamaño y su gran portabilidad. Ideales para estudiantes y viajeros, sus bajos precios se sustentan en una tecnología preparada más para navegar por internet que para ejecutar complejas aplicaciones. La figura del internauta siempre conectado a las redes sociales y a los discos duros virtuales es ya una realidad.Por ghiovani HinojosaTukutin. El messenger avisa que otro soñoliento usuario de la noche se ha unido a la red de sonámbulos digitales. El tiempo que antaño era invertido en dormir hoy es utilizado por muchos jóvenes para comentar sus fotos en el Facebook, hacer sus tareas o, simplemente, estar conectados. Definitivamente, los tiempos han cambiado. También se ha hecho patente la necesidad de algunos profesionales de llevar consigo algo así como “mi propia oficina de trabajo”. Para ellos, y en realidad para todos aquellos que aspiren a ser ciudadanos virtuales del mundo, la ciencia ha concebido un nuevo tipo de computadora que se hace cada vez más popular en el Perú: la netbook. Con el tamaño de un cuaderno y la cualidad de ser transportable a todo lugar, parece estar destinada a ser, como alguna vez lo predijo Marshall McLuhan, “una extensión de nuestros sentidos”.Escuchen: ¡acceder!Las clásicas laptops –también conocidas como notebooks– suelen pesar un promedio de tres kilogramos e incluir pantallas de 14, 15 y 17 pulgadas, es decir, el tamaño estándar de los monitores. Las netbooks, en cambio, bordean el kilogramo y reducen su campo de visión desde las 12 hasta las 7 pulgadas. Pero no sólo se trata de aparatos más pequeños y livianos, sino también de una tecnología que replantea nuestra forma de vincularnos con la red e, incluso, de pulsar un teclado.Y es que desde que la compañía taiwanesa Asustek lanzó al mercado las primeras netbooks, en junio de 2007, se supo que estas pequeñas maravillas tenían una función específica: permitir el acceso rápido a internet y realizar tareas básicas de edición de textos e imágenes. A diferencia de las laptops, concebidas para acceder y descargar archivos como música y video, además de ejecutar aplicaciones de gran despliegue visual, estas minicomputadoras se dirigen a un usuario móvil que solo requiere, por ejemplo, diseñar sus diapositivas de Power Point en un parque, revisar su correo electrónico en un aula y viajar con sus libros en formato pdf a cualquier parte del mundo.“Las estadísticas internacionales muestran que la mayoría de usuarios de laptops no utiliza siquiera el 30% de la capacidad de sus máquinas”, revela Santiago Scarsi, gerente comercial de LoginStore, empresa del Grupo Deltron, el más grande importador de tecnología informática en el Perú. Los primeros fabricantes de netbooks se dieron cuenta de que, en vez de realizar complejas operaciones que saturan el disco duro, los nuevos usuarios navegan por las redes sociales, pasan largas horas en YouTube y escriben sus asignaciones en el Word. Esto los llevó a idear un aparato que, al tener funcionalidades básicas, necesite poquísima energía y, por ende, cueste menos que las laptops convencionales. De hecho, en el mercado peruano hoy se puede comprar netbooks desde los 799 soles (marca Asus) hasta los 1,699 (marca Toshiba), pasando la popular Acer modelo Aspire One, que cuesta 1,149.Scarsi explica que los bajos costos se deben a la utilización de procesadores Intel Atom, equivalentes a una computadora con pentium dos e inútiles para hacer tareas como programación y diseño gráfico. Pero para los estudiantes universitarios, por ejemplo, que se contentan con pegarse a la música a través de sus audífonos o se limitan a coordinar sus trabajos grupales en el MSN messenger, esta tecnología es ideal. Además, añade Santiago Scarsi, las limitaciones de las netbooks (evitar almacenar muchos archivos en el disco duro y carecer de una lectora de CD-ROMS) pueden ser fácilmente superadas con una memoria USB que se conecte cada vez que sea necesario