"La globalización cada ves avanza con mayor velocidad ,y ya casi es un hecho irreversible, el internet modifica costumbres, y urge tomar lo bueno de esto, la prensa basura peruana, no es de fiar, las Universidades, ni los entes comprometidos, permiten la aparición de una prensa libre. Por lo que no queda más que usar los medios posibles para expresarnos libremente".Este es un blog de mucha temática social.Wilmer Castillo
domingo, 16 de diciembre de 2007
fuji comparece ante ante la justicia
Nunca se lo imaginó
El inicio del megaproceso al ex dictador empezó con sus dosis de histrionismo, las artimañas de sus incondicionales y una sentencia (la primera) en su contra, histórica e inobjetable. Fujimori ya es un condenado por la justicia peruana en democracia. Sus otros delitos y crímenes son materia de un proceso del cual somos todos testigos. Ojalá que el tribunal que lo juzga no permita que el reo convierta las audiencias en un show mediático. Ojalá que la acusación fiscal tenga portavoces con el temple y la convicción que amerita el caso.
Por Rául Mendoza
Una imagen quedará de Alberto Fujimori cuando los juicios que se le sigue por varios cargos, desde corrupción hasta crímenes de lesa humanidad, culminen: su rostro exaltado y su voz al filo de quebrarse gritando iracundo: "Soy inocente". Es el primer presidente de nuestra historia sometido a juicio, algo inédito. Y por eso el proceso debe ser transparente, justo, para que la sentencia sea indiscutible. El ex prófugo no vino aquí para dar discursos sino para responder por cargos precisos y crímenes documentados. ¿Qué hacer para no seguirle el juego? Veamos.
1. Fujimori es un reo, no debe politizar el juicio. Aunque sus partidarios se esfuercen en decir (Ca rlos Raffo dixit) "que ha llegado la hora de Alberto Fujimori", en palabras del periodista Fernando Vivas estamos asistiendo más bien a su peor momento, a la "mala hora" del ex presidente, porque está compareciendo no sólo ante los jueces sino ante todo el país a través de la televisión. "En ese sentido me parece bien que se transmita el juicio porque todos vamos a ser testigos de un ajuste de cuentas con la historia". Ahora bien, todos hemos visto los esfuerzos del ex prófugo por lanzar peroratas políticas más que respuestas concretas. Es su plan para contrarrestar la imagen de verse acorralado por la justicia. Y si en la tercera audiencia se le vio cachaciento, cínico, fue porque aprovechó la ineptitud del fiscal. Vivas precisa: "Si Fujimori quiere politizar el tema, entonces hay que pedirle mayor precisión en sus preguntas al fiscal para que junto con los jueces logren que se extienda menos en las respuestas". Para eso, el fiscal debe estar bien preparado sobre los cargos y los jueces mantener bajo control al reo y sus huestes (familiares y congresistas asistentes a las audiencias). El analista político Alberto Adrianzén tiene una frase concluyente: "Si no va a ser así, entonces el juicio sí puede ser propaganda gratuita para el prófugo".
Culpable. Un pedido es unánime entre las víctimas: juicio y sanción al ex presidente.
2. El acusado debe responder sobre lo que no quiere. Hasta el momento Fujimori se ha desmarcado de los crímenes atribuidos al grupo Colina y de las acciones de su asesor Vladimiro Montesinos, o se ha negado de plano a responder preguntas vinculadas a ellos. No es que se le deba obligar a dar respuestas sobre esos temas, pero sí hay información, videos, documentos, que pueden demostrar sus contradicciones, sus mentiras, cuando dice por ejemplo que no sabía nada del caso Barrios Altos o de La Cantuta. Y eso debe quedar meridianamente claro en las audiencias. El analista Carlos Reyna señala que Fujimori no ha dicho la verdad en varios temas y el fiscal debió hacerlo notar: "Él dice, por ejemplo, que firmó el ascenso para varios miembros del grupo Colina sin leer el documento y que no sabía de ese grupo. En principio nadie firma ascensos, un documento tan importante, sin tener referencias de los que allí figuran. Además hubo toda una política sistemática de su gobierno y de su bancada en el Congreso para proteger después a ese grupo paramilitar. ¿Y él no sabía nada? Otra mentira es decir que le perdió la confianza a Montesinos el año 97, cuando todos hemos visto, y hay videos, de que lo respaldaba por lo menos hasta el año 99". Sus respuestas deben ser cuestionadas y refutadas, con argumentos. A pesar de todo, Reyna ve algo positivo en lo visto hasta ahora: "Lo que Fujimori dice es poco serio. Ojalá que la gente se dé cuenta de cuán poco serio y cínico es".
El histrionismo del acusado. Quiere parecer ‘canchero’, pero eso solo oculta su nerviosismo ante las pruebas en su contra.
3. Fujimori perdió piso político, no puede ‘atarantar’ a nadie. Este megaproceso ha puesto en tela de juicio la capacidad de Alberto Fujimori como político calculador y cerebral. "Lo más importante sucedió el primer día: esa intervención destemplada lo ha presentado como un acusado que pierde los papeles. Son acciones que inducen a pensar que está muy nervioso y eso se percibe como que Fujimori se siente acorralado", interpreta Carlos Reyna. Y a eso se debe sumar que el ex mandatario no podrá participar en las elecciones del 2011, con lo que no tiene futuro político. Así las cosas, con un líder desdibujado, con los voceros fujimoristas negando lo evidente y armando ‘portatiles’ frente a la sala de audiencias, no queda duda de que su movimiento ha perdido espacio. Incluso tienen a la opinión pública en contra. "Hoy los canales son básicamente críticos de la figura de Fujimori y eso se puede notar cuando editorializan. En algunas notas tal vez puedan aparecer más los voceros fujimoristas, pero creo que eso es parte del juego democrático", dice Fernando Vivas. Además algo contribuye a seguir desconfiando del ex prófugo: el discurso de Fujimori gritando su inocencia y afirmando que salvó al país ha dejado en claro que no se arrepiente de nada.
El inicio del megaproceso al ex dictador empezó con sus dosis de histrionismo, las artimañas de sus incondicionales y una sentencia (la primera) en su contra, histórica e inobjetable. Fujimori ya es un condenado por la justicia peruana en democracia. Sus otros delitos y crímenes son materia de un proceso del cual somos todos testigos. Ojalá que el tribunal que lo juzga no permita que el reo convierta las audiencias en un show mediático. Ojalá que la acusación fiscal tenga portavoces con el temple y la convicción que amerita el caso.
Por Rául Mendoza
Una imagen quedará de Alberto Fujimori cuando los juicios que se le sigue por varios cargos, desde corrupción hasta crímenes de lesa humanidad, culminen: su rostro exaltado y su voz al filo de quebrarse gritando iracundo: "Soy inocente". Es el primer presidente de nuestra historia sometido a juicio, algo inédito. Y por eso el proceso debe ser transparente, justo, para que la sentencia sea indiscutible. El ex prófugo no vino aquí para dar discursos sino para responder por cargos precisos y crímenes documentados. ¿Qué hacer para no seguirle el juego? Veamos.
1. Fujimori es un reo, no debe politizar el juicio. Aunque sus partidarios se esfuercen en decir (Ca rlos Raffo dixit) "que ha llegado la hora de Alberto Fujimori", en palabras del periodista Fernando Vivas estamos asistiendo más bien a su peor momento, a la "mala hora" del ex presidente, porque está compareciendo no sólo ante los jueces sino ante todo el país a través de la televisión. "En ese sentido me parece bien que se transmita el juicio porque todos vamos a ser testigos de un ajuste de cuentas con la historia". Ahora bien, todos hemos visto los esfuerzos del ex prófugo por lanzar peroratas políticas más que respuestas concretas. Es su plan para contrarrestar la imagen de verse acorralado por la justicia. Y si en la tercera audiencia se le vio cachaciento, cínico, fue porque aprovechó la ineptitud del fiscal. Vivas precisa: "Si Fujimori quiere politizar el tema, entonces hay que pedirle mayor precisión en sus preguntas al fiscal para que junto con los jueces logren que se extienda menos en las respuestas". Para eso, el fiscal debe estar bien preparado sobre los cargos y los jueces mantener bajo control al reo y sus huestes (familiares y congresistas asistentes a las audiencias). El analista político Alberto Adrianzén tiene una frase concluyente: "Si no va a ser así, entonces el juicio sí puede ser propaganda gratuita para el prófugo".
Culpable. Un pedido es unánime entre las víctimas: juicio y sanción al ex presidente.
2. El acusado debe responder sobre lo que no quiere. Hasta el momento Fujimori se ha desmarcado de los crímenes atribuidos al grupo Colina y de las acciones de su asesor Vladimiro Montesinos, o se ha negado de plano a responder preguntas vinculadas a ellos. No es que se le deba obligar a dar respuestas sobre esos temas, pero sí hay información, videos, documentos, que pueden demostrar sus contradicciones, sus mentiras, cuando dice por ejemplo que no sabía nada del caso Barrios Altos o de La Cantuta. Y eso debe quedar meridianamente claro en las audiencias. El analista Carlos Reyna señala que Fujimori no ha dicho la verdad en varios temas y el fiscal debió hacerlo notar: "Él dice, por ejemplo, que firmó el ascenso para varios miembros del grupo Colina sin leer el documento y que no sabía de ese grupo. En principio nadie firma ascensos, un documento tan importante, sin tener referencias de los que allí figuran. Además hubo toda una política sistemática de su gobierno y de su bancada en el Congreso para proteger después a ese grupo paramilitar. ¿Y él no sabía nada? Otra mentira es decir que le perdió la confianza a Montesinos el año 97, cuando todos hemos visto, y hay videos, de que lo respaldaba por lo menos hasta el año 99". Sus respuestas deben ser cuestionadas y refutadas, con argumentos. A pesar de todo, Reyna ve algo positivo en lo visto hasta ahora: "Lo que Fujimori dice es poco serio. Ojalá que la gente se dé cuenta de cuán poco serio y cínico es".
El histrionismo del acusado. Quiere parecer ‘canchero’, pero eso solo oculta su nerviosismo ante las pruebas en su contra.
3. Fujimori perdió piso político, no puede ‘atarantar’ a nadie. Este megaproceso ha puesto en tela de juicio la capacidad de Alberto Fujimori como político calculador y cerebral. "Lo más importante sucedió el primer día: esa intervención destemplada lo ha presentado como un acusado que pierde los papeles. Son acciones que inducen a pensar que está muy nervioso y eso se percibe como que Fujimori se siente acorralado", interpreta Carlos Reyna. Y a eso se debe sumar que el ex mandatario no podrá participar en las elecciones del 2011, con lo que no tiene futuro político. Así las cosas, con un líder desdibujado, con los voceros fujimoristas negando lo evidente y armando ‘portatiles’ frente a la sala de audiencias, no queda duda de que su movimiento ha perdido espacio. Incluso tienen a la opinión pública en contra. "Hoy los canales son básicamente críticos de la figura de Fujimori y eso se puede notar cuando editorializan. En algunas notas tal vez puedan aparecer más los voceros fujimoristas, pero creo que eso es parte del juego democrático", dice Fernando Vivas. Además algo contribuye a seguir desconfiando del ex prófugo: el discurso de Fujimori gritando su inocencia y afirmando que salvó al país ha dejado en claro que no se arrepiente de nada.
domingo, 2 de diciembre de 2007
El Filosófo Social Contra el Presidente Constitucional
ALAN GARCÍA: EL FILÓSOFO SOCIAL CONTRA EL PRESIDENTE CONSTITUCIONAL
Jurgen Schuldt Noviembre 15, 2007
“Los principios que aquí se enuncian, rescatan los fundamentos del pensamiento de Haya. La modernidad no es patrimonio de la empresa o de la economía neoliberal. La modernidad debe ser la bandera de la política y de las organizaciones laborales”.
