martes, 25 de mayo de 2010

LOS INMACULADOS DE LA POLÍTICA

En estos días me hallo en el ostracisismo, la razón, pensar en un sistema limpio es posible, resulta que para la mentalidad mediocre de los “dueños” de las emisoras locales un programa radial de corte político, económico y jurídico no es audible, creen que en Recuay, Ticapampa y hasta en nuestro mismo Cátac la gente no se interesa por esos temas, y pueda que tengan razón, sino como entender que unos demagogos y seudos dirigentes se sientan como los abanderados de la opinión publica y la gente con su escaso nivel político y cultural termine por encumbrarlos a la cima de la popularidad.

Es así como me llegaron propuestas de dirigir espacios políticos pagados, pero no mi conciencia no tiene precio, entonces llegaron las invitaciones a regidurías y de no mediar ningún causa posterior espero estar fuera de estas elecciones y no por que lo deseo , sino por que la actual coyuntura no es la mejor, con dirigentes que ya tuvieron el cargo, con noveles aventureros y con candidatos a regidores que no saben ni donde están parados, por doquier, por que no se comprometió a dirigentes nuevos con trayectoria y que jamás ocuparon cargos ni tienen juicios o signos de riqueza mal habidos ni tampoco familias ansiosas de poder, por que no se invito a los muchos profesionales exitosos que tiene Cátac, simple no concuerdan con el sistema podrido de las componenda y los propios intereses.

Pero peor aun ¿y por que los que nos pretendemos del lado del bien no somos ni capaces de articular un movimiento político propio?, ¿por que los intrépidos y astutos de siempre nos ganan la batalla?¿ por qué quienes deben ir de cabeza de lista terminan yendo como segundones?, ¿por que no jugamos el partido y dejamos de ser meros comentaristas?, simple somos buenos para rajar y joder a quienes por angas y por mangas tienes agallas y cojones de jugarse un ideal y una propuesta, en esa línea y estando ahora censurados de los medios, renuevo el compromiso de buscar la forma de contribuir al debate político de propuestas y programas mas no del golpe bajo y la cuchipanderia, por lo que es mas necesario que nunca educar a la gente sobre política, tal ves no sea del todo efectivo es mas hasta quizás ni lo tomen en cuenta , pero siempre será mejor a no hacer nada y tener los brazos caídos frente a una situación que no debería ya dar para mas, en la que no nos sintamos a gusto con el actual modo de cosas

La participación activa sin importar los estatus económicos sociales es más urgente que nunca, quienes vienen nos lo agradecerán infinitamente.

WILMER ESTABAN CASTILLO GAMARRA

Cátac mayo del 2010.

No todo lo que brilla es oro

TOMADO DE PERU ECONOMICO

¿Qué habría ocurrido con las economías mundial y peruana si el Patrón Oro siguiera vigente?

Por Juan José Garrido Koechlin

*Director del Instituto Acción

“El Patrón Oro no colapsó; fue demolido por los gobiernos con el fin de hacer camino para la inflación”

 Joseph Salerno (1982)


Para entender la necesidad de contar o no con un Patrón Oro –esto es, un sistema monetario en el cual la unidad de contabilidad económica está determinada por una establecida cantidad de oro– primero hay que entender la relación entre el individuo –el agente económico– y la moneda –los medios de cambio–.

La moneda cumple, económicamente hablando, diversas funciones esenciales para la actividad humana; la más básica de ellas es facilitar el intercambio. No existe –y me atrevo a proponer que no existirá– computadora suficientemente capaz de administrar adecuadamente los millones de cálculos que generan los millones de individuos intercambiando, diariamente, cálculos que se realizan a fin de viabilizar el intercambio. Esto es: al nivel más básico, todo individuo que desea sobrevivir requiere intercambiar y para intercambiar requiere valorizar; ergo, es necesario, quiérase o no, poder valorizar –crear ratios de intercambio–. Los Incas, para tomar el ejemplo de una sociedad desmonetizada, intercambiaban bajo ratios de intercambio, formados a través de valorizaciones subjetivas expresadas en el “trueque mudo”, tal como funciona hoy en día cualquier bolsa de valores del mundo.

Dicho esto, la moneda cumple, además, otras funciones esenciales, entre las que sobresalen la de facilitar una unidad de cuenta y fungir como mecanismo de depósito de valor. Dos individuos pueden, ciertamente, intercambiar bienes por bienes; empero, el hombre descubrió el intercambio indirecto –es decir, el uso de la moneda– y facilitó desde entonces sus decisiones económicas.

Al comienzo, la moneda se estableció sobre la base de los commodities con mayor capacidad de mercadeo. El oro y la plata –luego de pasar por hojas de tabaco, semillas de cacao, conchas de abanico y piedras preciosas– terminaron predominando como mecanismos universales de intercambio.

Moneda, Estado e inflación

La relación entre producción y moneda se manifiesta en el sistema de precios. Siendo éste el conjunto de ratios de intercambio entre los diversos bienes, podemos establecer una estabilidad en ellos si se da un incremento en la masa monetaria que se dé acorde con el incremento en la producción total de bienes.

En este sentido, el Patrón Oro tenía como consecuencia la expansión moderada de la cantidad de moneda en circulación, acorde con los incrementos de la producción. Entre 1880 y 1914, lapso conocido como el Período de Patrón Oro Clásico, la mayoría de países estaba adscrita al oro; simultáneamente, se constituyó un período de crecimiento económico sustentado en la libre comercialización de bienes y capitales. Durante este periodo, la inflación norteamericana promedió el 0.2% anual. Eventualmente, con la Primera Guerra Mundial, los estados participantes se vieron incitados a obtener recursos bajo una modalidad más soterrada, tal cual hacían los reyes medievales a través del llamado “señoriaje”.

Estados Unidos, como ilustración de política monetaria, se aleja del Patrón Oro Clásico en 1917; en 1922, bajo el auspicio de la Comisión Cunliffe, los países retornan a un Patrón Cambio Oro, uno en el cual la moneda de cada país ya no estaba atada directamente al oro, sino a una moneda convertible en dicho metal. Este modelo prevaleció hasta la crisis de los años treinta.

Desde entonces, se ha tratado de establecer diversos mecanismos de estabilidad cambiaria; empero, las necesidades de los estados de financiar coyunturas específicas –sean guerras, proyectos políticos o crisis financieras– han hecho de la moneda fiduciaria (léase, una basada en la palabra del Estado) la norma.

¿Regreso al oro?