hacer descargas pesadas.Bienvenidos los “prosumidores”En la cartera, bolsillo o maletín. Las netbooks son fáciles de camuflar en cualquier parte de nuestra indumentaria o accesorio personal. En el país, se pueden adquirir en todas las tiendas por departamento y en los supermercados. Cada vez se las ve más diversas en colores y diseños. Y es que parece adoptar fuerza eso de que “la computadora ahora sí es personal”, según reza un eslogan de la marca HP.Para el ingeniero Manuel Yrigoyen, experto en nuevas tecnologías, la irrupción de estos equipos responde a la consolidación de un nuevo tipo de internauta que no se limita a recibir información pasivamente, sino que busca generar contenidos e interactuar con esa malla enorme de voluntades que, junta, decide los destinos de internet. Se trata del “prosumidor”, un usuario que participa de forma activa en los foros, los blogs y las bolsas de trabajo. Incluso, según Yrigoyen, este reemplaza en su escala de valores la inteligencia individual por “la sabiduría de la multitud”, un principio que afirma que “muchas personas elaboran una idea mejor que unos pocos” y que sustenta el funcionamiento de Wikipedia. Así, las netbooks resultarían del empoderamiento del hombre frente a las máquinas. Pero este especialista también precisa que no se trata de una panacea virtual: a pesar de su gran movilidad y accesibilidad, estos aparatos tienen algunas limitaciones técnicas. Por eso, “las computadoras de escritorio seguirán siendo útiles para tareas como la diagramación de periódicos. Hay necesidades diferentes, por ejemplo alguien que necesite datos básicos de internet no requerirá en el futuro de una netbook, bastará con un celular con acceso a la red”.Estilo de vida“Si no tienes presencia en internet, no existes”, sentencia el comunicador Julio César Mateus, profesor de la Universidad de Lima, para referirse a la necesidad perentoria de los ciudadanos de hoy de tener un espacito en la virtualidad. Según él, la velocidad de los nuevos tiempos obligó a los científicos de la computación a elaborar el concepto de las netbooks. Pero también recalca que la contraparte de todo esto es el conjunto de herramientas que ofrece internet para subir videos, gestionar fotos personales y administrar artículos. Una muestra de esto son los discos duros virtuales que permiten a los usuarios subir gratuitamente todo tipo de archivos como si estuviesen con sus propias máquinas (Freedrive, MediaFire y Scribd). “Lo que ahora define que la computadora sea mía ya no es el hardware, sino el software”, concluye Mateus. Así, el funcionamiento de las netbooks se apoya íntegramente en las aplicaciones online.Las nuevas computadoras llegaron para revolucionar la forma como los peruanos acceden a internet. Hoy no solo pueden llevarlas a cualquier lado con un peso mínimo, sino que también pueden sostenerse de la web para trazar un camino virtual, pero real, de cumplir sus sueños. ÇCifras10% de crecimiento en las ventas de netbooks se registró entre enero y abril de este año en todo el país, respecto del mismo periodo anterior, según LoginStore.15% de las computadoras portátiles que se comercializan en el mercado peruano son netbooks, según LoginStore.Mundo virtualEn otras latitudes, los nuevos modelos de netbooks sorprenden cada vez más. Por ejemplo, en España la Acer Timeline ofrece hasta diez horas de duración sin tener que ser conectada a la corriente (en el Perú, las baterías de estos aparatos duran como máximo entre una y dos horas).Siempre onlineCada vez se hace más fácil estar permanentemente conectado a internet. Lo último que se ofrece en el mercado para tal fin es el servicio satelital de Claro, el cual, a través de una memoria USB conectada a cualquier ordenador, asegura el acceso a la red a toda hora a nivel nacional. El precio mensual de este servicio oscila entre 99 y 199 soles, dependiendo de la velocidad de conexión