Alan García (2003: 119).
Cuando el gran sociólogo Fernando Enrique Cardoso asumió la presidencia del Brasil declaró solemnemente que “se olviden de sus escritos”, refiriéndose a sus célebres aportes a la Teoría de la Dependencia, las que “nada tendrán que ver” con sus políticas de gobierno, como efectivamente sucedió. Aunque Alan García no dijo lo mismo, debe haber rumiado algo parecido para sus adentros, porque efectivamente su último libro, escrito tres años antes de acceder a su segundo mandato, plantea políticas de desarrollo que ha recusado inexplicablemente en sus primeros quince meses de gobierno. Nos referimos a su magnífica obra titulada “Modernid@d y Polític@ en el siglo XXI – Globalización y Justicia Social”, en la que realiza un lúcido diagnóstico de las nuevas tendencias de la economía mundial y que por lo demás es plenamente consistente con las propuestas de política y de cambio estructural que proponía para el Perú y los países globalizados en ese enjundioso escrito del 2003.
Curiosamente el texto no ha sido muy comentado, ni cuando apareció en librerías, ni mucho menos hoy en día cuando adquiere gran relevancia, sobre todo para comparar los tonos de su guitarra de entonces con los golpes de cajón que viene dando desde que asumió el cargo. Usted mismo podrá comprobar la sorprendente metamorfosis que sufrió su pensamiento en el trienio que siguió a la publicación mencionada. Hacia el final de este ejercicio plantearemos algunas hipótesis para tratar de entender este espectacular giro samsiano que lo ha llevado a la profundización de una estrategia de desarrollo y acumulación que entonces había criticado tan acremente.
Solo citaremos algunos párrafos del mencionado texto, que no necesitan mayor comentario por su evidente contradicción con su credo actual y que se refieren a las principales tesis político-filosóficas y propuestas de desarrollo que planteaba cuando no tenía esperanza alguna de llegar nuevamente al poder. Los textos ilustrativos que reproduciremos a continuación se encuentran básicamente en los capítulos II, III, V y XIII. Las citas provienen del libro, pero las negritas son mías.
Sobre la globalización: el punto de partida
Parte reconociendo al “globalismo (sic) como nueva forma de dominación imperial” (57), en que “la esencia del Modo de Producción Global es la constitución de un solo y gran mercado” (74). Este novedoso proceso “tiene como motor esencial la revolución en las comunicaciones y la información” (37). Como consecuencia de esos cambios, “el Estado administrador, empresario y reglamentario aparece cada vez más debilitado” (57), a la vez que “las fronteras se han reducido y el concepto del Mercado Nacional propio, que fue esencial para el capitalismo industrial y para el pensamiento planificador, se ve disminuido” (46).
En efecto, considera que “la nueva Sociedad de Información y la Economía de las Ideas”, que ha configurado una nueva fase del desarrollo capitalista, consiste en un proceso en que “la consolidación de un mercado mundial impulsado por la tecnología de la comunicación, el viejo imperialismo se ha transmutado en Globalismo, es decir en la imposición de reglas universales de apertura comercial y financiación y de privatización total, para dejar a las sociedades y a los Estados sin un margen de regulación o de control. Pero esa apertura no es aplicada por los países centrales a sí mismos, como en el caso del acero en los EEUU y la agricultura en Europa, y ello muestra la asimetría del proceso de globalización pues de un lado hay países e instituciones globalizadores mientras los demás son sólo países globalizados” (125).
“Y sin embargo el dominio de los mercados y áreas continúa existiendo, pero con un nuevo sentido. Existe en el abismo que separa, de un lado, a los países globalizados y débiles y de otro a las empresas y los países globalizadores y desarrollados. Hoy, el viejo Imperialismo en el proceso de consolidación del mercado mundial tiene como nueva expresión al Globalismo, es decir a la imposición de los intereses comerciales de los países o empresas más fuertes sobre los países más pobres y periféricos, pero comprendiendo que en el espacio comercial y económico único que tiende a crearse, la dominación del mercado puede provenir de la penetración del calzado chino, de cadenas comerciales chileno-holandesas, de empresas españolas de generación eléctrica, de empresas mineras canadienses con capital europeo, de importación automotriz asiática o libanesa, etc.“ (77s.).
El nuevo “Misterio del Capital”: la información
Ese nuevo paradigma tecno-económico, como lo llamaría Carlota Pérez, significó un “(...) nuevo salto tecnológico, informático y electrónico con el que se inicia el siglo XXI”. Sin embargo, continúa el autor, es distinto a los precedentes, porque ofrece “la posibilidad de almacenar, sintetizar y transmitir la información (lo que) va determinando el paso de la Economía de las Cosas a la Economía de las Ideas como la ha denominado Paul Romer” (39). “Ya no son el fuego ni el vapor, ni el petróleo, ni el átomo, la energía primaria que mueve al mundo o que sirve para transmitir algo. Es la información que es energía transmisible en sí misma y que puede reproducirse” (44).
En contraste con la economía de las cosas, esta revolución tecnológica, “por ser transferible y recreable como Softward (sic), puede duplicarse, clonarse o adaptarse y puede después acercar a las mismas sociedades y personas. Existe pues una forma de socialismo a través de la información pues con ella se distribuye la riqueza efectiva, porque no debemos olvidar que, hoy en día, en la composición del valor de un objeto, es mayor la proporción de inteligencia e información que lo que fue hace tres décadas; (...)” (38). “Por ello, (...) el sentido de la justicia social tiene ahora menos relación con la apropiación de cosas materiales como la tuvo en otro tiempo y tiene, en cambio, mucha mayor vinculación con la educación tecnológica y la información” (40). “De allí que ocupe cada vez mayor espacio el concepto de Empleabilidad, y que sea una obligación fundamental de la empresa la formación tecnológica e informacional permanente del trabajador; su capacitación le va a permitir vincularse con más libertad al mercado productivo y laboral”.
“Eso lo ha comprendido muy bien el sector más modesto del país, y por ello miles de academias de computación y de Internet se han creado, miles de cabinas públicas de computación se han instalado. El pueblo ha comprendido este nuevo Misterio del Capital” (40).
3. La indispensable Integración Sudamericana
Estos revolucionarios procesos, por la asimetría del poder que los acompañan, obligan a integrarse para afrontar las amenazas de los países e instituciones globalizadoras: “Haya extrajo de la Revolución Mexicana la esencia de sus ideas y planteó desde allí la integración latinoamericana. Pero un diagnóstico realista y el análisis de la historia económica de México de los últimos decenios comprueba que por su vecindad, por su línea diplomática y comercial y por los acuerdos ya firmados con EEUU, México ha tomado ya el camino de su integración con esa gran potencia, de suerte que es más realista y moderno referirse en adelante a la integración Sudamericana como un proyecto continental posible en los temas de la deuda, del comercio mundial y de la complementariedad productiva.
Una estrategia sudamericana común en el plano energético permitiría negociar con los EEUU para los que la producción petrolera sudamericana equivale justamente al monto de su déficit petrolero y al de sus compras al mercado árabe. También sería posible una estrategia de fusión bancaria de las principales instituciones financieras de estos países para poder negociar en el tema del crédito con los EEUU” (123). En la página siguiente también plantea la propuesta, tan sensata como las anteriores, que “se requerirá una política sudamericana común sobre la emigración y sobre la situación de los ‘hispánicos’ en los EEUU y en Europa”.
“El siglo XX termina para el Estado peruano con dos conclusiones. La primera es que ha agotado sus posibilidades de desarrollo nacional aislado como exportador de materias primas, como creador de una industria nacional sustitutiva, o como centro de endeudamiento, y que no podrá confrontar la Globalización y el nuevo Modo de Producción Global de manera aislada como lo pretende el neoliberalismo, sino mediante la Integración Continental” (63). “No debemos perder de vista que este es el tiempo de los grandes espacios o Pueblos Continentes como Europa, China, India; y que Estados Unidos no es, en realidad, un solo país sino un subcontinente integrado. Y a Sudamérica le urge seguir ese camino” (80).
En efecto, “(...) el rol antiimperialista del Estado moderno no reside pues en la nacionalización de los bienes, sino esencialmente en la capacidad de promover una respuesta defensiva e integrada de las sociedades en desarrollo para enfrentar el Globalismo, para que los mecanismos económicos y comerciales dejen de ser asimétricos y para que el capital externo se invierta en condiciones de justa negociación, sin imponer exoneraciones tributarias como condición, sin exigir la abolición de los derechos laborales, sin limitarse a las actividades de extracción más lucrativa y sin comprometer el desarrollo regional. Además, el rol del Estado moderno promueve la integración continental (...) para defenderse de la ideología globalista y de las injusticias del mercado mundial, la constitución de grandes bloques es un paso fundamental” (78s.).
En síntesis, “(...) solamente la acción integrada de los países en desarrollo podrá oponer un contrapeso eficaz en la negociación para eliminar esas asimetrías del comercio mundial” (79).
Contra el Neoliberalismo y el Modelo Primario-Exportador
Continúa recordando que, después de la caída la URSS, se “canonizó ante los ojos del mundo al libre mercado y al capitalismo. En adelante, todos los medios de comunicación, instituciones intelectuales, agencias ideológicas, personalidades, a través del sistema único y mundial de noticias, difundirían el libre mercado como triunfador absoluto respecto de la planificación centralizada, el comunismo totalitario e inclusive del socialismo democrático” (284).
Por añadidura, “paquetes ideológicos como el llamado consenso de Washington, explicado e impuesto diplomática y propagandísticamente (sic), arrasaron todo intento de resistencia. Los personeros de la ‘izquierda mundial’, tránsfugas ideológicos, adoptaron todos los instrumentos econométricos (sic) del nuevo pensamiento” (284). “Todo lo que se opusiera a la nueva religión era retardatario, obsoleto, populista, condenado al fracaso y al asilamiento” (285). “Ante el inmenso peso de los nuevos poderes fácticos (Organismos Internacionales, prensa mundial, empresas multinacionales gigantes), la política fue arrinconada como expresión de antigüedad e ineficiencia. (...) Entonces se redefinió la política como acción individual y surgió por eso la categoría de los ‘independientes’, nuevos personajes ajenos a toda acción colectiva organizada o ajena a toda estructura ideológica. El libre mercado encontró su expresión carnal en tal categoría humana. Y sin darse cuenta convirtieron a los grandes grupos empresariales, a los medios de comunicación más importantes y a los Organismos Financieros internacionales en los nuevos partidos políticos del neoliberalismo” (96).
“Como corresponde a un país marginal, dispuesto a adecuarse a los requerimientos del mercado externo, desde los primeros momentos de la globalización, el Perú insistió en las ventajas comparativas de las materias primas y se dio prioridad al establecimiento de la industria minera. Por eso, desde 1990, se asumieron con fanatismo todas las tesis neoliberales y gobalizantes: reducir el peso y papel del Estado, privatizar los activos públicos a cualquier costo, abrir las importaciones aceleradamente, dar prioridad esencial al pago de la deuda externa, etc. Hoy se sabe como las consecuencias de recesión, desempleo, incremento del endeudamiento y la mayor gravitación tributaria del Estado para el pago de la deuda, precipitaron después la caída del régimen, pero tras 10 años de aplicación del modelo” (287). Es así como, “durante los diez años de vigencia incontestada del neoliberalismo, como consecuencia del estrepitoso derrumbe del orbe soviético, despareció el comunismo, pero también se condenó al silencio y se declaró obsoleta toda otra propuesta de planificación o de concertación social” (95).