Diversos economistas proponen, aún hoy, el regreso a un Patrón Oro; la Escuela Austriaca, sin duda, es la principal promotora de dicho desafío. Aunque algunos economistas rechacen de plano la propuesta, la misma invita a una ponderación de los beneficios y perjuicios.

Menor inflación

Si los estados se hubieran suscrito al Patrón Oro Clásico y éste se hubiera mantenido hasta hoy, la realidad económica sería divergente de la actual en varios aspectos. La más obvia sería, sin duda, la ausencia de crisis inflacionarias. El dólar norteamericano de 1913 –año en el que se establece la Reserva Federal con el propósito de mantener el valor de la moneda–, por ejemplo, ha perdido el 95% de su capacidad adquisitiva. En cambio de haberse mantenido las tendencias en el IPC propias al Patrón Oro Clásico, esta pérdida habría sido de tan sólo 22%.

Si bien la evidencia empírica no es concluyente respecto de las consecuencias sobre el crecimiento de tener una tasa de inflación de 3.37% (tasa de inflación promedio anual a partir de 1913) o una de 0.1% (tasa histórica durante el Patrón Oro Clásico), sí lo es entre crecimiento e hiperinflación. Según Robert J. Barro –en un estudio de Panel de Datos de 180 países llevado a cabo en 1996–, cada 100 puntos de inflación están asociados a un decrecimiento económico de 2.5% de PBI.

En el caso peruano, el haber evitado la hiperinflación nos ofrecería un panorama económico, político y social claramente diferente; principalmente, tendríamos una clase media más sólida y amplia, ya que contaríamos con un sector formal y una clase empresarial mucho más desarrollados.

Por otro lado, el sistema financiero –tanto a nivel global como local– sería diferente. Los grandes bancos, en especial, habrían adoptado una conducta más conservadora en la asignación de crédito, puesto que sus expectativas de ser rescatados por el Estado se verían reducidas al no existir un banco central capaz de rescatarlos mediante grandes expansiones en la oferta monetaria; los rescates, por otro lado, seguirían siendo posibles, pero los mismos dependerían de los fondos públicos y por lo tanto estarían asociados a mayores impuestos futuros, lo que incrementaría el costo político del rescate y con ello reduciría su probabilidad de ocurrencia. Asimismo, se habrían reducido los incentivos a la expansión de los bancos hacia escalas consideradas como “muy grandes para caer” (too big to fail, dicho en inglés), por lo que se esperaría un menor tamaño de las entidades financieras.

Las consecuencias de estos cambios en el sistema financiero sobre el crecimiento económico de largo plazo serían ambiguas. En el caso de los países desarrollados las crisis financieras serían menos comunes, pero a su vez se asignaría menos capital a inversiones riesgosas, por lo que no podríamos estimar cuál sería el efecto dominante. En el caso peruano, sin embargo, el sistema financiero sería más sólido: no habríamos sufrido los descalabros inflacionarios, disfrutaríamos de un mayor acceso al crédito externo y, al no existir las crisis cambiarias –las cuales están frecuentemente asociadas a defaults– la confianza en países emergentes sería mayor. Por ello, habría sido esperable un mayor crecimiento en las economías subdesarrolladas.


Consecuencias de economía política

La vigencia del Patrón Oro Clásico habría tenido consecuencias sobre políticas públicas debido a los cambios que generaría en los incentivos enfrentados por la clase política. Por ejemplo, se esperaría una mayor flexibilidad en los mercados laborales. Ello ocurriría debido a que la relación empleo-rigidez laboral sería más sensible, obligando así a los hacedores de políticas públicas a asumir mayores costos políticos como consecuencia de la sobrerregulación del mercado laboral.

Otra consecuencia positiva tendría que ver con la percepción en parte de la población del grado de resultados por meritocracia en las sociedades; esto es, en una economía con baja o nula inflación, los episodios de crisis macroeconómicas serían infrecuentes. Estos episodios, de acuerdo con un reciente trabajo de Paola Giuliano y Antonio Spilimbergo, están asociados a la creencia en el azar como mecanismo explicativo de la riqueza de algunos, razón por la cual se favorecen políticas redistributivas.

Por el lado negativo, Barry Eichengreen y Douglas Irwin sostienen que los países suscritos al Patrón Oro Clásico fueron más propensos a asumir políticas proteccionistas durante la Gran Depresión, ello debido a la inexistencia de la devaluación como alternativa para aplacar a los grupos de interés.

El oro: reserva de valor

Por otro lado, una innegable consecuencia de la vigencia del Patrón Oro Clásico residiría en el ratio del intercambio del metal con el resto de los bienes. En la actualidad, la onza de oro ronda los US$1,150; en las bóvedas de Fort Knox existen cerca de US$300 billones en oro físico; la masa monetaria norteamericana –circulante y depósitos a vista– suma US$1,712 billones. Por lo tanto, el ratio de conversión entre el oro y la masa monetaria norteamericana bajo un Patrón Oro Clásico sería 5.7 veces mayor que la actual; o, lo que es lo mismo, el oro valdría US$6,563 por onza. En otras palabras, se puede volver al Patrón Oro Clásico: sólo habría que buscar la manera más eficiente de hacerlo.

Los opositores del regreso al Patrón Oro Clásico se basan en tres razones y críticas. En primer lugar, sostienen que no existen reservas suficientes de oro para regresar a dicho sistema. En segundo lugar, que debido a las extracciones privadas, el sistema no sería estable. Y en tercer lugar, que el regreso a ese sistema sería muy oneroso.

Las razones expuestas expresan diversos grados de validez. La primera, sencillamente, es inválida: un Patrón Oro Clásico sería viable independientemente del ratio de conversión entre el dinero fiduciario y la moneda respaldada en oro; lo único novedoso sería el ratio de conversión. En cuanto a la segunda razón, es la más sólida de las detracciones, debido a que el inicial incremento en el precio del metal fomentaría la actividad extractiva. Los nuevos descubrimientos generarían shocks en la oferta monetaria y, con ello, episodios inflacionarios no esperados. Ello, sin embargo, constituiría un fenómeno temporal asociado al inicio del proceso de reconversión, razón por la cual esperaríamos que dichos episodios no fueren duraderos. Finalmente, no hay razón para creer que el regreso al Patrón Oro Clásico significaría un costo significativo versus los beneficios de actuar bajo dicho sistema.

A modo de conclusión

La vigencia de un Patrón Oro Clásico habría significado un elemento de estabilidad monetaria y, por consiguiente, macroeconómica, que en la actualidad habría sido muy bienvenida. Estos efectos positivos habrían sido especialmente relevantes en los países subdesarrollados, al volverse la política monetaria independiente de la calidad institucional de sus Estados.