miércoles, 19 de agosto de 2009

Conciencia con ciencia



El estado de conciencia podría pronto dejar de ser exclusivo de los humanos: las redes neuronales artificiales serían las responsables @articulo.titulo ) -->

Por Serapio Cazana

Una máquina que piense es ahora el sueño del hombre. Pero dentro de algunos años, la máquina también podría soñar con superar a los humanos en muchos aspectos. Actualmente, ya se ha diseñado un programa de computadora que diseña automóviles, compone canciones, inventa cepillos dentales, titula noticias y también puede desarrollar teorías científicas. Sus creadores hacen hincapié en que hay una gran diferencia entre estos dispositivos y la manera usual de crear inteligencia artificial.

Otro asomo a la ficción
En el filme 2001: Odisea del espacio, de Stanley Kubrick, uno de los personajes es la supercomputadora HAL 9000, la cual genera un pensamiento propio y decide eliminar a los astronautas de la nave perdida en el espacio. Y como pasa en otros campos, también en el terreno de la informática la ciencia ha ido persiguiendo las más osadas imaginaciones de los escritores y realizadores de ciencia ficción.
Recientemente, en declaraciones a The Futurist, Stephen Thaler –presidente de Imagination Engines, firma que se dedica a diseñar máquinas que sean capaces de producir inteligencia consciente– sostuvo que sus investigaciones se dirigen a imitar un estado de conciencia similar a la humana, y no únicamente programas que busquen soluciones dentro de las alternativas preprogramadas. El investigador menciona que la inteligencia artificial más conocida opera como si jugara con dados cargados, pues el sistema elige entre las posibilidades programadas de antemano, mientras que las máquinas creativas que él y su equipo diseñan producen información y procesos que en ningún momento les fueron enseñados.
Las computadoras pensantes usan una red neuronal artificial (RNA) y tienen iniciativas independientes, ya que simulan el funcionamiento del cerebro animal. Ya en 1975 Thaler percibió que si a una RNA se le introducían perturbaciones espontáneas externas, ello generaba información que nunca se había programado en el sistema. Es como si a una calculadora se la hubiera programado únicamente para sumar y restar, y que al producirle un golpe ella comenzara a ser capaz de multiplicar y dividir. De manera similar, las máquinas creativas disponen de un perceptrón que discrimina las ideas que son de mayor utilidad para la siguiente instancia, llamada imagitrón, la cual se encarga de hacer una selección más rigurosa y de producir nuevas asociaciones.
La inteligencia artificial tradicional también ha usado estos sistemas, pero ambos fueron diseñados por ingenieros informáticos. Ahora, lo sorprendente es que en el tipo de inteligencia que se está diseñando ni el perceptrón ni el imagitrón han sido programados por humanos, sino que los hace la máquina misma. “De alguna forma esto es salir de la cultura de la física y entrar en la teoría de la mente. Es un elegante y poderoso concepto, el cual tiene la amplitud y similitud de la cognición humana y de la conciencia”, afirma Thaler.

La última frontera
Por otra parte, Ray Kurzweil, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería de Estados Unidos, vaticina que para el 2029 las máquinas igualarán a la inteligencia humana, incluso en las emociones. Hasta ahora se suele pensar que las máquinas, desde las más simples a las más sofisticadas, operan según principios lógicos puros, sin que haya lugar a la casualidad. De la misma manera se cree que el pensamiento no lógico o artístico está reservado únicamente para el pensamiento humano. Sin embargo, con los descubrimientos descritos líneas arriba se evidenciaría que también un sistema electrónico puede tener un “pensamiento creativo” no lógico, o al menos haría uso de modelos lógicos distintos, como los discretos y difusos. Incluso, la intuición ya estaría en el campo de los robots.
Precisamente, la neurociencia explica que la creatividad se produce cuando las neuronas biológicas se salen del modelo “normal” de la percepción del mundo y hacen uso de procesos espontáneos, y clasifican lo percibido de una manera totalmente nueva, combinando las representaciones simbólicas en nuevos compuestos. Así, tal como cuando un mecánico usa un martillo para un fin distinto de aquel para el cual fue creado, se produce una nueva herramienta.

El miedo a la libertad
Pero si las máquinas llegan a tener inteligencia y sentimientos y, además, son capaces de tomar decisiones de manera independiente, ¿qué modales tendrán? Puesto que no todo les será programado, ¿cuál será su conducta frente a los humanos y frente a otras máquinas? Quizá haciendo alusión a HAL 9000, Thaler dice que para responder sobre las implicancias éticas de la conciencia artificial necesita un año y además un agente literario. En todo caso, toda tecnología tiene sus riesgos: puede acabar siendo un Terminator o un genio que se saca de la botella.


