domingo, 25 de abril de 2010

“Cuestiono la pose del intelectual puro”

El ganador del Premio Novela Inédita 2008 del Ministerio de Cultura de Colombia llegó la semana pasada a Lima para presentar su galardonado libro “Disturbio”, un relato ácido e irónico sobre las aventuras de un grupo de estudiantes de literatura de una universidad pública de Bogotá. La farsa del intelectualismo y ldespolitización de la violencia juvenil son algunos de los temas aludidos en la obra. Aquí el escritor despotrica contra la educación literaria formal, se presenta como un marginal de las letras y certifica la muerte de los rezagos del Boom latinoamericano de García Márquez.

Por Ghiovani Hinojosa

¿Por qué hay tanta pose intelectual en las facultades de letras de nuestras universidades latinoamericanas?

–En nuestras facultades de letras se construye una idea de lo que es la cultura desde la élite, se estudian los autores que han sido consagrados por la crítica, los sacerdotes del canon literario. Pero la formación lectora de muchos estudiantes de la clase media no se fundamenta en estos referentes sagrados, sino en cómics, bestsellers y otro tipo de obras de cultura popular. Manuel Martínez, el protagonista de “Disturbio”, llega a una clase de letras de la Universidad Nacional de Colombia cargado de libros del escritor estadounidense Stephen King y otras novelas de consumo e inmediatamente es rechazado por esta especie de templo inmaculado de la literatura. Allí donde se piensa que solamente Marcel Proust, James Joyce y Thomas Mann son los únicos que pueden ser leídos y enseñan a escribir.

–Los profesores y alumnos que siguen devotamente a los sacerdotes del canon literario suelen escudarse en modales refinados, apariencias físicas estilizadas y palabras complicadas. ¿Todo esto no es una farsa?



–En mi libro hago una clasificación arbitraria de tres tipos de estudiantes de literatura: los intelectuales, muchos de los cuales usan barba a lo Che Guevara o pelo largo al estilo Andrés Caicedo, y son excluyentes y elitistas; los vagos, que no asisten a las clases aburridas, que son la mayoría, y llevan puesta ropa barata y sin planchar; y los innombrables, una minoría de alumnos feos, pobres y mal alimentados que subsisten porque pasan de agache o venden lástima a los profesores. Todos se educan en el canon literario, y es probable que rechacen inconscientemente cosas que pueden llegar a divertirlos, como las telenovelas.

–Claro, un pasaje elocuente de “Disturbio” describe a una mujer intelectual viendo una telenovela junto a su pareja que, cuando responde una llamada teléfonica, dice que está leyendo a Homero. Cuando él le recrimina la mentira, ella responde: “No entenderían nuestra posición sobre el melodrama”.

–El intelectual puro, esa imagen que tenemos de alguien tipo Woody Allen, de gafas, muy alemán, no existe; es que el intelectual puro no puede ver telenovelas, no puede comer pizzas, no puede entretenerse con “La guerra de las galaxias”, no puede leer a Stephen King. Yo cuestiono esto: a mí me parece que detrás de esta figura ideal hay muchas poses, mucho autoengaño. No estoy de acuerdo con la noción de la cultura como un edificio de tres pisos.

–¿En qué consiste esta noción?

–En que en el tercer piso está la alta cultura, los productos europeos, los artistas originales que producen una única obra; en el segundo piso, los medios de comunicación, la cultura industrial, los Estados Unidos, Henry Ford, las hamburguesas, las camisetas, los cómics, los bestsellers; y en el primer piso, la cultura popular, el folclor, lo autóctono.

–Pero, ¿los referentes de la literatura clásica no ayudan a salvaguardar la narrativa y la poesía de todos los tiempos?

–El indicador de lectura en mi país es de aproximadamente dos libros al año; en el Perú, según me cuentan, es de 0.9 libros al año.