La tarea de los economistas no es sólo explicar lo ocurrido, o tratar de diseñar un modelo infalible de la actividad económica. El mercado, como institución, es un gran ejemplo del orden espontáneo y de la viabilidad de esos modelos. Por ello, no se trata de identificar el sistema monetario óptimo, sino de migrar a aquellos con mejores resultados históricos.

jueves, 6 de mayo de 2010

Perú: el desarrollo amazónico y el potencial hidroeléctrico

fuente le monde diplomatic Peru
Carlos Herrera Descalzi*

Durante el siglo XX el Perú vivió en la convicción de que sus recursos energéticos eran infinitos frente a sus necesidades. El gas de Camisea, el petróleo por encontrar en la selva y en el zócalo continental, el carbón por explorar, reservas de uranio, fuentes renovables como la geotermia, la energía solar, la eólica y otras; entre todas ellas, lo descollante es su potencial hidroeléctrico.


En el último lustro del Siglo XX, la demanda eléctrica del Perú cruzó la barrera de 2,000 MW. Ese año (1997), la hidroenergía participó con 92.85% de la generación eléctrica. Casi la mitad (49.20%) del total provino del complejo hidroeléctrico del Mantaro1, cuya capacidad conjunta bordea los 1,000 MW.
Los 1,000 MW ya aprovechados en el río Mantaro quedan empequeñecidos frente a la cifra de 58,300 MW de potencial hidroeléctrico económicamente aprovechable con que contaría el Perú, según estudios hechos entre 1970 y 1980 por la Misión Alemana de Energía, válidos para las condiciones de la época.

A mediados de los años 80, en la selva sur se encontró el gigantesco reservorio de Camisea, conteniendo gas natural y líquido, de los cuales el gas aportaba el 78% del contenido energético. Como las reservas de gas se expresan en pies cúbicos estándar o en BTU2, se buscó términos más asequibles. Se indicó que existía gas para 300 años3.


Con 58 Mantaros por desarrollar y gas para 300 años, la imaginación no exigía cálculo alguno para determinar que Perú tenía suficiente energía para varios Perú por varios siglos. Se sentía que la existencia de recursos naturales estaba holgadamente cubierta; que la única tarea era obtener los capitales que materializasen los sueños en obras.


Camisea se materializó cerrando sus contratos junto con el siglo (diciembre 2000). El proyecto inició operaciones en agosto de 2004. De allí en adelante, hasta mayo del 2008, cada proyecto que pretendía consumir gas se planteaba muchas preguntas (incluidas las rutinarias de entes financieros y agencias de crédito) antes de cerrar compromisos de inversión, excepto ¿Hay suficiente gas? y ¿existe suficiente capacidad de transporte? Hubo quienes primero compraron el equipamiento y luego, al pedir el gas, terminaron de participantes en una subasta –aún inconclusa– disputando los últimos 80 MPCD4 de Camisea, sin poder tocar nada de los 620 MPCD que se reserva para exportar a precios de regalo.


¿Qué ocurrió? Se comprometió un gran volumen de reservas para exportación sin medir el consumo acumulado que alcanzaría en un par de décadas una fuente de energía barata y limpia que penetró en el mercado con una demanda exponencial.


El 28 de agosto de 2008, el Perú presentó información sobre su potencial hidroeléctrico exportable a Brasil. El 17 de mayo del mismo año, los Ministros de Energía de ambos países firmaron un Convenio de Integración Energética con la finalidad de evaluar proyectos hidroeléctricos para la exportación de energía de Perú a Brasil, incluyendo la transmisión asociada. Acordaron que toda la información generada o intercambiada sería tratada como información confidencial.


Después de pensarlo mejor, Perú cambió su propuesta. Así, el 17 de julio de 2009 propuso que el potencial a desarrollar fuese entre 2,000 y 6,000 MW, que atendiese prioritariamente al mercado peruano y que la concesión concluyese a los 30 años, pasando la infraestructura a propiedad del Perú. Asimismo, que las concesiones se otorgasen vía licitación internacional y que cada país pagase la infraestructura de transmisión destinada a conducir la energía a su mercado, aún cuando las obras se construyesen en territorio del otro país.


El 22 de setiembre del mismo 2009 el Ministerio de Minas y Energía de Brasil retrucó que la nueva propuesta peruana no correspondía a lo propuesto inicialmente: que las tratativas fueron con las reglas vigentes al 2008 (concesión a perpetuidad) y que por ello las empresas brasileras ya habían invertido ingentes recursos; que desde el inicio el gobierno peruano propuso un potencial de 20,000 MW, destinados al mercado brasileño. En términos sencillos: emulando al General Mariano Melgarejo, en su entusiasmo, no midió bien los términos y sin proponérselo, en la práctica, el Perú había ofrecido regalar 20,000 MW de su potencial hidroeléctrico a su vecino, dejándole los beneficios y quedándose con los costos sociales y ambientales que se producirían en su territorio.


El futuro consumo eléctrico y por ende las necesidades de equipamiento se estima a partir de la demanda actual y de la tasa promedio de crecimiento anual, hasta un año horizonte; se agrega un porcentaje para reserva (20% a 30%). La tasa de crecimiento eléctrico en Perú es mayor en 1% a 2% mayor a la del Producto Bruto Interno (PBI). Bajo escenarios que van de lo conservador a lo moderado optimista, el Perú podría tener tasas de crecimiento eléctrico entre 4% y 10% anual. Bajo las premisas señaladas, Perú podría necesitar del total de su potencial hidroeléctrico entre los años 2040 y 2060, según desarrolle más lenta o rápidamente.

Una primera pregunta es si cuenta realmente con los cerca de 60,000 MW estimados hace 30 años, cuando los aspectos sociales y ambientales no intervenían y el cambio climático no se identificaba y, menos aún, su efecto sobre la cuantía de las precipitaciones pluviométricas. Hasta mejor información, lo razonable sería situar lo realmente aprovechable alrededor de los 40,000 MW.


La localización de los proyectos es otra consideración importante: unos están vinculados a la cuenca del Pacífico; otros a la del Atlántico, con aguas tributarias del Amazonas. Los últimos a su vez se diferencian entre los ubicados en alta montaña (encima de los 1000 msnm) y los de la zona amazónica; la distinción es importante porque su concepción obedece a esquemas distintos, con efectos ambientales muy distintos. Los del Pacífico y los de alta montaña se construyen derivando aguas mediante túneles o canales con un trayecto casi horizontal, hasta provocar una caída significativa para devolver las aguas al río, previa extracción de su energía mayormente mediante turbinas Pelton. Este tipo de proyectos normalmente no causa problemas sociales ni ambientales; la más de las veces contribuye positivamente en ambos aspectos. Los proyectos de la Amazonía tienen un esquema de explotación distinto; la caída se provoca a través de la construcción de una represa que genera un embalse de agua; en terrenos de poca pendiente (casi planos) como son los suelos amazónicos, la superficie del embalse generado es apreciable, e inunda grandes áreas de terreno, con los efectos conocidos.