Pero “el Modo de Producción Global como proceso real en marcha, es muy diferente del Neoliberalismo como ideología. Según éste, no puede ni debe hacerse nada frente a este libre mercado creciente y global, lo que es inexacto pues los países globalizadores, se decir, los que impulsan y aprovechan el proceso, usan subsidios para su agricultura, se unen en grandes bloques como el europeo para manejar mejor los mercados, usan de las cuotas de importación para defender sus industrias, etc. De manera que el extremismo procede solamente de un interés ideológico” (50).
“En diciembre de 1991 publiqué un breve libro advirtiendo los peligros de la ola ideológica que proclamaba con fervor ideológico la supremacía del mercado. Lo titulé ‘El Nuevo Totalitarismo’ e intenté señalar en él, los límites del nuevo modelo económico y social que entonces comenzaba a ponerse en práctica. Advertí en sus páginas que su fanatismo llevaría, en algunos países como el Perú, a la destrucción de la democracia (Pág. 70), como después ocurrió” (51). Y es que “meta final o tesis absoluta son enemigas de la libertad, porque son el fin que justifica los medios, tanto para el comunismo científico como para el neoliberalismo que proclamando el ‘fin de la historia’ sacrifica la libertad y la tolerancia para imponer el dominio del libre mercado” (85). “Y en el Perú, al igual que en el mundo se creó la ‘Moral del Mercado’ como fundamento ético de todas las acciones. Así se pretendió legitimar la injusticia” (97s.).
Las tesis planteadas en ese texto y en “La Falsa Modernidad”, fueron posteriormente confirmadas: “No fue hasta el año 2002, cuando el Premio Nóbel de Economía Joseph Stiglitz publicó su libro ‘El malestar en la Globalización’, que los análisis de mis dos textos alcanzaron comprobación con la fuerza de la autoridad y la celebridad económica de Stiglitz” (51). “Advertí, al igual que Stiglitz lo hizo más adelante, que la privatización de activos y empresas públicas cumplida por la consigna ideológica sería hecha ‘contra los consumidores y los trabajadores’ (Stiglitz Pág. 92), y que el crecimiento cuantitativo de la economía agravaría la dualidad, entre la producción minera (Stiglitz Pág. 112) y el resto de la economía, a la que no ‘gotearía’ o ‘se filtraría’ (Stiglitz 119) tal crecimiento” (52). También advirtió entonces el autor, “que la apertura de China, hecho por su propio gobierno, y de manera gradual, haya funcionado mucho mejor para su población que la imprudente apertura impuesta por el FMI en gran cantidad de países (Stiglitz Pág. 96)” (52), aparte de que “(...) la riqueza y la ganancia de las empresas debe apoyarse en la tecnología y no en la reducción del salario o en el endurecimiento de las condiciones laborales como lo pretende el neoliberalismo” (68).
Roles indispensables del Estado
Frente a la Globalización, “el Estado debe encontrar un nuevo rol, orientado siempre al bienestar y a la justicia” (48). “El rol del Estado no puede ser reducido a un papel subsidiario como pretende el neoliberalismo, sino que debe reafirmarse en su rol promotor. Y esta función supone la necesidad de planificar estratégicamente las áreas cuyo desarrollo interesa prioritariamente a la sociedad (62). En tal sentido, “el Estado no puede abandonar su compromiso con las urgencias de los humildes y las mayorías, ni dejar el destino de éstas al libre mercado. Debe tener políticas explícitas de redistribución, de vivienda, de apoyo al campesinado, política de educación pública e información de erradicación de la pobreza, de descentralización de las decisiones y las inversiones, de defensa de los consumidores, etc.” (62).
A ese respecto, “Chile, que ha sido señalado por los economistas como un ejemplo de modernidad, mantiene una poderosa y eficiente gestión pública sobre la producción y el comercio del cobre, sobre la refinación del petróleo, e inclusive su banca pública actúa con eficacia en las asignación del crédito al sector privado.
Así, el rol del Estado (...) supone la necesidad de planificar estratégicamente las áreas cuyo desarrollo interesa prioritariamente a la sociedad” (62).
Para ese efecto, según García-filósofo, el ‘Estado Moderno’ debe:
-“ (...) tener políticas explícitas de redistribución, de vivienda, de apoyo al campesinado, política de educación pública e información, de erradicación de la pobreza, de descentralización de las decisiones y las inversiones, de defensa de los consumidores, etc.” (62).
-“(...) descentralizar sus funciones y socializar regional y municipalmente sus atribuciones” (122).
-“(...) participar en la defensa del mercado nacional al que no puede renunciar como tampoco lo hacen los países avanzados, tal cual lo demuestra la reciente legislación proteccionista del acero promulgada por el gobierno del Presidente Bush o el uso de aranceles de producción agrícola que no permiten la importación durante la cosecha de espárragos en Norteamérica” (122s.).
-“(...) tener un compromiso esencial con la agricultura” (62).
-“(...) rescatar el objetivo humano de las sociedades y el margen de acción social y económica del Estado ante los monopolios y como árbitro regulador en las relaciones entre el capital y el trabajo o entre la producción nacional y la economía internacional” (125).
-consagrar “su información, tecnificación y organización en centros y cadenas productivas” (41).
-“(...) impedir el abuso en el que puede caer la inversión externa, (...)” (74).
-“(...) contrarrestar las tendencias monopólicas y excluyentes del mercado” (41).
-“(...), en vez de nacionalizar o estatizar, debe garantizar el acceso de los accionistas al gobierno societario” (67); y, entre otras muchas responsabilidades, repetimos que
-“debe cumplir su función promotora y de regulación a través de la regionalización, pero también comprometerse urgentemente con la integración continental” (64).
Política, Concertación y Frente Único
Sin duda, “la política está en crisis porque no se ha adecuado a los cambios técnicos y a la consolidación del mercado mundial” (99). Por lo que ”hoy es imperativo relanzar la Política. (...). Una política de las ideas compartidas, no la vieja política de las organizaciones materiales cerradas. Una política de las soluciones concretas y no la de las concepciones integrales y excluyentes” (12).
Reconoce para ello que, “naturalmente, el campo social está dividido entre los informados y los excluidos de la información, entre los integrados al mercado y los desempleados y marginados, entre los propietarios y los carentes de propiedad, entre los que ejercen el poder y las decisiones y quienes sufren esas decisiones y obedecen al poder. Y el objetivo de la política es disminuir y erradicar esas diferencias, impidiendo el abuso de los privilegiados” (87).
Para acometer todas estas tareas, para poder sustentarlas políticamente, el Frente Único debe ser reconstituido y ampliado, porque “la época de las doctrinas totales y de las organizaciones cerradas pertenece al siglo XX. Para relanzarse, la política y los partidos deben adecuarse al movimiento social con nuevas propuestas y una nueva organización” (89).. En la concepción original de Haya (de 1926) solo incluía a “campesinos, grupos obreros entonces incipientes y clases medias” (88). ¿Quiénes más deben participar del Frente según el Dr. García, teniendo en cuenta que “la política del Siglo XXI es la Política de la Concertación“ (87)? Básicamente los informales, las capas medias de la industria manufacturera y los servicios, los pequeños y medianos industriales, los movimientos locales, entre otros, como se verá a continuación.
“Pero seguir la lógica del movimiento social ocurrido en los últimos 40 años en el Perú obliga a recomponer ese bloque histórico o Frente Único. En primer lugar debe integrarse a él, como la clase social predominante de hoy, al Subempleo estructural, los ambulantes, los microempresarios, los informales que suman el 60% de la población económicamente activa. (...) en segundo lugar, debe integrarse al Frente Único aprista a los representantes de la industria nacional, cuyos sectores progresistas y manufactureros han demostrado en estos años su vocación nacional frente al globalismo. (...). Esos miles de medianos empresarios son amenazados o han sido destruidos por el Globalismo, por los costos básicos impuestos por los monopolios y por el extremismo aperturista del Estado neoliberal y deben integrarse en la acción común. (...). En tercer lugar, ha aparecido una nueva pluralidad dinámica de actores políticos que debe hacer parte del Frente Único. (...) movimientos regionales y provinciales cuya dinámica excede la lógica y la planificación política y central de una partidos. Y esos movimientos regionalistas engloban las organizaciones espontáneas y populares de la sociedad civil” (127s.).
“Hoy, en el proceso de Globalización, una diferencia se establece entre el gran monopolio o corporación internacional, y los grupos industriales manufactureros y de servicios más vinculados al interior. Inclusive las pugnas y divisiones en las instituciones que agrupan al empresariado (CONFIEP) y la actitud de la industria ante el proyecto neoliberal, demuestran la diferencia entre esos sectores. Hoy, en la nueva magnitud y velocidad de la economía nacional, la manufactura en su mayor parte, el comercio y los servicios que en la década de 1920 no existían ni tenían gran dimensión física, son parte de la Clase Media. Y a ella pertenecen como componente básico la pequeña y mediana industria (PYMES) que brindan el 80% del empleo del Perú. Un partido social moderno debe ser el partido de la pequeña y mediana industria que expresan juntamente con el autoempleo, el conflicto social y la defensa de los sectores populares” (114).
“La política moderna privilegia la educación y la información como medios de justicia social, pero no pierde de vista el objetivo de construir mediante el acceso a las decisiones sociales y a la propiedad, la justicia social en una nación de propietarios, en la que todos los ciudadanos participen de manera simétrica y equitativa en el mercado” (121).
“Y ello impone fortalecer los partidos y asociaciones laborales y ciudadanas en los términos modernos de la participación y la concertación. Cuando las empresas tienen estrategias mundiales y enormes poderes, cuando los medios de comunicación tienen mayor influencia, las organizaciones sociales deben fortalecerse. Sin sindicatos coherentes y modernos, sin poderes regionales, sin partidos políticos sólidos, la democracia tiende a desaparecer, y con ello el ingreso y las decisiones tienden a concentrarse en un pequeño grupo. Ello ocurrió durante la década dictatorial en el Perú. Pero tal concentración, rompe las posibilidades económicas del país al destruir el mercado de consumo y finaliza afectando a los propios grupos monopólicos y al sistema total” (121s.). Solo así se podría, “(...) ante el fracaso del neoliberalismo o del individualismo metodológico, según las definiciones de Hayek, un nuevo principio ideológico puede abrirse paso y es el de la democracia social concertada” (297).
Trabajo, Educación y Sindicalismo
“(...) un derecho histórico que es el de la negociación colectiva debe tener cada vez mayor valor y preeminencia, considerando que el capital sin fronteras tiende a fusionarse, a unirse y a hacerse más fuerte. Por consiguiente, la modernidad de las organizaciones laborales consiste en hacerse más poderosas e informadas y a internacionalizar sus demandas cuando la circunstancia lo exija. Porque, como lo demuestran los avances de la globalización jurídica, no podrá haber trabajo sin seguridad social, sin salario adecuado o sin derechos internacionalmente establecidos, bajo pena de excluir del mercado la producción de las empresas que abusen de sus trabajadores” (42). Y es que, en efecto, “la lógica de la ciencia libera al trabajador de su relación servil con un solo lugar o con una sola máquina” (45).
La integración a la nueva división internacional del trabajo “supone un nuevo tipo de educación y de trabajo estatal para lograr que la actividad manufacturera y no sólo actividad primaria, pueda insertarse a través de la calidad y la educación. (...) uno de los motores básicos para esas inserción competitiva, deberán ser las pequeñas y micro empresas porque ellas asocian la actividad productiva, a la creación de empleo masivo, y con menor inversión pueden incorporar mayor tecnología. Por el momento, sin embargo, el nuevo régimen democrático (J.S.: se refiere obviamente al gobierno de Toledo) parece continuar en lo esencial, el modelo anterior” (288).