En estas condiciones no se puede ser irresponsable y exigir a los estudiantes que solo lean ciertas cosas cuando podrían formarse en términos literarios con libros que les gusten. Las élites siempre han tenido el prejuicio apocalíptico de que si leo bestsellers me quedo sin tiempo para leer la literatura más elevada. Lo importante es leer, la gente común busca buenas historias. No olvidemos que el escritor mexicano Gabriel Zaid demostró en su libro “Los demasiados libros” que no podemos llegar a ser todo los cultos que quisiéramos por el tamaño casi infinito de la producción editorial mundial.

El desamor, móvil político

–La mamá de Manuel Martínez, el protagonista de la novela, es una comunista que lo obligó a deglutir desde pequeño “El capital” de Marx, y que “prefirió organizar mítines y reuniones con gente del Partido antes que limpiar la cocina”. Se podría hacer una analogía entre ella y Sendero Luminoso, la organización terrorista peruana que realizó en nuestras universidades públicas un fuerte adoctrinamiento político.

–Manuel piensa que su mamá es un vieja fracasada, nosotros creemos que un discurso obsoleto se debe adecuar a un mundo cambiante. Estamos mamados, cansados, de lo político, de los sectarismos. El disturbio que aparece en la novela –una explosión en el auditorio de la facultad– está supuestamente fundamentado en razones ideológicas, pero en realidad tiene motivaciones emocionales.

El personaje está herido de amor y quiere destruirlo todo; no es la ideología la que lo lleva a organizar la revuelta, sino su orfandad de afecto.

–Pero, por un lado, está bien que los universitarios se comprometan con la transformación social, ¿no cree?

–Todos los estudiantes tienen el deber de participar en el cambio del país, pero en el caso de los de literatura –como está ambientado en “Disturbio”– esto se hace complicado. Y es que esta especialidad juega con el lenguaje, la imaginación; en realidad, la literatura no tiene compromisos sino solo con ella misma.

Novela sin patria

–La literatura latinoamericana contemporánea tiene un planteamiento muy distinto al del Boom de los 60, de carácter regionalista e integrador. Los jóvenes nacidos a partir de esa década no tenemos el alma nacionalista, cada quien va por su lado, escribe lo que puede, lo que quiere. El chileno Roberto Bolaño, tras nutrirse de toda la tradición novelística de la región, fue el último que quiso hacer libros en los que cupiera todo, obras totales. Hoy puedes escribir aquí en Lima sobre China, estando en cualquier parte no estás en ningún lugar; la literatura no tiene hoy nacionalidad. Enrique Serrano, un famoso novelista colombiano de mi generación, escribió el 2003 “Tamerlan”, una novela que relata las peripecias de Timur Leng, un mítico conquistador de Asia Central del siglo XIV. Esta historia no tiene nada que ver con nuestro país, sino con la historia de la humanidad.

–Sospecho que sus mentores literarios son inusuales.

–Ya no hay maestros tradicionales: libros como “La vorágine”, de José Eustasio Rivera, o “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez, no son hoy hitos que hay que completar necesariamente. David Lodge, un fino escritor inglés, puede enseñarme muchísimo. De hecho, escribí “Disturbio” tratando de hacer una relectura de su novela “El mundo es un pañuelo”.

–Una crítica literaria de su país ha dicho que su libro “inaugura un importante capítulo en la novela de campus colombiana”, en tanto aborda la vida universitaria de un grupo de estudiantes.

–Es cierto, sigo la línea de libros como “Pnin”, del ruso Vladimir Nabokov, “La mancha humana”, del estadounidense Philip Roth, y “Desgracia”, del sudafricano J. M. Coetzee. Todos ellos retrataron las complicaciones de estudiar en una universidad. A propósito, le hago una confesión: yo pensaba que estudiar literatura me iba a ayudar mucho a formarme como escritor, pero fue todo lo contrario: la facultad casi se opuso a que sea novelista y me obligó a ser crítico literario. Si alguien quiere escribir novelas o poemas, no piense en la universidad; los libros están en las bibliotecas.