A grosso modo, incluyendo los transvases de aguas de la cuenca atlántica al Pacífico, los recursos peruanos se localizan 20% en la cuenca del Pacífico, 40% en alta montaña y 40% en la zona amazónica.


La Amazonía es sede de recursos valiosos para el siglo XXI: de carácter renovable como los forestales, absorción de CO2 y purificación del aire, agua, biodiversidad e hidroenergía; también los perecibles, como minerales e hidrocarburos. Lo ideal sería mantenerla intangible, al menos hasta que luego de haber establecido y evaluado informada y concienzudamente los pros y contras, se cuente con un plan que defina el mejor aprovechamiento de los recursos. La situación real es que el plan no existe, que el Estado carece de recursos y -peor aún- de convicción para proteger su intangibilidad y que migraciones incontrolables en busca de tierras, madereros y minería ilegales y narcotráfico, la están destruyendo desde tiempo atrás y cada vez en mayor escala, ante la impotencia del Estado.

Si el Perú necesita desarrollar su potencial hidroeléctrico, lo racional sería agotar primero las fuentes del Pacífico y la alta montaña, antes de emprender la explotación amazónica, ganando una tregua para subsanar la inexistencia de un plan de aprovechamiento amazónico y para elaborar y hacer madurar proyectos, hasta reducir su impacto a lo realmente tolerable. Este escenario sería incuestionable, si no existiese ya el aprovechamiento ilegal y destructivo que se viene produciendo. Entonces, no se puede dejar de considerar que una explotación insuficientemente madura, pero al menos legal y controlable y que facilite la presencia del Estado en la zona para combatir le explotación ilegal tiene el carácter de mal menor.

La existencia de recursos naturales es condición básica para materializar emprendimientos. Pero sin capitales difícilmente se materializan. Cada proyecto hidroeléctrico tiene sus bemoles; implica largos plazos de maduración, inversiones pre-operativas importantes –ante las cuales vacilan los inversionistas privados– e involucran riesgos constructivos e inversiones cuantiosas.

Analizadas en sus órdenes de magnitud de decenas, centenas o millares de Megawatt (MW) cada orden de magnitud es una historia distinta. Las de la decena de MW pueden ser ejecutadas por empresas medianas. Las de 100 MW, requieren empresas grandes y fuertes o el Estado. Históricamente, las grandes hidroeléctricas en el Perú las ha construido el Estado, con la excepción de la muy reciente Platanal. Una hidroeléctrica de 1000 MW insume cerca de 2,000 millones de dólares. Un riesgo de esta magnitud en el Perú casi sólo está al alcance del Estado porque puede diluirlo entre 6 millones de familias, que no es lo mismo que repartirlo entre un par de decenas de accionistas. En cambio, para Brasil, con una necesidad de cien mil MW en los próximos 20 años, proyectos de 1000 MW son una tarea mediana y acometible.

El Perú comienza a necesitar de proyectos de 1,000 MW que de tiempo en tiempo acompañen a los de 100 MW. La frecuencia de esta necesidad se hará mayor en las próximas décadas.

El reto del país es cómo organizarse para lograrlo. Una primer cambio necesita ser la conciencia que las grandes obras son resultado de un proceso de gestión, de permanente optimización, donde abunda el compromiso entre funcionalidad, calidad y costo a través de sucesivas etapas de estudios, diseños e ingeniería que preceden a su ejecución. Que esos intangibles, invisibles a los ojos, son determinantes en su éxito. Que gracias al costo previo a la construcción, que es menor al 10% del costo final, con un buen proceso de gestión se puede ahorrar hasta un 25% en ese costo final. A la clase gobernante del país le falta interiorizar que se necesita contar con una cartera de proyectos, es decir, con ideas destiladas, maduras y suficientemente bien elaboradas y expresadas, como para poder construirse.

En la correspondencia entre pares durante la iniciativa peruana de proponerle a Brasil desarrollar el potencial hidroeléctrico de la Amazonía peruana se evidencia que Perú se vio forzado a cambiar su propuesta inicial. Quizás fue éste el motivo de no cerrar el acuerdo entre ambos países al momento de la visita del Presidente de Brasil en diciembre de 2009, días después que el Colegio de Ingenieros del Perú expresase sus puntos de vista, incluyendo el rechazo a una cesión de recursos a perpetuidad. Perú cometió el error estratégico de ceder la iniciativa de los estudios a Brasil y renunciar así a contar con información privilegiada sobre sus propios recursos naturales. En condición de marcada asimetría se sentó a la mesa de negociación.

Al plantear el desarrollo de un proyecto hidroeléctrico, se lo puede diseñar y dimensionar de forma que contribuya a optimizar el sistema eléctrico al cual pertenece. Inambari, eslabón entre los sistemas peruano y brasileño, puede concebirse en la perspectiva de optimizar uno u otro. Esta versatilidad debiera ser parte a contemplar en las negociaciones, considerando los beneficios colaterales. El Perú perdió las ventajas de quien estudia y desarrolla el proyecto.

Cuando se presentó a discusión el proyecto de Inambari, ya habían trascendido noticias sobre él: no sólo inundaría 46,000 Km. de bosque y obligaría a desplazamiento poblacional, sino que también inundaría parte de la muy recientemente carretera interoceánica, en su ruta por Puno. El secretismo inicial con que se manejó el proyecto y la escasa credibilidad en las promesas gubernamentales, se sumaron a los problemas de carácter ambiental y social, para formar una atmósfera adversa, poniendo a Inambari a remar contra la corriente. Buena parte de los problemas y objeciones iniciales no se hubieran dado con un manejo más cauteloso y transparente del proyecto, anticipando a los problemas con soluciones a las que de otra forma se llega vía transacciones, luego de haber ocurrido las oposiciones.