20000 a C: Se crean las primeras agujas de hueso

15000 aC: Se fabrican herramientas fundiendo el hierro

1882: Collodi publica la historia de un muñeco que piensa y siente, Pinocho

2029: Los robots igualarían al ser humano en inteligencia y sentimientos

Fines de Año, en Copenhague


La primera advertencia sobre el efecto en el cambio climático de la acción humana es antigua. La hizo un químico sueco, Svante Arrhenius, en 1896. Pero recién hace unos veinte años surgió suficiente evidencia científica como para afirmar que el proceso en curso constituye una amenaza para la humanidad. En junio de 1988, en un tórrido día de verano, el científico James Hansen de la NASA informó a una Comisión del Senado de los EEUU que se encontraba 99% seguro de que las temperaturas récord de ese año eran resultado de la acción humana y no consecuencia de una variación natural. La situación no ha mejorado desde entonces, a pesar de los acuerdos logrados en Río de Janeiro (1992) y Kyoto (1997). La última década, por ejemplo, incluyó a 8 de los 10 años con mayor temperatura registrada en toda la historia.
La emisión global de dióxido de carbono proveniente de la combustión de fósiles y de la producción de cemento aumentó –según cifras del Worldwatch Institute– de 22,600 millones de toneladas en 1990 a 31,000 millones de toneladas en 2007, cerca de 37%. Ello implica 85 millones de toneladas de dióxido de carbono diarios, o 13 kilos en promedio por persona. La tasa anual de aumento en las emisiones globales, 1% en 1990, se elevó a 3.5% entre 2000 y 2007. Y en China, la emisión en 2008 fue 150% superior a la de 1990. Esta evolución ha sido sorprendente, incluso para los expertos. Hasta hace muy poco, la Agencia Internacional de la Energía proyectaba que recién en 2030 China se convertiría en el principal país emisor de gases. Sin embargo, debido a su acelerado crecimiento, y a la etapa de desarrollo en que se encuentra, China ya encabeza el ranking desde 2006.
Las alteraciones que originaría el cambio climático serán dramáticos para todos. En América Latina, por ejemplo, el proceso implicaría la desaparición de los glaciares, lo que afectaría los niveles de agua para el consumo humano, la producción agrícola y la generación de electricidad; el reemplazo de bosques tropicales por sabanas estériles; y una caída en la productividad de muchos cultivos y actividades pecuarias como consecuencia de la desertificación y la salinización, así como una menor producción pesquera.
Se viene generando, a escala mundial, un nuevo ambiente político en favor de medidas orientadas a enfrentar esta amenaza. Pero, según el Worldwatch Institute, se requiere hacer frente a algunos importantes desafíos:
Pensar en largo plazo.- La especie humana es relativamente eficaz para hacer frente a desafíos de corto plazo, como la reciente crisis financiera o una pandemia de gripe. Pero el cambio climático es un problema de largo plazo, cuyas peores consecuencias serían sufridas por personas que aún no han nacido. Se requiere de un sentido de largo plazo como el que se tuvo para construir Machu Picchu o las catedrales medioevales.