Luz roja a exploración petrolera

Frente al mar de Chimbote. Señalan que tendrá impacto negativo en el sector pesquero. Gobierno respalda actividades de Savia Perú (ex Petrotech) y minimiza el impacto. Instituto Natura advierte que afectará la vida de los peces y mamíferos, como los delfines.

Se abre un nuevo frente de conflicto debido al impacto de las actividades extractivas y esta vez el epicentro se halla en las costas frente al litoral de Áncash, debido a las actividades de exploración petrolera iniciadas por la transnacional Savia Perú (ex Petrotech).

La semana pasada Savia inició los estudios de prospección sísmica en el lote Z-48, en la bahía de la provincia del Santa. El objetivo es detectar depósitos de petróleo en el fondo del mar a 17 millas de la costa de Chimbote, Samanco y Comandante Noel (Casma).

Según el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) presentado por la empresa, se detonarán ondas expansivas en una profundidad superior a los diez metros para detectar los depósitos del hidrocarburo.

Grave impacto ambiental

Estas actividades han desatado el rechazo de entidades de la sociedad civil y los gremios de pescadores, pues sostienen que representa un grave daño al ecosistema y ahuyentará las especies marinas, Marielena Foronda, directora del Instituto Natura de Chimbote, advirtió que las ondas sonoras que emiten estos trabajos de prospección sísmica son de 180 a 200 decibeles. “Estudios realizados para eventos similares señalan que el nivel del sonido es mortífero para la vida de los peces y mamíferos como los delfines, lobos de mar y las tortugas que existen a lo largo de la bahía,”, señaló.

Pero además del impacto ambiental preocupa el perjuicio económico para el sector pesquero. Javier Castro, secretario general del Sindicato de Pescadores Artesanales de Chimbote, refiere que el alejamiento de los cardúmenes de anchoveta –que también son el primer eslabón de la cadena alimenticia de otros peces– disminuirá la pesca de especies como el bonito, coco, cachema y lenguado.

Castro refirió que el área de exploración petrolera interferirá con las zonas de pesca artesanal, pese a que según la ley solo se debería pescar dentro de las primeras cinco millas marinas.

Por su parte Mauro Terán, gerente de la Asociación de Productores de Harina, Aceite y Conservas de Pescado (Aproferrol), señaló que jamás fueron invitados a participar de los talleres informativos organizados por Savia. “Estamos preocupados por el impacto al sector, por lo que invocamos a Savia a dar las explicaciones correspondientes”, refirió.

Los gremios de la sociedad civil y de pescadores realizaron una marcha de protesta durante la semana pasada por las calles de la ciudad de Casma, pero de continuar las operaciones preparan una paralización provincial.

Por su parte, Foronda Farro señaló que la próxima semana presentarán una acción de amparo y una medida cautelar para detener las operaciones de Savia en salvaguarda del ecosistema que se vería afectado seriamente.

EIA de la empresa ya fue aprobado

1] Iris Cárdenas, directora general de Asuntos Ambientales y Energéticos del Ministerio de Energía y Minas, entidad que aprobó el EIA de la citada petrolera, refirió que el alejamiento de los peces será temporal y estos regresarán en el lapso de una semana.

2] Además señaló que el barco explorador contará con una nave escolta que ayudará a alejar a las especies marinas de la zona de operaciones. “En todo caso en adelante la fiscalización de las operaciones de la compañía (que tomará 6 meses) estará a cargo del Osinergmin y ya no del Ministerio”, señaló.

3] Hace un año las petroleras Ecopetrol (Colombia) y Korea National Oil Corporation (Corea del Sur) compraron Petrotech Perú por US$ 900 millones, envuelta en la polémica por la filtración de los petroaudios. Luego el nombre fue cambiado a Savia Perú y anunciaron un plan de inversión de US$ 2,500 millones en 8 años.