Lo desventajoso del proceso seguido es pasar de la razón a la pasión y que junto a la oposición basada en la razón nazca otra oposición basada en la pasión. Existe una experiencia previa en Perú, donde la falta de tacto dio pie a una convulsión social conocida como “el Arequipazo” que en junio de 2002 derribó al gabinete y frustró la privatización de Egasa y Egesur, generadoras estatales con sedes en Arequipa y Tacna. Lo que ocurra con Inambari puede afectar negativamente al desarrollo de las hidroeléctricas de la Amazonía e incluso al aprovechamiento de su potencial hidroeléctrico.


En el caso de Inambari, un esquema alterno, más lento pero más seguro, hubiese consistido en desarrollarlo como proyecto de Electroperú, diseñado bajo su conducción con Electrobras como socio y concursando la ejecución de las obras vía una concesión tipo BOOT (Build, Own, Operate & Transfer), que hiciese que la propiedad retornase a control de Electroperú en 25 años, con acceso a los mercados peruano y brasileño para la colocación de la energía. La presencia de Electroperú habría levantado muchas de las resistencias vía confianza. ♦


REFERENCIAS

(1) El complejo hidroeléctrico del Mantaro toma su nombre del río cuya energía aprovecha. Está constituido por dos hidroeléctricas en cascada: “Santiago Antúnez de Mayolo” (SAM) y Restitución. La primera de ellas aprovecha la caída de agua que se obtiene gracias a una primera curva del río Mantaro.

(2) BTU = British Thermal Units

(3) Sin mayor raciocinio, rutinariamente se dividió la magnitud de las reservas halladas entre el consumo anual de gas del Perú de aquel entonces, sin considerar que el Perú solo consumía gas en Talara, una suerte de provincia hidrocarburífera, pero cuya demanda no podía ser representativa de un consumo potencial a escala nacional.

(4) MPCD significa millones de pies cúbicos estándar por día.
 

domingo, 25 de abril de 2010

Y TU ¿CREES EN LOS OVNIS?

 Radio en la otra dimensión


Todos los fines de semana un programa de radio invade Lima. Se trata de “Viaje a la otra dimensión”, un espacio que toca temas como apariciones fantasmales, la presencia de ovnis en nuestro cielo y la posibilidad de que existan fuerzas demoniacas que atormentan al ser humano. Esta es la crónica, no exenta de misterio, de una de sus emisiones.

Por: Rafael Robles

Fotos: Eduardo Cavero

7:55 pm

Esta pequeña y fría cabina de radio es una nave espacial. Un portal abierto por donde circulan historias que muchos consideran burdas invenciones de la imaginación humana: ovnis, fantasmas, entes del más allá y presencias demoniacas. Faltan cinco minutos para el inicio del programa y de la tripulación solo encontramos a su productor, un joven llamado Edgar Enríquez, que nos invita amablemente a tomar asiento y esperar.

Pronto hace su ingreso un personaje que tranquilamente podría pasar como un hombre de oficina. A decir verdad, lo es: Anthony Choy trabaja como abogado pero lo suyo es, qué duda cabe, la ufología, ciencia que lo apasiona desde hace once años. También, los sábados y domingos, es conductor de “Viaje a otra dimensión”. Por suerte, todavía queda tiempo para un par de preguntas.

–¿No le preocupa que estos temas sean generalmente vistos con incredulidad o en tono de burla?

–Lamentablemente los medios de comunicación, cuando pasan estos hechos, lo hacen de una forma tergiversada. Para empezar tienen que saber que aquí no entran ni brujitas ni chamanes. El enfoque es serio y busca conciliar lo científico y lo intuitivo. Por ejemplo, hace poco hicimos una psicofonía (sonidos que quedan registrados en grabadoras y que son interpretados como la voz de los muertos) de media hora en un lugar con actividad paranormal. Fuimos con nuestro equipo especial y se grabó ruidos de caballos, gente gritando, niños y alguien que gritaba “asesinos, asesinos”.

–¿Y el miedo dónde queda?

–O nos asustamos o nos fascinamos. Aquí estamos haciendo algo muy parecido a los “Expedientes Secretos X”.

8:00 -8:15 pm

Lo primero que llama la atención es la cantidad de veces que suena el teléfono una vez iniciado el programa. Los limeños están ansiosos por contar su historia y por encontrar un interlocutor que por fin los tome en serio. El programa de hoy se titula “¿Nos están vigilando? Los astrónomos y el fenómeno OVNI”, pero eso no impide que decenas de personas aprovechen la oportunidad para contar experiencias que no necesariamente tienen relación con la vida extraterrestre.

–Acabo de ver un OVNI con forma de cigarro volando por la Javier Prado, como yendo rumbo a Santa Anita–. La voz es de una señora de nombre Rosario. Con mucha calma, Anthony Choy le pide más detalles sobre su avistamiento. Le pregunta de qué tamaño es, si tiene luces, cuál podría ser su velocidad y el tipo de vuelo que realiza este objeto desconocido. La oyente parece nerviosa y vuelve a hacer hincapié en que el objeto observado tenía la forma de un cigarro, como si estuviera encantada por su analogía entre un Marlboro light y una nave intergaláctica de alta tecnología. No hay nada más que hacer ni agregar. Se da paso a la siguiente llamada.

8:50 pm

En el transcurso del programa el teléfono no para de sonar. Un radioyente de nombre Alejandro afirma que la presencia de los extraterrestres es negada por los políticos para no despertar la alarma general en la población. Poco después, José, de San Martín de Porres, monologa acerca de las “casas embrujadas” y Gustavo, de Puente Piedra, le sugiere a Anthony Choy que investigue más sobre un tema que particularmente lo obsesiona y que debería ser, según él, de interés común: los reptilianos, una especie invasora, capaz de adoptar formas humanoides y que tendrían entre sus filas a los ex presidentes norteamericanos George W. Bush hijo y Bill Clinton.

“Hagan vigilias en los cementerios antiguos y lugares desolados, pe”, aconseja Gustavo.

9:44 pm

“Hola, soy Francisco, el que te contó de la chica que vomitó sapos en un balde”, es el insólito (y risible) saludo de uno de los “caseritos” del programa. “Sería obtuso pensar que solo existimos nosotros, habiendo tantos planetas como arena en el mar”, sugiere Renato. “Mi hermano ve a alguien o a algo. La computadora se prende sola y el teclado escribe solo. ¿Qué hago? ¡Tengo miedo!”, suplica Jackie, a quien francamente se le escucha aterrada.

Anthony Choy intenta darles a todos la sensación de no estar solos en estas vivencias. Para él, al igual que para muchos, es una certeza que aquellos secretos que el resto de la gente califica como locuras, son en realidad una de las tantas verdades ocultas que tarde o temprano saldrán a la luz.