“(...) para los países y personas, el mejor medio de navegar en la globalización, es y será la educación tecnológica” (48). “Tanto mayor tecnología se tiene más rápidamente se adquirirá la nueva y tanto más se aprenda, mayor será la capacidad de seguir aprendiendo. (...) al ser por esencia transferible y si se incorpora a la educación, que la sociedad pueda ingresar en mucho mejores condiciones al mercado mundial. Tal es uno de los aspectos favorables de la Globalización” (49). De manera que “si antes se entendía la justicia social como la distribución equitativa de las cosas, ahora tiende a comprenderse como la distribución equitativa de las ideas y como la oportunidad de acceder a ellas” (90).
***
Observamos así como el Dr. García se atribuye modestamente la labor de aggiornar el “pensamiento de Haya de la Torre, porque sigue siendo el más vigoroso aporte a la ciencia política y social del continente” (12). Sin duda alguna, Haya se habría sentido muy contento con el texto de su discípulo predilecto, quien por lo demás ya presentía que Alan no lo defraudaría, tal como se desprende de una cariñosa dedicatoria en que -con su extendida escritura- señala nada menos que “(...) la esperanza de que será para el APRA el continuador de la obra que por mandato de estirpe debe seguir. Con el afecto de su viejo compañero Víctor Raúl” (recogido del facsímil reproducido en las primeras páginas del texto aquí glosado).
Recuérdese que, nos recuerda Alan, “Haya definió originalmente su pensamiento como filosóficamente hegeliano y dialécticamente marxista” (84). Y es así como, desde su orígenes, “el pensamiento dialéctico y creador de Haya de la Torre continuó relanzándose ante cada cambio de la realidad mundial y nacional para dar nuevos contenidos a sus propósitos antiimperialistas y de justicia social” (107), por lo que García se vio en la obligación de hacerlo también con muy buena pluma y fortuna. Para lo que le bastó aplicar “la ideología aprista que aportó la noción del antiimperialismo y la integración continental como pasos en el camino de la justicia. Reafirmar esos objetivos en la realidad actual es el trabajo continuador que debemos proponer, comprendiendo que los medios pueden variar sin que se abandonen los objetivos” (120).
He aquí, por tanto, un auténtico programa filosófico-político para la yerma centro-izquierda peruana. Por supuesto que estas citas tan breves no le rinden los honores y no le conceden el mérito que se merece el texto, pero esperamos que esta introducción por intermedio de las citas presentadas incite a los lectores a recurrir al original, aunque los deprima la comparación de las políticas que ahí se proponen con las que efectivamente se están llevan a cabo en el Perú desde el 28 de julio del año pasado.
Las políticas del gobierno anterior y la bonanza de precios internacionales dejaron la mesa bien puesta para la implementación de las propuestas que se hacen en el libro (el lector enterado habrá notado, por lo demás, la gran similitud de ese pensamiento que la CEPAL propagara a partir de 1990, comenzando con su texto “Transformación Productiva con Equidad”). Si se hubiera asignado gran parte del canon y de las regalías para financiar el desarrollo tecnológico, la innovación productiva, la asociatividad y el apoyo para la constitución de encadenamientos y cluster, la capacitación del personal de los gobiernos provinciales y distritales, el apoyo a las PYMES, etc., le creeríamos al actual presidente.
Desafortunadamente, por esas cosas de la vida, de la historia, del azar, de los intereses o de los estados de ánimos, en estos quince meses de gobierno se viene adoptando gran parte de las políticas que en el libro se cuestionan acerbamente y se ignoran otras. Como no somos expertos en campo alguno de los señalados, le dejamos a usted –estimado lector- el arduo desafío de explicar cuál(es) de las siguientes hipótesis –reales o imaginarias- se aplica(n) al mandatario para entender su profunda metamorfosis:
Llegó al poder sin tener mayoría en el Congreso y, consecuentemente, sin poseer el voto necesario para realizar las profundas transformaciones que postulaba;
La evolución de la economía iba a un ritmo tan satisfactorio, que no parecía tener sentido cambiar de rumbo y arriesgar un nuevo fiasco;
Los ‘argumentos’ de los poderes fácticos se impusieron al gobierno, cooptándolo, como en el anterior lo hicieran los ‘12 Apóstoles’;
Preferencia por los éxitos de corto plazo y por los resultados de las encuestas de opinión, puesto que sus propuestas ‘verdaderas’ solo madurarían en una generación;
Este quinquenio le serviría para fortalecer el modelo primario-exportador, cuyos frutos le permitirían –en su próximo gobierno inmediato- iniciar efectivamente con el proyecto expuesto;
El sueño de la integración sudamericana no es posible por la presencia de gobiernos (dígase Chávez y Evo) que escapan a la lógica del auténtico anti-imperialismo o, más realistamente, porque sería incongruente con el (más importante) TLC con EEUU;
Una cosa es la teoría que uno expresa en un texto académico y otra muy distinta es la acción política pragmática (‘efecto Cardoso’);
Otras (complete a su gusto): ..................................................................................................
Jurgen Schuldt Noviembre 15, 2007
“Los principios que aquí se enuncian, rescatan los fundamentos del pensamiento de Haya. La modernidad no es patrimonio de la empresa o de la economía neoliberal. La modernidad debe ser la bandera de la política y de las organizaciones laborales”.
Alan García (2003: 119).
Cuando el gran sociólogo Fernando Enrique Cardoso asumió la presidencia del Brasil declaró solemnemente que “se olviden de sus escritos”, refiriéndose a sus célebres aportes a la Teoría de la Dependencia, las que “nada tendrán que ver” con sus políticas de gobierno, como efectivamente sucedió. Aunque Alan García no dijo lo mismo, debe haber rumiado algo parecido para sus adentros, porque efectivamente su último libro, escrito tres años antes de acceder a su segundo mandato, plantea políticas de desarrollo que ha recusado inexplicablemente en sus primeros quince meses de gobierno. Nos referimos a su magnífica obra titulada “Modernid@d y Polític@ en el siglo XXI – Globalización y Justicia Social”, en la que realiza un lúcido diagnóstico de las nuevas tendencias de la economía mundial y que por lo demás es plenamente consistente con las propuestas de política y de cambio estructural que proponía para el Perú y los países globalizados en ese enjundioso escrito del 2003.
Curiosamente el texto no ha sido muy comentado, ni cuando apareció en librerías, ni mucho menos hoy en día cuando adquiere gran relevancia, sobre todo para comparar los tonos de su guitarra de entonces con los golpes de cajón que viene dando desde que asumió el cargo. Usted mismo podrá comprobar la sorprendente metamorfosis que sufrió su pensamiento en el trienio que siguió a la publicación mencionada. Hacia el final de este ejercicio plantearemos algunas hipótesis para tratar de entender este espectacular giro samsiano que lo ha llevado a la profundización de una estrategia de desarrollo y acumulación que entonces había criticado tan acremente.
Solo citaremos algunos párrafos del mencionado texto, que no necesitan mayor comentario por su evidente contradicción con su credo actual y que se refieren a las principales tesis político-filosóficas y propuestas de desarrollo que planteaba cuando no tenía esperanza alguna de llegar nuevamente al poder. Los textos ilustrativos que reproduciremos a continuación se encuentran básicamente en los capítulos II, III, V y XIII. Las citas provienen del libro, pero las negritas son mías.
Sobre la globalización: el punto de partida
Parte reconociendo al “globalismo (sic) como nueva forma de dominación imperial” (57), en que “la esencia del Modo de Producción Global es la constitución de un solo y gran mercado” (74). Este novedoso proceso “tiene como motor esencial la revolución en las comunicaciones y la información” (37). Como consecuencia de esos cambios, “el Estado administrador, empresario y reglamentario aparece cada vez más debilitado” (57), a la vez que “las fronteras se han reducido y el concepto del Mercado Nacional propio, que fue esencial para el capitalismo industrial y para el pensamiento planificador, se ve disminuido” (46).
En efecto, considera que “la nueva Sociedad de Información y la Economía de las Ideas”, que ha configurado una nueva fase del desarrollo capitalista, consiste en un proceso en que “la consolidación de un mercado mundial impulsado por la tecnología de la comunicación, el viejo imperialismo se ha transmutado en Globalismo, es decir en la imposición de reglas universales de apertura comercial y financiación y de privatización total, para dejar a las sociedades y a los Estados sin un margen de regulación o de control. Pero esa apertura no es aplicada por los países centrales a sí mismos, como en el caso del acero en los EEUU y la agricultura en Europa, y ello muestra la asimetría del proceso de globalización pues de un lado hay países e instituciones globalizadores mientras los demás son sólo países globalizados” (125).
“Y sin embargo el dominio de los mercados y áreas continúa existiendo, pero con un nuevo sentido. Existe en el abismo que separa, de un lado, a los países globalizados y débiles y de otro a las empresas y los países globalizadores y desarrollados. Hoy, el viejo Imperialismo en el proceso de consolidación del mercado mundial tiene como nueva expresión al Globalismo, es decir a la imposición de los intereses comerciales de los países o empresas más fuertes sobre los países más pobres y periféricos, pero comprendiendo que en el espacio comercial y económico único que tiende a crearse, la dominación del mercado puede provenir de la penetración del calzado chino, de cadenas comerciales chileno-holandesas, de empresas españolas de generación eléctrica, de empresas mineras canadienses con capital europeo, de importación automotriz asiática o libanesa, etc.“ (77s.).
El nuevo “Misterio del Capital”: la información
Ese nuevo paradigma tecno-económico, como lo llamaría Carlota Pérez, significó un “(...) nuevo salto tecnológico, informático y electrónico con el que se inicia el siglo XXI”. Sin embargo, continúa el autor, es distinto a los precedentes, porque ofrece “la posibilidad de almacenar, sintetizar y transmitir la información (lo que) va determinando el paso de la Economía de las Cosas a la Economía de las Ideas como la ha denominado Paul Romer” (39). “Ya no son el fuego ni el vapor, ni el petróleo, ni el átomo, la energía primaria que mueve al mundo o que sirve para transmitir algo. Es la información que es energía transmisible en sí misma y que puede reproducirse” (44).
En contraste con la economía de las cosas, esta revolución tecnológica, “por ser transferible y recreable como Softward (sic), puede duplicarse, clonarse o adaptarse y puede después acercar a las mismas sociedades y personas. Existe pues una forma de socialismo a través de la información pues con ella se distribuye la riqueza efectiva, porque no debemos olvidar que, hoy en día, en la composición del valor de un objeto, es mayor la proporción de inteligencia e información que lo que fue hace tres décadas; (...)” (38). “Por ello, (...) el sentido de la justicia social tiene ahora menos relación con la apropiación de cosas materiales como la tuvo en otro tiempo y tiene, en cambio, mucha mayor vinculación con la educación tecnológica y la información” (40). “De allí que ocupe cada vez mayor espacio el concepto de Empleabilidad, y que sea una obligación fundamental de la empresa la formación tecnológica e informacional permanente del trabajador; su capacitación le va a permitir vincularse con más libertad al mercado productivo y laboral”.
“Eso lo ha comprendido muy bien el sector más modesto del país, y por ello miles de academias de computación y de Internet se han creado, miles de cabinas públicas de computación se han instalado. El pueblo ha comprendido este nuevo Misterio del Capital” (40).