En el Día del Trabajo, sin mucho que celebrar

Por: Enrique Fernández-Maldonado Mujica

Sociólogo. Plades

El próximo sábado primero de mayo se conmemora el día del trabajador. Como es habitual, junto con las celebraciones y menciones especiales, asistiremos a discursos y balances sobre la situación actual del empleo, donde destacarán nuestra extendida precariedad laboral y algunos esfuerzos individuales para superarla.

Sin embargo, el balance de este año es doblemente importante por su carácter simbólico y político. Dentro de poco cumpliremos una década de iniciado el retorno a la democracia. Proceso que supuso, en lo formal, el establecimiento de un régimen respetuoso de las instituciones y los derechos fundamentales (incluidos los laborales). Y que albergó, al mismo tiempo, una esperanza de cambio para importantes sectores de la población, que esperaban una mayor inclusión a través del empleo.

Trabajo decente: el gran ausente

El Perú es uno de los países con indicadores de trabajo decente más bajos en la región. Según un estudio reciente, los índices de inestabilidad, precariedad laboral y desigualdad económica se mantuvieron o crecieron, pese al periodo de crecimiento experimentado entre 2002 y 2008. Así, la cantidad de empleos estables (contratos indefinidos) decayó de 54% a 31% entre 1998 y 2007, mientras que el empleo temporal (a plazo fijo) aumentó de 46% a 69% en ese periodo. Esto en un país donde el subempleo y el empleo en el sector informal representan el 52% y 68% de la PEA, respectivamente; y donde el salario mínimo –que apenas creció durante la bonanza– supone apenas la mitad de la canasta básica familiar (Trabajo decente: subregional, Plades, 2010).

El cuadro se agrava cuando se echa una mirada a la situación de los derechos sindicales, principal herramienta con que cuentan los trabajadores para mejorar sus ingresos y calidad de vida. De acuerdo con un informe de Julio Gamero, el número de trabajadores sindicalizados –luego de una importante recuperación entre el 2001-2005– habría experimentado una caída importante, pasando de 7.1% a 4.5% entre el 2007 y 2009 (hoy no superan las 100 mil afiliaciones). No extraña, por tanto, el descenso de negociaciones colectivas solucionadas por trato directo –se pasó de 434 en el 2007, a 364 en el 2008 y a 364 en el 2009–, reflejo del poco apego en el medio por el diálogo y la concertación social (www.redge.org.pe).

El discurso oficial y la escopeta de los dos cañones

Existe consenso en señalar al subempleo y la informalidad como problemas laborales muy importantes. Esta situación responde a varios factores: la ausencia de una debida fiscalización, la baja productividad y rentabilidad de las pequeñas empresas, una extendida cultura de la evasión. Todo esto en el marco de un modelo económico que desprotege al mercado interno y la industria local, sectores con mayor incidencia sobre el empleo. Por el contrario: acá se apostó por consolidar la matriz primario exportadora –punta de lanza de la economía neoliberal– pese a su débil impacto en la creación de puestos de trabajo.

Si bien es esta una relación conocida, los últimos gobiernos optaron por aprobar acuerdos de libre comercio con algunas potencias industriales (EEUU, China y la UE) acentuando la relación asimétrica y desventajosa que existe con economías pequeñas y subdesarrolladas como la nuestra. Para el discurso oficial, la liberalización comercial –y la flexibilización laboral– representan las vías idóneas para generar y mejorar la calidad del empleo. Una visión que no toma en cuenta experiencias similares previas (por ejemplo, el impacto del TLCAN en México, donde más de un millón de campesinos migraron al Norte desplazados de sus tierras), ni los efectos producidos en nuestro propio país.

Así, a un año de entrado en vigencia el TLC-EEUU, el número de empleos generados en los sectores exportadores decayó notablemente (hecho vinculado a la crisis internacional), mientras algunos rubros –el textil-confecciones, por ejemplo– ya acusan recibo por las importaciones subvaluadas desde China (cerca de 70 mil empleos perdidos, según la Unión Nacional de Empresarios Textiles).