10:10 pm

Hasta este momento dos físicos de la UNI y aficionados a la astronomía han esperado pacientemente en la pequeña recepción del edificio. Se llaman Mario Zegarra y Edgar Castro, los dos invitados de la noche. Una vez en la cabina, lo que hacen es demoler todas las teorías de presencia extraterrestre en la tierra. En otras palabras, se echan abajo los relatos de los oyentes y cumplen eficazmente con su rol de científicos escépticos y racionales. “La tierra está perdida en una galaxia con más o menos 400 mil estrellas. No creo que todos los extraterrestres estén tan interesados en visitar este pequeño mundo”, afirma Mario Zegarra. Su compañero, Edgar Castro, agrega que “es un hecho que en el cielo hay objetos que no podemos reconocer, pero de ahí a pensar que estén tripulado por existencia de otro planeta, es algo muy diferente”.

10:40 pm

El momento en el que Adrián, un barranquino que confesó haber conversado con un extraterrestre (al que describió como un hombre plateado de metro noventa), fue ridiculizado por Mario Zegarra, el programa estuvo cerca de caer en la ofensa. “Con mucho cariño, creo que el oyente debería ir a un psiquiatra. La idea del ente de otros planetas con formas humanoides me hace pensar que no tenemos la suficiente imaginación como para suponerlos de otras maneras”, se quejó Zegarra.

–¿Acaso no cree que estemos siendo visitados por vidas de otros planetas?, le preguntó Anthony Choy, intentando defender a su oyente y de paso a la razón de ser de su programa.

–No, porque no existen pruebas lo suficientemente extraordinarias como para respaldar un hecho tan extraordinario como este –fue la respuesta del escéptico invitado. Las llamadas se multiplicaron. Todas, hay que decirlo, con un resultado similar al que se obtiene cuando golpeamos un globo de agua contra una aguja de coser.

11:05 pm

En el edificio solo quedamos nosotros. El programa ha terminado y las únicas luces prendidas son las del cuarto piso. En la cabina Anthony Choy continúa conversando con sus invitados. Antes de salir Edgar Enríquez, el joven productor, nos revela que también aquí suceden cosas extrañas. “Si te quedas hasta muy tarde una niña se te aparece”, nos advierte. No le hacemos mucho caso. Tomamos el ascensor con destino al sótano, pensando que probablemente los físicos Mario Zegarra y Edgar Castro ganaron la batalla de lo racional contra lo intuitivo.

Lo insólito, sin embargo, vino después, cuando el elevador cambió intempestivamente de rumbo y subió, raudo y sin mayores explicaciones, hasta el piso seis. Al abrirse las puertas descubrimos, con sorpresa, que en ese piso no había nada más que oscuridad y algunos materiales de construcción entre las sombras. Incomprensible que alguien pueda llamar al ascensor desde ahí. Las puertas se cerraron solas e inmediatamente presionamos el botón que nos llevó finalmente al sótano. “O nos asustamos o nos fascinamos”, es la premisa de Anthony Choy antes de enfrentarse ante lo desconocido. Nosotros, definitivamente, elegimos lo primero.

“Cuestiono la pose del intelectual puro”

El ganador del Premio Novela Inédita 2008 del Ministerio de Cultura de Colombia llegó la semana pasada a Lima para presentar su galardonado libro “Disturbio”, un relato ácido e irónico sobre las aventuras de un grupo de estudiantes de literatura de una universidad pública de Bogotá. La farsa del intelectualismo y ldespolitización de la violencia juvenil son algunos de los temas aludidos en la obra. Aquí el escritor despotrica contra la educación literaria formal, se presenta como un marginal de las letras y certifica la muerte de los rezagos del Boom latinoamericano de García Márquez.

Por Ghiovani Hinojosa

¿Por qué hay tanta pose intelectual en las facultades de letras de nuestras universidades latinoamericanas?

–En nuestras facultades de letras se construye una idea de lo que es la cultura desde la élite, se estudian los autores que han sido consagrados por la crítica, los sacerdotes del canon literario. Pero la formación lectora de muchos estudiantes de la clase media no se fundamenta en estos referentes sagrados, sino en cómics, bestsellers y otro tipo de obras de cultura popular. Manuel Martínez, el protagonista de “Disturbio”, llega a una clase de letras de la Universidad Nacional de Colombia cargado de libros del escritor estadounidense Stephen King y otras novelas de consumo e inmediatamente es rechazado por esta especie de templo inmaculado de la literatura. Allí donde se piensa que solamente Marcel Proust, James Joyce y Thomas Mann son los únicos que pueden ser leídos y enseñan a escribir.

–Los profesores y alumnos que siguen devotamente a los sacerdotes del canon literario suelen escudarse en modales refinados, apariencias físicas estilizadas y palabras complicadas. ¿Todo esto no es una farsa?



–En mi libro hago una clasificación arbitraria de tres tipos de estudiantes de literatura: los intelectuales, muchos de los cuales usan barba a lo Che Guevara o pelo largo al estilo Andrés Caicedo, y son excluyentes y elitistas; los vagos, que no asisten a las clases aburridas, que son la mayoría, y llevan puesta ropa barata y sin planchar; y los innombrables, una minoría de alumnos feos, pobres y mal alimentados que subsisten porque pasan de agache o venden lástima a los profesores. Todos se educan en el canon literario, y es probable que rechacen inconscientemente cosas que pueden llegar a divertirlos, como las telenovelas.

–Claro, un pasaje elocuente de “Disturbio” describe a una mujer intelectual viendo una telenovela junto a su pareja que, cuando responde una llamada teléfonica, dice que está leyendo a Homero. Cuando él le recrimina la mentira, ella responde: “No entenderían nuestra posición sobre el melodrama”.

–El intelectual puro, esa imagen que tenemos de alguien tipo Woody Allen, de gafas, muy alemán, no existe; es que el intelectual puro no puede ver telenovelas, no puede comer pizzas, no puede entretenerse con “La guerra de las galaxias”, no puede leer a Stephen King. Yo cuestiono esto: a mí me parece que detrás de esta figura ideal hay muchas poses, mucho autoengaño. No estoy de acuerdo con la noción de la cultura como un edificio de tres pisos.

–¿En qué consiste esta noción?

–En que en el tercer piso está la alta cultura, los productos europeos, los artistas originales que producen una única obra; en el segundo piso, los medios de comunicación, la cultura industrial, los Estados Unidos, Henry Ford, las hamburguesas, las camisetas, los cómics, los bestsellers; y en el primer piso, la cultura popular, el folclor, lo autóctono.