Innovación.- El mundo necesita desarrollar y diseminar tecnologías que maximicen la producción y el uso de energías no contaminantes, a la vez que minimizar los costos y optimizar la conveniencia. Se requiere aumentar dramáticamente la eficiencia de los combustibles y reducir la liberación a la atmósfera de CO2, metano, óxidos de nitrógeno y gases de invernadero que se utilizan en productos y procesos de refrigeración.
Cambio en estilos de vida.- La tecnología más revolucionaria no va a resolver por sí sola el tema del cambio climático. Por ejemplo, debido al aumento creciente en el tamaño de casas y automóviles, la emisión de gases de invernadero es el doble en EEUU que en el resto de los países industrializados. Se requiere de un cambio significativo en los patrones de consumo, acostumbrarse a comer menos carne, por ejemplo, y a viajar menos en avión. Las generaciones pasadas aceptaban tales sacrificios en “épocas de guerra”. La actual lo es, aunque el enemigo lo tenemos dentro de nosotros mismos.
Recuperación de la Tierra.- Es necesario revertir el flujo de dióxido de carbono y otros gases invernadero de tierra y bosques degradados o destruidos. La tierra y la vegetación deben servir para remover los gases dañinos de la atmósfera. Bajo una gerencia efectiva, la Tierra puede absorber un estimado de 13% de todas las emisiones de gases generadas por el hombre.
Instituciones firmes.- El buen gobierno resulta crítico cuando de él depende la sobrevivencia. En el segundo semestre de 2008 fue evidente el desbalance entre unas finanzas globales desbocadas y un sistema regulatorio que apenas constituía un conjunto de retazos parchados. Mientras no se generen instituciones globales para enfrentar el problema, va a ser necesario fortalecer y aumentar la eficiencia de las NNUU, de los bancos multilaterales y de los gobiernos de las economías líderes.
Imperativo de equidad.- La emisión por habitante proveniente de EEUU es 7 veces superior a la América Latina y 20 veces superior al de los países más pobres del África. El acuerdo al que se llegue debe obligar a los países más ricos e industrializados a reducir su emisión proporcionalmente más.
Estabilidad económica.- ¿Puede un mundo que ya enfrenta los costos de una economía en recesión, asumir los costos incrementales de un cambio energético? Cualquier acuerdo que asuma como premisa una prosperidad global estará condenando al fracaso. Un nuevo régimen internacional para atender el desafío del cambio climático debe ser consistente, tanto en etapas de bonanza como de ajuste.
Estabilidad política.- Es muy difícil, para un mundo como el actual, sacudido por guerras y amenazas terroristas, focalizar bien su atención en problemas de largo plazo. De otro lado, amenazas como la del clima contribuyen a exponer la estrechez de miras de los intereses específicos. Los peligros planetarios ayudan a ver a la humanidad como una especie común y vulnerable, antes que como una colección de naciones enganchados en una competencia perpetua.
Movilización para el cambio.- En noviembre de este año, el mundo enfrenta una gran prueba. ¿Podrán los 200 gobiernos que se reunirán en Copenhague forjar un nuevo acuerdo que establezca un liderazgo y una hoja de ruta para hacer frente a este desafío?