Resulta elocuente, en este contexto, los “esfuerzos” realizados por el gobierno para “elevar” los estándares laborales en el medio: el estudio de Gamero detectó un retroceso “atípico” en el número de inspecciones sobre seguridad ocupacional (326) realizadas por MTPE el 2009, luego de que el 2008 se incrementara al doble (742) respecto del 2007 (325) –año que se firma el TLC. Este hecho –junto con la ampliación del régimen Mype– evidenciaría la doble cara del gobierno respecto de los compromisos adoptados en el marco del TLC con EEUU.

Con todo, las celebraciones por el día del trabajador representan una buena oportunidad para reflexionar sobre el problema del empleo y sus posibles soluciones. Más cuando asistimos a un nuevo ciclo electoral, tiempo en el que el “sebo de culebra” y las promesas demagógicas estarán a la orden del día.

JMA: al borde del Centenario

El VII Coloquio Internacional de Antropología que tendrá lugar en Lima en julio de 2011 llevará el nombre de José María Arguedas en celebración del centenario del nacimiento del gran escritor. El Colegio Profesional de Antropólogos de Lima, en coordinación con varias instituciones del país y del extranjero, ha hecho ya la primera convocatoria. Hasta el momento no hay noticia de ningún otro evento celebratorio de una fecha que debería motivar muchos más. Pues ¿qué mejor ocasión para tributarle a Arguedas los múltiples homenajes que merece como escritor, como antropólogo, como figura emblemática de la pluralidad cultural del país?

El 2011 está cerca y entidades como la UNMSM, alma mater de Arguedas, y el INC (que difícilmente volverá a tener un director de su talla, encarnación de las culturas vertebrales del Perú) no parecen preocupadas por algo que tanto les concierne. Pero esta bien puede ser una percepción errónea, y ojalá lo sea.

En todo caso, lo que no debería faltar para el centenario es la edición de la obra antropológica completa de José María Arguedas, que hace años está reunida, anotada y lista para ir a la imprenta. Lo único que falta es la financiación –nada cuantiosa– que le permita salir a la luz. El que todavía no haya auspicio para esta empresa es una vergüenza.


“Southern Perú tiene muy malos antecedentes”

Lleva veinte años como gestor en la resolución de conflictos mineros. Miembro de la Asociación Civil Labor, consultor de la ONG Care Perú y coordinador del Grupo de Diálogo Minería y Desarrollo Sostenible, López Follegatti cree que la suspensión del proyecto minero Tía María marca un momento crucial para las empresas que no se han adaptado al modelo de responsabilidad social y ambiental.

Por María Isabel Gonzales

Una vez más se tomó una carretera para protestar contra un proyecto minero. Si según Southern y el ministro Pedro Sánchez se propuso el diálogo reiteradamente ¿por qué la comunidad tomó una medida de fuerza?

–Para entender a los habitantes de Cocachacra y a su alcalde Juan Alberto Guillén, hay que remontarse a unos quince años atrás.

Cuando se les dio libertad a las mineras para que ellas trancen con los comuneros. Se les dijo que hicieran estudios ambientales y que los expusieran en audiencias públicas para que la gente emita opinión. Pero en esas audiencias se dan a conocer informes técnicos que nadie entiende, la población desconoce sus derechos y se cometen muchos abusos como la contaminación. Por eso no pueden decir que ellos ya informaron y listo. Southern Perú tiene muy malos antecedentes y la población de Cocachacra lo sabe. Tienen 50 años en Toquepala (Tacna) y 40 en Cuajone (Moquegua), entre ambas minas se desperdician unos 800 litros de agua por segundo.