3. La indispensable Integración Sudamericana
Estos revolucionarios procesos, por la asimetría del poder que los acompañan, obligan a integrarse para afrontar las amenazas de los países e instituciones globalizadoras: “Haya extrajo de la Revolución Mexicana la esencia de sus ideas y planteó desde allí la integración latinoamericana. Pero un diagnóstico realista y el análisis de la historia económica de México de los últimos decenios comprueba que por su vecindad, por su línea diplomática y comercial y por los acuerdos ya firmados con EEUU, México ha tomado ya el camino de su integración con esa gran potencia, de suerte que es más realista y moderno referirse en adelante a la integración Sudamericana como un proyecto continental posible en los temas de la deuda, del comercio mundial y de la complementariedad productiva.
Una estrategia sudamericana común en el plano energético permitiría negociar con los EEUU para los que la producción petrolera sudamericana equivale justamente al monto de su déficit petrolero y al de sus compras al mercado árabe. También sería posible una estrategia de fusión bancaria de las principales instituciones financieras de estos países para poder negociar en el tema del crédito con los EEUU” (123). En la página siguiente también plantea la propuesta, tan sensata como las anteriores, que “se requerirá una política sudamericana común sobre la emigración y sobre la situación de los ‘hispánicos’ en los EEUU y en Europa”.
“El siglo XX termina para el Estado peruano con dos conclusiones. La primera es que ha agotado sus posibilidades de desarrollo nacional aislado como exportador de materias primas, como creador de una industria nacional sustitutiva, o como centro de endeudamiento, y que no podrá confrontar la Globalización y el nuevo Modo de Producción Global de manera aislada como lo pretende el neoliberalismo, sino mediante la Integración Continental” (63). “No debemos perder de vista que este es el tiempo de los grandes espacios o Pueblos Continentes como Europa, China, India; y que Estados Unidos no es, en realidad, un solo país sino un subcontinente integrado. Y a Sudamérica le urge seguir ese camino” (80).
En efecto, “(...) el rol antiimperialista del Estado moderno no reside pues en la nacionalización de los bienes, sino esencialmente en la capacidad de promover una respuesta defensiva e integrada de las sociedades en desarrollo para enfrentar el Globalismo, para que los mecanismos económicos y comerciales dejen de ser asimétricos y para que el capital externo se invierta en condiciones de justa negociación, sin imponer exoneraciones tributarias como condición, sin exigir la abolición de los derechos laborales, sin limitarse a las actividades de extracción más lucrativa y sin comprometer el desarrollo regional. Además, el rol del Estado moderno promueve la integración continental (...) para defenderse de la ideología globalista y de las injusticias del mercado mundial, la constitución de grandes bloques es un paso fundamental” (78s.).
En síntesis, “(...) solamente la acción integrada de los países en desarrollo podrá oponer un contrapeso eficaz en la negociación para eliminar esas asimetrías del comercio mundial” (79).
Contra el Neoliberalismo y el Modelo Primario-Exportador
Continúa recordando que, después de la caída la URSS, se “canonizó ante los ojos del mundo al libre mercado y al capitalismo. En adelante, todos los medios de comunicación, instituciones intelectuales, agencias ideológicas, personalidades, a través del sistema único y mundial de noticias, difundirían el libre mercado como triunfador absoluto respecto de la planificación centralizada, el comunismo totalitario e inclusive del socialismo democrático” (284).
Por añadidura, “paquetes ideológicos como el llamado consenso de Washington, explicado e impuesto diplomática y propagandísticamente (sic), arrasaron todo intento de resistencia. Los personeros de la ‘izquierda mundial’, tránsfugas ideológicos, adoptaron todos los instrumentos econométricos (sic) del nuevo pensamiento” (284). “Todo lo que se opusiera a la nueva religión era retardatario, obsoleto, populista, condenado al fracaso y al asilamiento” (285). “Ante el inmenso peso de los nuevos poderes fácticos (Organismos Internacionales, prensa mundial, empresas multinacionales gigantes), la política fue arrinconada como expresión de antigüedad e ineficiencia. (...) Entonces se redefinió la política como acción individual y surgió por eso la categoría de los ‘independientes’, nuevos personajes ajenos a toda acción colectiva organizada o ajena a toda estructura ideológica. El libre mercado encontró su expresión carnal en tal categoría humana. Y sin darse cuenta convirtieron a los grandes grupos empresariales, a los medios de comunicación más importantes y a los Organismos Financieros internacionales en los nuevos partidos políticos del neoliberalismo” (96).
“Como corresponde a un país marginal, dispuesto a adecuarse a los requerimientos del mercado externo, desde los primeros momentos de la globalización, el Perú insistió en las ventajas comparativas de las materias primas y se dio prioridad al establecimiento de la industria minera. Por eso, desde 1990, se asumieron con fanatismo todas las tesis neoliberales y gobalizantes: reducir el peso y papel del Estado, privatizar los activos públicos a cualquier costo, abrir las importaciones aceleradamente, dar prioridad esencial al pago de la deuda externa, etc. Hoy se sabe como las consecuencias de recesión, desempleo, incremento del endeudamiento y la mayor gravitación tributaria del Estado para el pago de la deuda, precipitaron después la caída del régimen, pero tras 10 años de aplicación del modelo” (287). Es así como, “durante los diez años de vigencia incontestada del neoliberalismo, como consecuencia del estrepitoso derrumbe del orbe soviético, despareció el comunismo, pero también se condenó al silencio y se declaró obsoleta toda otra propuesta de planificación o de concertación social” (95).
Pero “el Modo de Producción Global como proceso real en marcha, es muy diferente del Neoliberalismo como ideología. Según éste, no puede ni debe hacerse nada frente a este libre mercado creciente y global, lo que es inexacto pues los países globalizadores, se decir, los que impulsan y aprovechan el proceso, usan subsidios para su agricultura, se unen en grandes bloques como el europeo para manejar mejor los mercados, usan de las cuotas de importación para defender sus industrias, etc. De manera que el extremismo procede solamente de un interés ideológico” (50).
“En diciembre de 1991 publiqué un breve libro advirtiendo los peligros de la ola ideológica que proclamaba con fervor ideológico la supremacía del mercado. Lo titulé ‘El Nuevo Totalitarismo’ e intenté señalar en él, los límites del nuevo modelo económico y social que entonces comenzaba a ponerse en práctica. Advertí en sus páginas que su fanatismo llevaría, en algunos países como el Perú, a la destrucción de la democracia (Pág. 70), como después ocurrió” (51). Y es que “meta final o tesis absoluta son enemigas de la libertad, porque son el fin que justifica los medios, tanto para el comunismo científico como para el neoliberalismo que proclamando el ‘fin de la historia’ sacrifica la libertad y la tolerancia para imponer el dominio del libre mercado” (85). “Y en el Perú, al igual que en el mundo se creó la ‘Moral del Mercado’ como fundamento ético de todas las acciones. Así se pretendió legitimar la injusticia” (97s.).
Las tesis planteadas en ese texto y en “La Falsa Modernidad”, fueron posteriormente confirmadas: “No fue hasta el año 2002, cuando el Premio Nóbel de Economía Joseph Stiglitz publicó su libro ‘El malestar en la Globalización’, que los análisis de mis dos textos alcanzaron comprobación con la fuerza de la autoridad y la celebridad económica de Stiglitz” (51). “Advertí, al igual que Stiglitz lo hizo más adelante, que la privatización de activos y empresas públicas cumplida por la consigna ideológica sería hecha ‘contra los consumidores y los trabajadores’ (Stiglitz Pág. 92), y que el crecimiento cuantitativo de la economía agravaría la dualidad, entre la producción minera (Stiglitz Pág. 112) y el resto de la economía, a la que no ‘gotearía’ o ‘se filtraría’ (Stiglitz 119) tal crecimiento” (52). También advirtió entonces el autor, “que la apertura de China, hecho por su propio gobierno, y de manera gradual, haya funcionado mucho mejor para su población que la imprudente apertura impuesta por el FMI en gran cantidad de países (Stiglitz Pág. 96)” (52), aparte de que “(...) la riqueza y la ganancia de las empresas debe apoyarse en la tecnología y no en la reducción del salario o en el endurecimiento de las condiciones laborales como lo pretende el neoliberalismo” (68).
Roles indispensables del Estado
Frente a la Globalización, “el Estado debe encontrar un nuevo rol, orientado siempre al bienestar y a la justicia” (48). “El rol del Estado no puede ser reducido a un papel subsidiario como pretende el neoliberalismo, sino que debe reafirmarse en su rol promotor. Y esta función supone la necesidad de planificar estratégicamente las áreas cuyo desarrollo interesa prioritariamente a la sociedad (62). En tal sentido, “el Estado no puede abandonar su compromiso con las urgencias de los humildes y las mayorías, ni dejar el destino de éstas al libre mercado. Debe tener políticas explícitas de redistribución, de vivienda, de apoyo al campesinado, política de educación pública e información de erradicación de la pobreza, de descentralización de las decisiones y las inversiones, de defensa de los consumidores, etc.” (62).
A ese respecto, “Chile, que ha sido señalado por los economistas como un ejemplo de modernidad, mantiene una poderosa y eficiente gestión pública sobre la producción y el comercio del cobre, sobre la refinación del petróleo, e inclusive su banca pública actúa con eficacia en las asignación del crédito al sector privado.
Así, el rol del Estado (...) supone la necesidad de planificar estratégicamente las áreas cuyo desarrollo interesa prioritariamente a la sociedad” (62).
Para ese efecto, según García-filósofo, el ‘Estado Moderno’ debe:
-“ (...) tener políticas explícitas de redistribución, de vivienda, de apoyo al campesinado, política de educación pública e información, de erradicación de la pobreza, de descentralización de las decisiones y las inversiones, de defensa de los consumidores, etc.” (62).
-“(...) descentralizar sus funciones y socializar regional y municipalmente sus atribuciones” (122).
-“(...) participar en la defensa del mercado nacional al que no puede renunciar como tampoco lo hacen los países avanzados, tal cual lo demuestra la reciente legislación proteccionista del acero promulgada por el gobierno del Presidente Bush o el uso de aranceles de producción agrícola que no permiten la importación durante la cosecha de espárragos en Norteamérica” (122s.).
-“(...) tener un compromiso esencial con la agricultura” (62).
-“(...) rescatar el objetivo humano de las sociedades y el margen de acción social y económica del Estado ante los monopolios y como árbitro regulador en las relaciones entre el capital y el trabajo o entre la producción nacional y la economía internacional” (125).
-consagrar “su información, tecnificación y organización en centros y cadenas productivas” (41).
-“(...) impedir el abuso en el que puede caer la inversión externa, (...)” (74).
-“(...) contrarrestar las tendencias monopólicas y excluyentes del mercado” (41).
-“(...), en vez de nacionalizar o estatizar, debe garantizar el acceso de los accionistas al gobierno societario” (67); y, entre otras muchas responsabilidades, repetimos que
-“debe cumplir su función promotora y de regulación a través de la regionalización, pero también comprometerse urgentemente con la integración continental” (64).
Política, Concertación y Frente Único
Sin duda, “la política está en crisis porque no se ha adecuado a los cambios técnicos y a la consolidación del mercado mundial” (99). Por lo que ”hoy es imperativo relanzar la Política. (...). Una política de las ideas compartidas, no la vieja política de las organizaciones materiales cerradas. Una política de las soluciones concretas y no la de las concepciones integrales y excluyentes” (12).