–Pero, ¿los referentes de la literatura clásica no ayudan a salvaguardar la narrativa y la poesía de todos los tiempos?

–El indicador de lectura en mi país es de aproximadamente dos libros al año; en el Perú, según me cuentan, es de 0.9 libros al año.

En estas condiciones no se puede ser irresponsable y exigir a los estudiantes que solo lean ciertas cosas cuando podrían formarse en términos literarios con libros que les gusten. Las élites siempre han tenido el prejuicio apocalíptico de que si leo bestsellers me quedo sin tiempo para leer la literatura más elevada. Lo importante es leer, la gente común busca buenas historias. No olvidemos que el escritor mexicano Gabriel Zaid demostró en su libro “Los demasiados libros” que no podemos llegar a ser todo los cultos que quisiéramos por el tamaño casi infinito de la producción editorial mundial.

El desamor, móvil político

–La mamá de Manuel Martínez, el protagonista de la novela, es una comunista que lo obligó a deglutir desde pequeño “El capital” de Marx, y que “prefirió organizar mítines y reuniones con gente del Partido antes que limpiar la cocina”. Se podría hacer una analogía entre ella y Sendero Luminoso, la organización terrorista peruana que realizó en nuestras universidades públicas un fuerte adoctrinamiento político.

–Manuel piensa que su mamá es un vieja fracasada, nosotros creemos que un discurso obsoleto se debe adecuar a un mundo cambiante. Estamos mamados, cansados, de lo político, de los sectarismos. El disturbio que aparece en la novela –una explosión en el auditorio de la facultad– está supuestamente fundamentado en razones ideológicas, pero en realidad tiene motivaciones emocionales.

El personaje está herido de amor y quiere destruirlo todo; no es la ideología la que lo lleva a organizar la revuelta, sino su orfandad de afecto.

–Pero, por un lado, está bien que los universitarios se comprometan con la transformación social, ¿no cree?

–Todos los estudiantes tienen el deber de participar en el cambio del país, pero en el caso de los de literatura –como está ambientado en “Disturbio”– esto se hace complicado. Y es que esta especialidad juega con el lenguaje, la imaginación; en realidad, la literatura no tiene compromisos sino solo con ella misma.

Novela sin patria

–La literatura latinoamericana contemporánea tiene un planteamiento muy distinto al del Boom de los 60, de carácter regionalista e integrador. Los jóvenes nacidos a partir de esa década no tenemos el alma nacionalista, cada quien va por su lado, escribe lo que puede, lo que quiere. El chileno Roberto Bolaño, tras nutrirse de toda la tradición novelística de la región, fue el último que quiso hacer libros en los que cupiera todo, obras totales. Hoy puedes escribir aquí en Lima sobre China, estando en cualquier parte no estás en ningún lugar; la literatura no tiene hoy nacionalidad. Enrique Serrano, un famoso novelista colombiano de mi generación, escribió el 2003 “Tamerlan”, una novela que relata las peripecias de Timur Leng, un mítico conquistador de Asia Central del siglo XIV. Esta historia no tiene nada que ver con nuestro país, sino con la historia de la humanidad.

–Sospecho que sus mentores literarios son inusuales.

–Ya no hay maestros tradicionales: libros como “La vorágine”, de José Eustasio Rivera, o “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez, no son hoy hitos que hay que completar necesariamente. David Lodge, un fino escritor inglés, puede enseñarme muchísimo. De hecho, escribí “Disturbio” tratando de hacer una relectura de su novela “El mundo es un pañuelo”.

–Una crítica literaria de su país ha dicho que su libro “inaugura un importante capítulo en la novela de campus colombiana”, en tanto aborda la vida universitaria de un grupo de estudiantes.

–Es cierto, sigo la línea de libros como “Pnin”, del ruso Vladimir Nabokov, “La mancha humana”, del estadounidense Philip Roth, y “Desgracia”, del sudafricano J. M. Coetzee. Todos ellos retrataron las complicaciones de estudiar en una universidad. A propósito, le hago una confesión: yo pensaba que estudiar literatura me iba a ayudar mucho a formarme como escritor, pero fue todo lo contrario: la facultad casi se opuso a que sea novelista y me obligó a ser crítico literario. Si alguien quiere escribir novelas o poemas, no piense en la universidad; los libros están en las bibliotecas.

Luz roja a exploración petrolera

Frente al mar de Chimbote. Señalan que tendrá impacto negativo en el sector pesquero. Gobierno respalda actividades de Savia Perú (ex Petrotech) y minimiza el impacto. Instituto Natura advierte que afectará la vida de los peces y mamíferos, como los delfines.

Se abre un nuevo frente de conflicto debido al impacto de las actividades extractivas y esta vez el epicentro se halla en las costas frente al litoral de Áncash, debido a las actividades de exploración petrolera iniciadas por la transnacional Savia Perú (ex Petrotech).

La semana pasada Savia inició los estudios de prospección sísmica en el lote Z-48, en la bahía de la provincia del Santa. El objetivo es detectar depósitos de petróleo en el fondo del mar a 17 millas de la costa de Chimbote, Samanco y Comandante Noel (Casma).

Según el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) presentado por la empresa, se detonarán ondas expansivas en una profundidad superior a los diez metros para detectar los depósitos del hidrocarburo.

Grave impacto ambiental

Estas actividades han desatado el rechazo de entidades de la sociedad civil y los gremios de pescadores, pues sostienen que representa un grave daño al ecosistema y ahuyentará las especies marinas, Marielena Foronda, directora del Instituto Natura de Chimbote, advirtió que las ondas sonoras que emiten estos trabajos de prospección sísmica son de 180 a 200 decibeles. “Estudios realizados para eventos similares señalan que el nivel del sonido es mortífero para la vida de los peces y mamíferos como los delfines, lobos de mar y las tortugas que existen a lo largo de la bahía,”, señaló.

Pero además del impacto ambiental preocupa el perjuicio económico para el sector pesquero. Javier Castro, secretario general del Sindicato de Pescadores Artesanales de Chimbote, refiere que el alejamiento de los cardúmenes de anchoveta –que también son el primer eslabón de la cadena alimenticia de otros peces– disminuirá la pesca de especies como el bonito, coco, cachema y lenguado.

Castro refirió que el área de exploración petrolera interferirá con las zonas de pesca artesanal, pese a que según la ley solo se debería pescar dentro de las primeras cinco millas marinas.

Por su parte Mauro Terán, gerente de la Asociación de Productores de Harina, Aceite y Conservas de Pescado (Aproferrol), señaló que jamás fueron invitados a participar de los talleres informativos organizados por Savia. “Estamos preocupados por el impacto al sector, por lo que invocamos a Savia a dar las explicaciones correspondientes”, refirió.