Llevan el agua contaminada a unas canchas de relave –grandes represas– donde esta se evapora y se va a la atmósfera. Esto podría evitarse si la reciclaran. Y encima muchas veces sucede que esta agua ya contaminada se filtra a manantiales con los que se riegan hortalizas. Las mineras modernas y responsables reciclan el agua y solo desechan un 10%. Y esto no se me ha ocurrido a mí, lo dice Osinergmin en el Informe Conservación y Protección del Ambiente del 2008.

–Entonces el alcalde de Cocachacra, Juan Alberto Guillén, tiene razón cuando dice que Tía María sí afectará la agricultura y el Valle del Tambo.

–La zona del proyecto es ecológicamente conocida como parte del desierto de Atacama. Es un lugar ideal para la minería. Una zona árida donde es bastante improbable que se den lluvias ácidas como dice la población de Cocachacra. No tendría por qué afectar la agricultura si usan agua de mar y es totalmente factible en este caso. Ya hay una experiencia en Chincha, con el proyecto Cerro Lindo de la empresa Milpo. Ellos desconfían de Southern, pero si les explican los beneficios y les garantizan que no utilizarán agua del valle y que les harán una represa como recién han hecho, los resultados son diferentes. Hace un año, Juan Alberto Guillén, alcalde de Cocachacra, era el más entusiasmado con este proyecto. Le dijeron que se utilizaría agua de mar y hoy le hablaban de agua del subsuelo. Entonces cómo no sentirse burlado por la empresa.

–Usted explicó que la zona donde Tía María desarrollaría sus actividades cupríferas es ideal. Sin embargo, hay un grupo de los habitantes de Cocachacra que aún con los beneficios y garantías se resisten a cualquier tipo de actividad minera.

–Es cierto. Hay dos actitudes en la población. Unos están a la espera de garantías de no ser afectados y con la noticia de la represa de Paltiture se muestran muy optimistas. Y más aún cuando el mismo premier Velásquez Quesquén les ha garantizado que no dará licencia para que se extraiga agua subterránea. La otra actitud es ideológica, quieren demostrar que la minería es inviable en la zona.

El argumento es que se va a generar lluvia ácida, y eso, como ya te dije, es improbable porque en esa zona no llueve. Aunque su derecho a reclamar me parece legítimo, la posición de “no a la minería porque no”, me parece que va en contra de la visión del país.

–Si los antecedentes de Southern son negativos por qué el Gobierno no emitió opinión antes de que se desate el conflicto social.

–Es por las reglas del juego. Es decir, las mineras deben hacer un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) que encargan a una empresa particular. Desde ahí ya las interpretaciones se prestan a la especulación. Pero el Gobierno no se mete porque el modelo de concesión está diseñado para que las mineras se encarguen de negociar con las comunidades las condiciones de su ingreso. En muchos casos no se ha respetado los derechos de la gente, pero hay que decir que un 50% de los proyectos mineros que están actualmente en ejecución tienen muy buenos resultados, como en Áncash, donde la población crea empresa para brindar servicios a las mineras. O en Celendín, Cajamarca, donde les han prometido cuatro represas. Pero definitivamente el modelo debe cambiar. La lección de Tía María es que se necesita una Mesa Técnica conformada por el Gobierno Central, el Gobierno Regional, técnicos, asesores, representantes de la minera y de la comunidad donde se revise el EIA. El modelo de audiencias públicas donde un ingeniero habla en difícil a cuatro mil personas ya está desfasado. Me parece un gran paso que hayan detenido el proyecto por 90 días, aunque aún se debe esperar el resultado de la mesa. Y no hay que olvidar el papel que ha desarrollado el Gobierno Regional, eso también es un indicador para que se generen competencias en temas mineros.

–¿Cuáles son los compromisos que el gobierno y Southern deberían asumir y qué beneficios obtendrá la población?