Reconoce para ello que, “naturalmente, el campo social está dividido entre los informados y los excluidos de la información, entre los integrados al mercado y los desempleados y marginados, entre los propietarios y los carentes de propiedad, entre los que ejercen el poder y las decisiones y quienes sufren esas decisiones y obedecen al poder. Y el objetivo de la política es disminuir y erradicar esas diferencias, impidiendo el abuso de los privilegiados” (87).
Para acometer todas estas tareas, para poder sustentarlas políticamente, el Frente Único debe ser reconstituido y ampliado, porque “la época de las doctrinas totales y de las organizaciones cerradas pertenece al siglo XX. Para relanzarse, la política y los partidos deben adecuarse al movimiento social con nuevas propuestas y una nueva organización” (89).. En la concepción original de Haya (de 1926) solo incluía a “campesinos, grupos obreros entonces incipientes y clases medias” (88). ¿Quiénes más deben participar del Frente según el Dr. García, teniendo en cuenta que “la política del Siglo XXI es la Política de la Concertación“ (87)? Básicamente los informales, las capas medias de la industria manufacturera y los servicios, los pequeños y medianos industriales, los movimientos locales, entre otros, como se verá a continuación.
“Pero seguir la lógica del movimiento social ocurrido en los últimos 40 años en el Perú obliga a recomponer ese bloque histórico o Frente Único. En primer lugar debe integrarse a él, como la clase social predominante de hoy, al Subempleo estructural, los ambulantes, los microempresarios, los informales que suman el 60% de la población económicamente activa. (...) en segundo lugar, debe integrarse al Frente Único aprista a los representantes de la industria nacional, cuyos sectores progresistas y manufactureros han demostrado en estos años su vocación nacional frente al globalismo. (...). Esos miles de medianos empresarios son amenazados o han sido destruidos por el Globalismo, por los costos básicos impuestos por los monopolios y por el extremismo aperturista del Estado neoliberal y deben integrarse en la acción común. (...). En tercer lugar, ha aparecido una nueva pluralidad dinámica de actores políticos que debe hacer parte del Frente Único. (...) movimientos regionales y provinciales cuya dinámica excede la lógica y la planificación política y central de una partidos. Y esos movimientos regionalistas engloban las organizaciones espontáneas y populares de la sociedad civil” (127s.).
“Hoy, en el proceso de Globalización, una diferencia se establece entre el gran monopolio o corporación internacional, y los grupos industriales manufactureros y de servicios más vinculados al interior. Inclusive las pugnas y divisiones en las instituciones que agrupan al empresariado (CONFIEP) y la actitud de la industria ante el proyecto neoliberal, demuestran la diferencia entre esos sectores. Hoy, en la nueva magnitud y velocidad de la economía nacional, la manufactura en su mayor parte, el comercio y los servicios que en la década de 1920 no existían ni tenían gran dimensión física, son parte de la Clase Media. Y a ella pertenecen como componente básico la pequeña y mediana industria (PYMES) que brindan el 80% del empleo del Perú. Un partido social moderno debe ser el partido de la pequeña y mediana industria que expresan juntamente con el autoempleo, el conflicto social y la defensa de los sectores populares” (114).
“La política moderna privilegia la educación y la información como medios de justicia social, pero no pierde de vista el objetivo de construir mediante el acceso a las decisiones sociales y a la propiedad, la justicia social en una nación de propietarios, en la que todos los ciudadanos participen de manera simétrica y equitativa en el mercado” (121).
“Y ello impone fortalecer los partidos y asociaciones laborales y ciudadanas en los términos modernos de la participación y la concertación. Cuando las empresas tienen estrategias mundiales y enormes poderes, cuando los medios de comunicación tienen mayor influencia, las organizaciones sociales deben fortalecerse. Sin sindicatos coherentes y modernos, sin poderes regionales, sin partidos políticos sólidos, la democracia tiende a desaparecer, y con ello el ingreso y las decisiones tienden a concentrarse en un pequeño grupo. Ello ocurrió durante la década dictatorial en el Perú. Pero tal concentración, rompe las posibilidades económicas del país al destruir el mercado de consumo y finaliza afectando a los propios grupos monopólicos y al sistema total” (121s.). Solo así se podría, “(...) ante el fracaso del neoliberalismo o del individualismo metodológico, según las definiciones de Hayek, un nuevo principio ideológico puede abrirse paso y es el de la democracia social concertada” (297).
Trabajo, Educación y Sindicalismo
“(...) un derecho histórico que es el de la negociación colectiva debe tener cada vez mayor valor y preeminencia, considerando que el capital sin fronteras tiende a fusionarse, a unirse y a hacerse más fuerte. Por consiguiente, la modernidad de las organizaciones laborales consiste en hacerse más poderosas e informadas y a internacionalizar sus demandas cuando la circunstancia lo exija. Porque, como lo demuestran los avances de la globalización jurídica, no podrá haber trabajo sin seguridad social, sin salario adecuado o sin derechos internacionalmente establecidos, bajo pena de excluir del mercado la producción de las empresas que abusen de sus trabajadores” (42). Y es que, en efecto, “la lógica de la ciencia libera al trabajador de su relación servil con un solo lugar o con una sola máquina” (45).
La integración a la nueva división internacional del trabajo “supone un nuevo tipo de educación y de trabajo estatal para lograr que la actividad manufacturera y no sólo actividad primaria, pueda insertarse a través de la calidad y la educación. (...) uno de los motores básicos para esas inserción competitiva, deberán ser las pequeñas y micro empresas porque ellas asocian la actividad productiva, a la creación de empleo masivo, y con menor inversión pueden incorporar mayor tecnología. Por el momento, sin embargo, el nuevo régimen democrático (J.S.: se refiere obviamente al gobierno de Toledo) parece continuar en lo esencial, el modelo anterior” (288).
“(...) para los países y personas, el mejor medio de navegar en la globalización, es y será la educación tecnológica” (48). “Tanto mayor tecnología se tiene más rápidamente se adquirirá la nueva y tanto más se aprenda, mayor será la capacidad de seguir aprendiendo. (...) al ser por esencia transferible y si se incorpora a la educación, que la sociedad pueda ingresar en mucho mejores condiciones al mercado mundial. Tal es uno de los aspectos favorables de la Globalización” (49). De manera que “si antes se entendía la justicia social como la distribución equitativa de las cosas, ahora tiende a comprenderse como la distribución equitativa de las ideas y como la oportunidad de acceder a ellas” (90).
***
Observamos así como el Dr. García se atribuye modestamente la labor de aggiornar el “pensamiento de Haya de la Torre, porque sigue siendo el más vigoroso aporte a la ciencia política y social del continente” (12). Sin duda alguna, Haya se habría sentido muy contento con el texto de su discípulo predilecto, quien por lo demás ya presentía que Alan no lo defraudaría, tal como se desprende de una cariñosa dedicatoria en que -con su extendida escritura- señala nada menos que “(...) la esperanza de que será para el APRA el continuador de la obra que por mandato de estirpe debe seguir. Con el afecto de su viejo compañero Víctor Raúl” (recogido del facsímil reproducido en las primeras páginas del texto aquí glosado).
Recuérdese que, nos recuerda Alan, “Haya definió originalmente su pensamiento como filosóficamente hegeliano y dialécticamente marxista” (84). Y es así como, desde su orígenes, “el pensamiento dialéctico y creador de Haya de la Torre continuó relanzándose ante cada cambio de la realidad mundial y nacional para dar nuevos contenidos a sus propósitos antiimperialistas y de justicia social” (107), por lo que García se vio en la obligación de hacerlo también con muy buena pluma y fortuna. Para lo que le bastó aplicar “la ideología aprista que aportó la noción del antiimperialismo y la integración continental como pasos en el camino de la justicia. Reafirmar esos objetivos en la realidad actual es el trabajo continuador que debemos proponer, comprendiendo que los medios pueden variar sin que se abandonen los objetivos” (120).
He aquí, por tanto, un auténtico programa filosófico-político para la yerma centro-izquierda peruana. Por supuesto que estas citas tan breves no le rinden los honores y no le conceden el mérito que se merece el texto, pero esperamos que esta introducción por intermedio de las citas presentadas incite a los lectores a recurrir al original, aunque los deprima la comparación de las políticas que ahí se proponen con las que efectivamente se están llevan a cabo en el Perú desde el 28 de julio del año pasado.
Las políticas del gobierno anterior y la bonanza de precios internacionales dejaron la mesa bien puesta para la implementación de las propuestas que se hacen en el libro (el lector enterado habrá notado, por lo demás, la gran similitud de ese pensamiento que la CEPAL propagara a partir de 1990, comenzando con su texto “Transformación Productiva con Equidad”). Si se hubiera asignado gran parte del canon y de las regalías para financiar el desarrollo tecnológico, la innovación productiva, la asociatividad y el apoyo para la constitución de encadenamientos y cluster, la capacitación del personal de los gobiernos provinciales y distritales, el apoyo a las PYMES, etc., le creeríamos al actual presidente.
Desafortunadamente, por esas cosas de la vida, de la historia, del azar, de los intereses o de los estados de ánimos, en estos quince meses de gobierno se viene adoptando gran parte de las políticas que en el libro se cuestionan acerbamente y se ignoran otras. Como no somos expertos en campo alguno de los señalados, le dejamos a usted –estimado lector- el arduo desafío de explicar cuál(es) de las siguientes hipótesis –reales o imaginarias- se aplica(n) al mandatario para entender su profunda metamorfosis:
Llegó al poder sin tener mayoría en el Congreso y, consecuentemente, sin poseer el voto necesario para realizar las profundas transformaciones que postulaba;
La evolución de la economía iba a un ritmo tan satisfactorio, que no parecía tener sentido cambiar de rumbo y arriesgar un nuevo fiasco;
Los ‘argumentos’ de los poderes fácticos se impusieron al gobierno, cooptándolo, como en el anterior lo hicieran los ‘12 Apóstoles’;
Preferencia por los éxitos de corto plazo y por los resultados de las encuestas de opinión, puesto que sus propuestas ‘verdaderas’ solo madurarían en una generación;
Este quinquenio le serviría para fortalecer el modelo primario-exportador, cuyos frutos le permitirían –en su próximo gobierno inmediato- iniciar efectivamente con el proyecto expuesto;
El sueño de la integración sudamericana no es posible por la presencia de gobiernos (dígase Chávez y Evo) que escapan a la lógica del auténtico anti-imperialismo o, más realistamente, porque sería incongruente con el (más importante) TLC con EEUU;
Una cosa es la teoría que uno expresa en un texto académico y otra muy distinta es la acción política pragmática (‘efecto Cardoso’);
Otras (complete a su gusto): ..................................................................................................
El MEF contra los gobiernos regionales
sábado, 01 de diciembre de 2007
Humberto Campodónico
Haga clic en la imagen para ampliar.
El último número del Boletín de Transparencia Fiscal del MEF (Nº 76) resalta la lentitud en la ejecución de las inversiones por parte de los gobiernos regionales (GR). Y también que han aumentado los saldos no gastados de las cuentas que tienen en el Banco de la Nación. Así, lo que transmite el BTF es que existe una alta ineficiencia de los GR, lo que ha sido recogido por varios medios periodísticos, entre ellos Gestión y El Comercio.
Pero sucede que los GR han aumentado los montos de inversión, por encima incluso del gobierno central. Esto lo demuestra claramente Propuesta Ciudadana(*) que da a conocer los montos de ejecución de inversiones tomando como fuente el Sistema Integrado de Administración Financiera (SIAF) que publica el propio MEF en su portal internet.