Los gremios de la sociedad civil y de pescadores realizaron una marcha de protesta durante la semana pasada por las calles de la ciudad de Casma, pero de continuar las operaciones preparan una paralización provincial.

Por su parte, Foronda Farro señaló que la próxima semana presentarán una acción de amparo y una medida cautelar para detener las operaciones de Savia en salvaguarda del ecosistema que se vería afectado seriamente.

EIA de la empresa ya fue aprobado

1] Iris Cárdenas, directora general de Asuntos Ambientales y Energéticos del Ministerio de Energía y Minas, entidad que aprobó el EIA de la citada petrolera, refirió que el alejamiento de los peces será temporal y estos regresarán en el lapso de una semana.

2] Además señaló que el barco explorador contará con una nave escolta que ayudará a alejar a las especies marinas de la zona de operaciones. “En todo caso en adelante la fiscalización de las operaciones de la compañía (que tomará 6 meses) estará a cargo del Osinergmin y ya no del Ministerio”, señaló.

3] Hace un año las petroleras Ecopetrol (Colombia) y Korea National Oil Corporation (Corea del Sur) compraron Petrotech Perú por US$ 900 millones, envuelta en la polémica por la filtración de los petroaudios. Luego el nombre fue cambiado a Savia Perú y anunciaron un plan de inversión de US$ 2,500 millones en 8 años.

En el Día del Trabajo, sin mucho que celebrar

Por: Enrique Fernández-Maldonado Mujica

Sociólogo. Plades

El próximo sábado primero de mayo se conmemora el día del trabajador. Como es habitual, junto con las celebraciones y menciones especiales, asistiremos a discursos y balances sobre la situación actual del empleo, donde destacarán nuestra extendida precariedad laboral y algunos esfuerzos individuales para superarla.

Sin embargo, el balance de este año es doblemente importante por su carácter simbólico y político. Dentro de poco cumpliremos una década de iniciado el retorno a la democracia. Proceso que supuso, en lo formal, el establecimiento de un régimen respetuoso de las instituciones y los derechos fundamentales (incluidos los laborales). Y que albergó, al mismo tiempo, una esperanza de cambio para importantes sectores de la población, que esperaban una mayor inclusión a través del empleo.

Trabajo decente: el gran ausente

El Perú es uno de los países con indicadores de trabajo decente más bajos en la región. Según un estudio reciente, los índices de inestabilidad, precariedad laboral y desigualdad económica se mantuvieron o crecieron, pese al periodo de crecimiento experimentado entre 2002 y 2008. Así, la cantidad de empleos estables (contratos indefinidos) decayó de 54% a 31% entre 1998 y 2007, mientras que el empleo temporal (a plazo fijo) aumentó de 46% a 69% en ese periodo. Esto en un país donde el subempleo y el empleo en el sector informal representan el 52% y 68% de la PEA, respectivamente; y donde el salario mínimo –que apenas creció durante la bonanza– supone apenas la mitad de la canasta básica familiar (Trabajo decente: subregional, Plades, 2010).

El cuadro se agrava cuando se echa una mirada a la situación de los derechos sindicales, principal herramienta con que cuentan los trabajadores para mejorar sus ingresos y calidad de vida. De acuerdo con un informe de Julio Gamero, el número de trabajadores sindicalizados –luego de una importante recuperación entre el 2001-2005– habría experimentado una caída importante, pasando de 7.1% a 4.5% entre el 2007 y 2009 (hoy no superan las 100 mil afiliaciones). No extraña, por tanto, el descenso de negociaciones colectivas solucionadas por trato directo –se pasó de 434 en el 2007, a 364 en el 2008 y a 364 en el 2009–, reflejo del poco apego en el medio por el diálogo y la concertación social (www.redge.org.pe).

El discurso oficial y la escopeta de los dos cañones

Existe consenso en señalar al subempleo y la informalidad como problemas laborales muy importantes. Esta situación responde a varios factores: la ausencia de una debida fiscalización, la baja productividad y rentabilidad de las pequeñas empresas, una extendida cultura de la evasión. Todo esto en el marco de un modelo económico que desprotege al mercado interno y la industria local, sectores con mayor incidencia sobre el empleo. Por el contrario: acá se apostó por consolidar la matriz primario exportadora –punta de lanza de la economía neoliberal– pese a su débil impacto en la creación de puestos de trabajo.

Si bien es esta una relación conocida, los últimos gobiernos optaron por aprobar acuerdos de libre comercio con algunas potencias industriales (EEUU, China y la UE) acentuando la relación asimétrica y desventajosa que existe con economías pequeñas y subdesarrolladas como la nuestra. Para el discurso oficial, la liberalización comercial –y la flexibilización laboral– representan las vías idóneas para generar y mejorar la calidad del empleo. Una visión que no toma en cuenta experiencias similares previas (por ejemplo, el impacto del TLCAN en México, donde más de un millón de campesinos migraron al Norte desplazados de sus tierras), ni los efectos producidos en nuestro propio país.

Así, a un año de entrado en vigencia el TLC-EEUU, el número de empleos generados en los sectores exportadores decayó notablemente (hecho vinculado a la crisis internacional), mientras algunos rubros –el textil-confecciones, por ejemplo– ya acusan recibo por las importaciones subvaluadas desde China (cerca de 70 mil empleos perdidos, según la Unión Nacional de Empresarios Textiles).

Resulta elocuente, en este contexto, los “esfuerzos” realizados por el gobierno para “elevar” los estándares laborales en el medio: el estudio de Gamero detectó un retroceso “atípico” en el número de inspecciones sobre seguridad ocupacional (326) realizadas por MTPE el 2009, luego de que el 2008 se incrementara al doble (742) respecto del 2007 (325) –año que se firma el TLC. Este hecho –junto con la ampliación del régimen Mype– evidenciaría la doble cara del gobierno respecto de los compromisos adoptados en el marco del TLC con EEUU.

Con todo, las celebraciones por el día del trabajador representan una buena oportunidad para reflexionar sobre el problema del empleo y sus posibles soluciones. Más cuando asistimos a un nuevo ciclo electoral, tiempo en el que el “sebo de culebra” y las promesas demagógicas estarán a la orden del día.

NO AL RETROCESO DE LA POLÍTICA DE EDUCACIÓN INTERCULTURAL BILINGÜE

“Desde el gobierno de Sagasti venimos arrastrando recortes presupuestales a la Política de EIB, que tiene impacto directo en la formación y ...