El Rol del Estado para Obama

Hasta sus adversarios reconocen que el presidente Barack Obama cuenta con una mente potente y analítica, así como con un conocimiento amplio que alimenta continuamente con variadas lecturas. Es alguien que, como era razonable esperar, se ha resistido a definiciones y calificaciones ideológicas. Después de cinco meses en el cargo, las políticas que desde la Casa Blanca viene planteando y apoyando permiten vislumbrar algunos contornos de su filosofía política. Durante el siglo XX, el Partido Demócrata fue evolucionando, desde el intervencionismo burocrático del presidente Franklin D. Roosevelt, hasta los llamados “new democrats” de Bill Clinton. El presidente Obama, a diferencia de los asesores más radicales de FDR, no pretende un cambio en la naturaleza del capitalismo norteamericano, ni siquiera procura reinventar los modos de funcionamiento en un sector tan plagado de problemas como es actualmente el financiero, para el cual, hasta la fecha, más allá de los generosos programas de rescate, su gobierno solamente ha planteado ajustes diversos en la regulación. Es que, en coincidencia con los principales asesores económicos que tuvo el presidente Bill Clinton –principalmente Robert Rubin y Alan Greenspan– Barack Obama tiene un profundo respeto por los mercados y desea minimizar la huella estatal en los mismos.
En un reciente artículo en The New Republic, su editor, Franklin Foer, junto a Noam Scheiber, intentan identificar cuál es la teoría del Estado implícita en la dirección gubernamental de Obama. Resulta ya obvio que el nuevo presidente tiene poco interés en fijar precios, racionar bienes, o revertir tratados de libre comercio. En su rechazo al estatismo progresista de sus antecesores partidarios más lejanos, Obama es coincidente con Rubin y Greenspan. Sin embargo, éstos llegaron a creer que los mercados por sí solos garantizarían el bienestar y el progreso. Basta revisar la agenda de política interna del gobierno de Obama para saber que él discrepa fundamentalmente con esta premisa. Por ello, lo que aparentemente viene intentando el nuevo gobierno demócrata es una síntesis entre las políticas clintonianas pro mercado y las políticas pro distribución del ingreso de los más antiguos demócratas. En el Estado ideal de Obama, el gobierno nunca suplantaría al mercado pero sí lo induciría, mediante incentivos diversos, o promoviendo nuevas competencias, a alcanzar unos resultados preferidos. Por ejemplo, en la reforma de salud que se viene planteando, se pretende permitir a los empleados que se movilicen con sus seguros a través de los distintos empleos que ocupen, eliminando así el desincentivo que actualmente existe para la inversión, por parte de los aseguradores, en el cuidado preventivo de la salud. Por ello, más que forzar a los mercados para que éstos se comporten según lo deseado, se quiere reajustar los parámetros de cálculo y conducta en éstos para intentar una coincidencia final entre resultados y objetivos.
Esta conceptualización no es ninguna novedad. En los años setenta, Charles Schultze, principal asesor económico del presidente Jimmy Carter, publicó un libro titulado The Public Use of Private Interest sobre cómo embridar el egoísmo material para promover el bien público. Así, Schultze era partidario de los impuestos, antes que de las prohibiciones, a las actividades consideradas dañinas. Y, por ejemplo, cuando se discutía sobre cómo lograr mejores estándares de seguridad laboral, Schultze se oponía a las mayores regulaciones y controles, como manuales de 20 páginas sobre cómo manipular tal o cual herramienta. Prefería, más bien, un impuesto a los accidentes laborales. Creía que así se estimulaba creativamente el que las empresas fuesen innovadoras en cómo ofrecer lugares de trabajo cada vez más seguros.
Las ideas de Schultze resultaron parcialmente castigadas por el fracaso del gobierno del presidente Carter, aunque los candidatos Gary Hart y Michael Dukakis –afirman Foer y Scheiber– las recogieron en sus respectivas y posteriores plataformas políticas. Luego, en 1992, Bill Clinton las relanzó de la mano de David Osborne, un gurú que planteaba la “reinvención del gobierno” para hacerlo más eficiente, rápido y ejecutivo. Osborne planteaba que el gobierno debería “pilotear más que remar”. Y en una conferencia en la Universidad de Connecticut, el entonces candidato Clinton tomó la frase prestada, agregando: “queremos un gobierno que se convierta en catalizador de la acción de otros.”
Durante la transición, ante la recesión de entonces y el déficit fiscal creciente, Clinton prefirió concentrarse en combatir los desequilibrios financieros y se apoyó en la dupla Rubin & Greenspan antes que en pensadores heterodoxos como Osborne. Y, con la bonanza tecnológica de los años noventa, la administración de Clinton gradualmente se persuadió de que, en muchos casos, lo mejor que el gobierno podía hacer era dejar hacer, dejar pasar.
Durante los primeros años de la presente década, surgieron muchos críticos a esta política liberal por su impacto final en el bienestar de la clase media norteamericana. En 2006, Rubin creó una ONG llamada Proyecto Hamilton orientada a diseñar propuestas de políticas públicas imaginativas que no afectaran el libre comercio ni la disciplina fiscal. Su director, Peter Orszag, quien hoy maneja el presupuesto del Tesoro, describía tales políticas como “de corazón tibio y cabeza fría”.
Esta evolución coincide además con el desarrollo de la economía del comportamiento (behavioral economics) que no percibe a los humanos como autómatas calculadores que buscan su propio beneficio, sino como creaturas arbitrarias que, algunas veces incluso, ni siquiera saben calcular bien. Por tanto, la manera en que se les presentan a los ciudadanos o consumidores las diversas opciones influye mucho en cómo éstos finalmente escogen. Algunos califican esta tendencia como “paternalismo libertario”. Hay un resultado que se desea promover pero no imponer. Y ello se induce con inteligencia y pragmatismo. Ese es el Estado al que apunta Obama.

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