Propuesta compara el periodo enero-octubre 2007 con el mismo período del 2006 y muestra que las inversiones ejecutadas por los GR en el 2007 (S/. 1,413 millones) aumentan en 47%, a S/. 451 millones. Extraordinario, sobre todo si consideramos que son GR elegidos hace solo un año. De su lado, las inversiones efectuadas por el gobierno central (sobre todo Transportes, Agricultura, Educación y Vivienda) solo aumentaron 11%, S/. 451 millones más que en el 2006.
Entonces, ¿por qué aumentan los "saldos de las cuentas que los GR tienen en el Banco de la Nación (BN)"? La respuesta la da Propuesta: "el aumento es producto en gran medida del cambio en la modalidad de transferencia del canon realizado en junio de este año, pues se transfirieron todos los montos del año de una sola vez en una sola cuota, mientras que antes se transferían en 12 cuotas mensuales".
Esa es la madre del cordero. El MEF contabiliza como saldo acumulado en el BN un monto a ser ejecutado en el futuro. El objetivo es claro: desprestigiar a los GR. Dice Propuesta: "a fines de octubre del 2007 el MEF transfirió a los GR S/. 1,904 millones, de los cuales la transferencia del canon minero "de golpe" de junio fue de S/. 1,063 millones. De este monto el 22% (S/. 435 millones) corresponden en realidad al período enero-mayo del 2008".
¿Por qué el MEF, que conoce bien sus cifras, da una información que desinforma a la población? ¿Será para que se siga pensando en un Estado ineficiente versus la "eficiencia del sector privado", como reza la ortodoxia neoliberal?
Dicho esto, tanto las inversiones del gobierno central como de los GR, si bien han aumentado, todavía no logran el ritmo de avance deseado. Dice Propuesta que "no hay que extrañarse si este año apenas alcancemos los niveles de ejecución del 2006, que fue el 62% de lo presupuestado". Agrega: "no hay evidencias claras de que las medidas tomadas por el gobierno para flexibilizar y reorganizar el SNIP, así como el CONSUCODE, estén produciendo los resultados esperados".
Añadimos: tampoco se ha avanzado lo suficiente en la necesaria capacitación de los funcionarios de los GR, así como en evitar la rotación de técnicos cada 4 años (en algunos GR) con las elecciones regionales, ni en impedir la "fuga" de técnicos hacia las empresas privadas.
La clave es que la más importante reforma del Estado (junto con la reforma tributaria) es lograr una inversión descentralizada y eficiente, porque es la que más impacto tiene en la reducción de la pobreza y la desigualdad (educación, salud, carreteras, agua y desagüe). Pero las críticas del MEF a los GR van exactamente en el sentido contrario, pues se desprestigia al gobierno en su conjunto. ¿Para quién juega el MEF?
Humberto Campodónico
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El último número del Boletín de Transparencia Fiscal del MEF (Nº 76) resalta la lentitud en la ejecución de las inversiones por parte de los gobiernos regionales (GR). Y también que han aumentado los saldos no gastados de las cuentas que tienen en el Banco de la Nación. Así, lo que transmite el BTF es que existe una alta ineficiencia de los GR, lo que ha sido recogido por varios medios periodísticos, entre ellos Gestión y El Comercio.
Pero sucede que los GR han aumentado los montos de inversión, por encima incluso del gobierno central. Esto lo demuestra claramente Propuesta Ciudadana(*) que da a conocer los montos de ejecución de inversiones tomando como fuente el Sistema Integrado de Administración Financiera (SIAF) que publica el propio MEF en su portal internet.
Propuesta compara el periodo enero-octubre 2007 con el mismo período del 2006 y muestra que las inversiones ejecutadas por los GR en el 2007 (S/. 1,413 millones) aumentan en 47%, a S/. 451 millones. Extraordinario, sobre todo si consideramos que son GR elegidos hace solo un año. De su lado, las inversiones efectuadas por el gobierno central (sobre todo Transportes, Agricultura, Educación y Vivienda) solo aumentaron 11%, S/. 451 millones más que en el 2006.
Entonces, ¿por qué aumentan los "saldos de las cuentas que los GR tienen en el Banco de la Nación (BN)"? La respuesta la da Propuesta: "el aumento es producto en gran medida del cambio en la modalidad de transferencia del canon realizado en junio de este año, pues se transfirieron todos los montos del año de una sola vez en una sola cuota, mientras que antes se transferían en 12 cuotas mensuales".
Esa es la madre del cordero. El MEF contabiliza como saldo acumulado en el BN un monto a ser ejecutado en el futuro. El objetivo es claro: desprestigiar a los GR. Dice Propuesta: "a fines de octubre del 2007 el MEF transfirió a los GR S/. 1,904 millones, de los cuales la transferencia del canon minero "de golpe" de junio fue de S/. 1,063 millones. De este monto el 22% (S/. 435 millones) corresponden en realidad al período enero-mayo del 2008".
¿Por qué el MEF, que conoce bien sus cifras, da una información que desinforma a la población? ¿Será para que se siga pensando en un Estado ineficiente versus la "eficiencia del sector privado", como reza la ortodoxia neoliberal?
Dicho esto, tanto las inversiones del gobierno central como de los GR, si bien han aumentado, todavía no logran el ritmo de avance deseado. Dice Propuesta que "no hay que extrañarse si este año apenas alcancemos los niveles de ejecución del 2006, que fue el 62% de lo presupuestado". Agrega: "no hay evidencias claras de que las medidas tomadas por el gobierno para flexibilizar y reorganizar el SNIP, así como el CONSUCODE, estén produciendo los resultados esperados".
Añadimos: tampoco se ha avanzado lo suficiente en la necesaria capacitación de los funcionarios de los GR, así como en evitar la rotación de técnicos cada 4 años (en algunos GR) con las elecciones regionales, ni en impedir la "fuga" de técnicos hacia las empresas privadas.
La clave es que la más importante reforma del Estado (junto con la reforma tributaria) es lograr una inversión descentralizada y eficiente, porque es la que más impacto tiene en la reducción de la pobreza y la desigualdad (educación, salud, carreteras, agua y desagüe). Pero las críticas del MEF a los GR van exactamente en el sentido contrario, pues se desprestigia al gobierno en su conjunto. ¿Para quién juega el MEF?
Tributación y Minería
José De Echave
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A propósito del reciente debate sobre temas tributarios, un informe elaborado por la institución CooperAccion nos permite ver lo que viene ocurriendo en el sector minero.
Hasta antes del boom de los precios de los minerales, la contribución de la minería a los ingresos fiscales fue más bien marginal. Entre 1998 y 2001, su participación relativa en la recaudación total de tributos internos no superó -en promedio anual- el 3.6%. Recién a partir de 2002, el aporte tributario de la minería comienza a ganar importancia hasta ubicarse en 11.1% el 2005 y 20.9% durante 2006.
Entre los impuestos que se recaudan en el sector, el que ha mostrado mayor dinamismo es el Impuesto a la Renta de Tercera Categoría, que se aplica a las utilidades. La participación relativa del sector en la recaudación total de este impuesto, de apenas 7.7% durante 1998-2001, subió a 22.9% durante el período 2002-2006 en promedio anual, alcanzando incluso un 37.0% durante 2005-2006.
Si consideramos sólo aquellos impuestos que en estricto representan la carga tributaria de las empresas -Impuesto a la Renta de Tercera Categoría e IGV- la participación relativa de las empresas mineras en la recaudación total de tributos internos es baja: 2.1% en promedio hasta antes del incremento en el precio de los minerales y 7.6% en promedio durante 2002-2006. Este último porcentaje está muy por debajo del aporte en sectores como otros servicios (25.3%), manufactura (13.1%) y comercio (9.6%).
Durante 1998-2006, la presión tributaria promedio de la minería (11.1%) estuvo dos puntos por debajo de la presión tributaria promedio del país en ese período (13.1%). Si sólo tomamos en cuenta la presión de los tributos internos que conforman la carga tributaria que soportan las empresas mineras, ésta estuvo 5.2 puntos porcentuales por debajo de la presión tributaria del país.
Tres factores explican esta insuficiente participación del sector minero en el total de la recaudación: el Impuesto a la Renta de Tercera Categoría no es el más importante dentro de la estructura tributaria; una mínima participación en la recaudación del IGV, impuesto que es de mayor importancia relativa en la estructura tributaria y una política tributaria sectorial permisiva.
Cabe señalar que el incremento en la recaudación del sector minero, observado en los últimos años, se explica por la excepcional subida en los precios internacionales de los metales, pero también por el hecho que una empresa como Antamina, recién comenzó a pagar Impuesto a la Renta de Tercera Categoría partir de 2005. Antamina es uno de los ejemplos de los impactos en la recaudación por la aplicación de beneficios tributarios, como la depreciación acelerada. Por este beneficio Antamina no pagó Impuesto a la Renta hasta 2004.
Ello nos da una idea del efecto perverso que tienen los beneficios tributarios en el aporte fiscal de la minería en términos de mediano y largo plazo. Incluso si no se hubiese dado el incremento excepcional de precios, la sola reformulación de los beneficios tributarios permitiría una mayor contribución de las empresas mineras con el desarrollo del país.
Pese a que algunos de estos beneficios tributarios ya no están vigentes, continúan siendo utilizados. La reinversión de utilidades quedó sin efecto en septiembre de 2000, sin embargo sigue vigente para aquellas empresas que han firmado Contratos de Estabilidad Tributaria.
Las empresas mineras no están pagando los impuestos o contraprestaciones que les corresponde, debido a una política que fue diseñada para un contexto que ya no existe. Se debería establecer una política fiscal y tributaria de mediano y largo plazo, orientada a que las actividades productivas paguen los impuestos que les corresponden.
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A propósito del reciente debate sobre temas tributarios, un informe elaborado por la institución CooperAccion nos permite ver lo que viene ocurriendo en el sector minero.
Hasta antes del boom de los precios de los minerales, la contribución de la minería a los ingresos fiscales fue más bien marginal. Entre 1998 y 2001, su participación relativa en la recaudación total de tributos internos no superó -en promedio anual- el 3.6%. Recién a partir de 2002, el aporte tributario de la minería comienza a ganar importancia hasta ubicarse en 11.1% el 2005 y 20.9% durante 2006.
Entre los impuestos que se recaudan en el sector, el que ha mostrado mayor dinamismo es el Impuesto a la Renta de Tercera Categoría, que se aplica a las utilidades. La participación relativa del sector en la recaudación total de este impuesto, de apenas 7.7% durante 1998-2001, subió a 22.9% durante el período 2002-2006 en promedio anual, alcanzando incluso un 37.0% durante 2005-2006.
Si consideramos sólo aquellos impuestos que en estricto representan la carga tributaria de las empresas -Impuesto a la Renta de Tercera Categoría e IGV- la participación relativa de las empresas mineras en la recaudación total de tributos internos es baja: 2.1% en promedio hasta antes del incremento en el precio de los minerales y 7.6% en promedio durante 2002-2006. Este último porcentaje está muy por debajo del aporte en sectores como otros servicios (25.3%), manufactura (13.1%) y comercio (9.6%).
Durante 1998-2006, la presión tributaria promedio de la minería (11.1%) estuvo dos puntos por debajo de la presión tributaria promedio del país en ese período (13.1%). Si sólo tomamos en cuenta la presión de los tributos internos que conforman la carga tributaria que soportan las empresas mineras, ésta estuvo 5.2 puntos porcentuales por debajo de la presión tributaria del país.
Tres factores explican esta insuficiente participación del sector minero en el total de la recaudación: el Impuesto a la Renta de Tercera Categoría no es el más importante dentro de la estructura tributaria; una mínima participación en la recaudación del IGV, impuesto que es de mayor importancia relativa en la estructura tributaria y una política tributaria sectorial permisiva.
Cabe señalar que el incremento en la recaudación del sector minero, observado en los últimos años, se explica por la excepcional subida en los precios internacionales de los metales, pero también por el hecho que una empresa como Antamina, recién comenzó a pagar Impuesto a la Renta de Tercera Categoría partir de 2005. Antamina es uno de los ejemplos de los impactos en la recaudación por la aplicación de beneficios tributarios, como la depreciación acelerada. Por este beneficio Antamina no pagó Impuesto a la Renta hasta 2004.
Ello nos da una idea del efecto perverso que tienen los beneficios tributarios en el aporte fiscal de la minería en términos de mediano y largo plazo. Incluso si no se hubiese dado el incremento excepcional de precios, la sola reformulación de los beneficios tributarios permitiría una mayor contribución de las empresas mineras con el desarrollo del país.
Pese a que algunos de estos beneficios tributarios ya no están vigentes, continúan siendo utilizados. La reinversión de utilidades quedó sin efecto en septiembre de 2000, sin embargo sigue vigente para aquellas empresas que han firmado Contratos de Estabilidad Tributaria.
Las empresas mineras no están pagando los impuestos o contraprestaciones que les corresponde, debido a una política que fue diseñada para un contexto que ya no existe. Se debería establecer una política fiscal y tributaria de mediano y largo plazo, orientada a que las actividades productivas paguen los impuestos que les corresponden.
ENCUESTA DE LA PUCP: LA JUSTICIA, Y LOS ABOGADOS
22 de noviembre del 2007
El Instituto de Opinión Pública de la Pontificia Universidad Católica del Perú acaba de hacer entrega de los resultados de su encuesta “La Justicia, los abogados y la gente” (ver encuesta), realizada a 450 personas en Lima Metropolitana durante el mes de noviembre del presente año, la cual permite arribar a importantes conclusiones sobre el Poder Judicial y los abogados en general. Veamos algunas de las principales.
En cuanto al Poder Judicial
i) Ligero aumento en la aprobación del Poder Judicial
En definitiva, en noviembre del 2006 el 47% consideraba “malo o muy malo” el sistema judicial, mientras que en el 2007 dicha cifra se ha visto reducida en un 11%. A su vez, el 25% de la población considera que el Poder Judicial está mejor que hace 5 años, mientras que en el 2006 solo lo creían el 18%.
Es muy probable, como mencionan los comentaristas de la encuesta, que esta ligera mejora se deba al papel que ha jugado la OCMA al sancionar a jueces corruptos.
ii) Continúan los problemas de siempre
Se puede concluir claramente que los problemas que aquejan al Poder Judicial son los de siempre. La corrupción se lleva el primer lugar (49%) y la lentitud de los procesos el segundo (11%).
A esto hay que sumar una importante percepción ciudadana que denota un trato desigual por parte de los jueces. En efecto, el 92% considera que, al aplicar las leyes, los jueces hacen diferencia dependiendo de quién sea el justiciable. Este dato es importante y no ha sido medida muchas veces por lo que es un dato bastante relevante que debe merecer mayores estudios y esfuerzos por parte de la OCMA, a fin de identificar casos en los que los jueces traten de modo distinto a los justiciables, no solo al aplicar la ley sino también en el trato mismo.
En cuanto a los abogados
La encuesta revela que el 65% de los encuestados, aun cuando reconocen que es difícil entender a los abogados, señalan que son necesarios para enfrentar algún problema.
Si bien esto da cuenta de que la población considera que los abogados son importantes, debemos tener presente que puede haber tenido lugar también por falta de conocimiento de la población respecto a mecanismos alternativos en los que no necesariamente participa un abogado, como puede ser, por ejemplo, la mediación o la conciliación.
Por otro lado, se puede identificar una leve disminución en calidad del servicio y vinculación con corrupción. En cuanto a lo primero, en el año 2006, el 61% de los entrevistados consideró como “buena o muy buena”, mientras que en el 2007 dicho porcentaje bajó al 51%. En cuanto a lo segundo, el 19% de los encuestados señalaron que lo que mejor describe a los abogados en el Perú es que incentivan la corrupción en el Poder Judicial.
¿Qué factores pueden influir en los próximos meses o días?
La percepción ciudadana respecto a la administración de justicia podrá variar significativamente en los próximos días o meses dependiendo, entre otros factores, del desenlace de dos procesos muy importantes.
El primero es el caso Fujimori. Decisiones rápidas y correctas permitirán que la percepción ciudadana mejore ya que, de ocurrir esto, el Poder Judicial dará una muestra de rapidez, seriedad y eficiencia.
El segundo es el caso del vocal Romero. En éste, el CNM está por decidir si lo destituye o no por las graves irregularidades que cometió en el caso de los ex trabajadores del BCRP. Desde nuestro punto de vista, la destitución permitiría continuar el ascenso en la confianza en el sistema de justicia, ya que se dará cuenta de que la corrupción se sanciona. Por el contrario, un fallo absolutorio sería nefasto en la opinión pública, y particularmente en la percepción ciudadana respecto al CNM, ya que este organismo estaría devolviendo a su cargo a un juez que la misma OCMA ya decidió expulsar por encontrarlo culpable de graves violaciones a deberes esenciales de todo juez.
Nótese, sin embargo, que un verdadero y sustentado aumento en la confianza en el sistema de justicia tendrá lugar cuando operen reformas que hagan que la justicia sea más accesible, y no principalmente cuando existan casos modelos en los que la actuación de dicho poder sea buena.
Algunos comentarios finales
Antes de finalizar, consideramos pertinente hacer algunas sugerencias respecto a la encuesta.
i) La encuesta trata sobre el sistema de administración de justicia pero se limita a mostrar percepciones sobre el Poder Judicial. En efecto, la introducción de la encuesta señala que ésta muestra “opiniones ciudadanas con respecto al Sistema de Administración de Justicia, en general, y los abogados, en particular”. No obstante, sus preguntas están centradas únicamente en el Poder Judicial, cuando es claro ya que el sistema de administración de justicia no se agota en este Poder del Estado. Creemos que sería oportuno incluir al resto de entidades o, en todo caso, señalar expresamente que la encuesta se centra en el Poder Judicial.
ii) La misma crítica se puede hacer en cuanto a los abogados, ya que sería muy pertinente diferenciar entre abogados privados y de oficio, e incluso abogados que atienden en consultorios jurídicos. Todos ellos tienen una estrecha relación con la administración de justicia y, sin embargo, las percepciones no permiten conocer la situación específica de unos y otros. Nótese que esto es muy importante porque no existen indicadores sobre las actuaciones de estos abogados y su relación con la justicia.
El Instituto de Opinión Pública de la Pontificia Universidad Católica del Perú acaba de hacer entrega de los resultados de su encuesta “La Justicia, los abogados y la gente” (ver encuesta), realizada a 450 personas en Lima Metropolitana durante el mes de noviembre del presente año, la cual permite arribar a importantes conclusiones sobre el Poder Judicial y los abogados en general. Veamos algunas de las principales.
En cuanto al Poder Judicial
i) Ligero aumento en la aprobación del Poder Judicial
En definitiva, en noviembre del 2006 el 47% consideraba “malo o muy malo” el sistema judicial, mientras que en el 2007 dicha cifra se ha visto reducida en un 11%. A su vez, el 25% de la población considera que el Poder Judicial está mejor que hace 5 años, mientras que en el 2006 solo lo creían el 18%.
Es muy probable, como mencionan los comentaristas de la encuesta, que esta ligera mejora se deba al papel que ha jugado la OCMA al sancionar a jueces corruptos.
ii) Continúan los problemas de siempre
Se puede concluir claramente que los problemas que aquejan al Poder Judicial son los de siempre. La corrupción se lleva el primer lugar (49%) y la lentitud de los procesos el segundo (11%).
A esto hay que sumar una importante percepción ciudadana que denota un trato desigual por parte de los jueces. En efecto, el 92% considera que, al aplicar las leyes, los jueces hacen diferencia dependiendo de quién sea el justiciable. Este dato es importante y no ha sido medida muchas veces por lo que es un dato bastante relevante que debe merecer mayores estudios y esfuerzos por parte de la OCMA, a fin de identificar casos en los que los jueces traten de modo distinto a los justiciables, no solo al aplicar la ley sino también en el trato mismo.
En cuanto a los abogados
La encuesta revela que el 65% de los encuestados, aun cuando reconocen que es difícil entender a los abogados, señalan que son necesarios para enfrentar algún problema.
Si bien esto da cuenta de que la población considera que los abogados son importantes, debemos tener presente que puede haber tenido lugar también por falta de conocimiento de la población respecto a mecanismos alternativos en los que no necesariamente participa un abogado, como puede ser, por ejemplo, la mediación o la conciliación.
Por otro lado, se puede identificar una leve disminución en calidad del servicio y vinculación con corrupción. En cuanto a lo primero, en el año 2006, el 61% de los entrevistados consideró como “buena o muy buena”, mientras que en el 2007 dicho porcentaje bajó al 51%. En cuanto a lo segundo, el 19% de los encuestados señalaron que lo que mejor describe a los abogados en el Perú es que incentivan la corrupción en el Poder Judicial.
¿Qué factores pueden influir en los próximos meses o días?
La percepción ciudadana respecto a la administración de justicia podrá variar significativamente en los próximos días o meses dependiendo, entre otros factores, del desenlace de dos procesos muy importantes.
El primero es el caso Fujimori. Decisiones rápidas y correctas permitirán que la percepción ciudadana mejore ya que, de ocurrir esto, el Poder Judicial dará una muestra de rapidez, seriedad y eficiencia.
El segundo es el caso del vocal Romero. En éste, el CNM está por decidir si lo destituye o no por las graves irregularidades que cometió en el caso de los ex trabajadores del BCRP. Desde nuestro punto de vista, la destitución permitiría continuar el ascenso en la confianza en el sistema de justicia, ya que se dará cuenta de que la corrupción se sanciona. Por el contrario, un fallo absolutorio sería nefasto en la opinión pública, y particularmente en la percepción ciudadana respecto al CNM, ya que este organismo estaría devolviendo a su cargo a un juez que la misma OCMA ya decidió expulsar por encontrarlo culpable de graves violaciones a deberes esenciales de todo juez.
Nótese, sin embargo, que un verdadero y sustentado aumento en la confianza en el sistema de justicia tendrá lugar cuando operen reformas que hagan que la justicia sea más accesible, y no principalmente cuando existan casos modelos en los que la actuación de dicho poder sea buena.
Algunos comentarios finales
Antes de finalizar, consideramos pertinente hacer algunas sugerencias respecto a la encuesta.
i) La encuesta trata sobre el sistema de administración de justicia pero se limita a mostrar percepciones sobre el Poder Judicial. En efecto, la introducción de la encuesta señala que ésta muestra “opiniones ciudadanas con respecto al Sistema de Administración de Justicia, en general, y los abogados, en particular”. No obstante, sus preguntas están centradas únicamente en el Poder Judicial, cuando es claro ya que el sistema de administración de justicia no se agota en este Poder del Estado. Creemos que sería oportuno incluir al resto de entidades o, en todo caso, señalar expresamente que la encuesta se centra en el Poder Judicial.
ii) La misma crítica se puede hacer en cuanto a los abogados, ya que sería muy pertinente diferenciar entre abogados privados y de oficio, e incluso abogados que atienden en consultorios jurídicos. Todos ellos tienen una estrecha relación con la administración de justicia y, sin embargo, las percepciones no permiten conocer la situación específica de unos y otros. Nótese que esto es muy importante porque no existen indicadores sobre las actuaciones de estos abogados y su relación con la justicia.
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