–La represa para los agricultores es vital, además Southern debería apoyarlos con un sistema de riego tecnificado porque ellos en su mayoría cultivan arroz. Además se deben conformar comités de vigilancia ambiental para evaluar los efectos que tenga la actividad minera. La población de Cocachacra son 8 mil personas, pero no solo ellos obtendrán beneficios sino también Mollendo e Islay. Con la actividad comercial en el puerto de Matarani, la nueva carretera entre Ilo y Punta Bombón. La mina hará compras a las empresas locales y eso definitivamente va a aumentar los ingresos de la gente. Pero no hay que sacar la vista de Southern, que ya tiene más proyectos en camino como la ampliación de Cuajone y Toquepala. Necesitan más agua y quieren usar más pozos subterráneos para extraerla. Podrían afectar a la provincia de Candarave en Tacna y en vez de modernizar su tecnología optan por ofrecerle obras a la población.

Perfil

• Nombres: José Luis López Follegatti

• Profesión: Educador

• Consultor y asesor en : Asociación Civil Labor, Care Perú, Grupo para el Diálogo Minería, Medio Ambiente y Desarrollo, Ministerio de Educación entre otros.

• Ensayos y estudios: “Ilo: Los sueños de una ciudad” (2000), “Liderazgo compartido” (2001), “Plan de gestión ambiental urbana de Arequipa” (2002).

• Libro: “Medio ambiente, minería y sociedad: Una mirada distinta” (2002).



Fondo de “sinceramiento” de precios de los combustibles

Humberto Campodónico

Las recientes modificaciones al Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles del Decreto de Urgencia 027-2010 parten de una constatación: el precio internacional del petróleo ha vuelto a subir (está en US$ 82/barril) y los pronósticos indican que seguirá subiendo.

Así, las deudas del Fondo con las refinerías (para que no suban los precios al consumidor) son del orden de S/. 650 millones, ya que los precios están “atrasados” en 20 a 25% con respecto a los precios internacionales. Si el precio del petróleo se mantiene, la deuda del Fondo seguiría aumentando en S/. 160 millones mensuales.

Por ello, el DU-027 establece que los precios de los combustibles se “sinceren”. El primer aumento ha sido de 7% para las gasolinas y el diesel y luego vendrán aumentos de 5% cada dos meses hasta que los precios queden completamente “sincerados”. Así, el Fondo ya no estabiliza sino “sincera”. De la mano con esta píldora amarga, el DU 027 establece que los mineros, pesqueros y cementeros, ya no estén en el Fondo. Eso está muy bien, pero no nos hace olvidar que los subsidios a esos sectores han sido más de S/. 600 millones, justo cuando sus utilidades volaban por los altos precios internacionales y el crecimiento económico (ojo, solo se les ha adelantado en 6 meses el “sinceramiento”, lapso en el cual todos pagaremos los mismos precios).

No solo eso. A pesar de que desde hace años se venía pidiendo que los excluyan del Fondo, su peso “lobbysta” los mantuvo adentro (hasta Alan García, en agosto del 2008, dijo que debían salir, pero nada; ver “Los infiltrados siguen allí”, www.cristaldemira.com, 20/08/2008).

En este caso, los economistas que se rasgan las vestiduras denunciando a los “infiltrados” en el Vaso de Leche porque “el programa no está bien focalizado” (la toman niños mayores de 7 años, cuando la edad máxima es de 6 años) se callan la boca y nada dijeron de la “no focalización” del Fondo de los Combustibles. Dos varas y dos medidas. ¡Qué vergüenza!

El DU establece que el GLP tenga alzas mínimas (bien), una pequeña compensación en la factura eléctrica a los más pobres (bien), una nueva banda de precios (más acotada) y una comisión consultiva para “actualizar los precios”, presidida por Osinergmin, con el MEM, el MEF y las productoras e importadoras de combustibles (antes las decisiones quedaban a la discreción de la Dirección General de Hidrocarburos). No participan las asociaciones de defensa del consumidor.

EL DU mantiene la fórmula de los Precios de Paridad de Importación, que establece que los precios en el Perú sean iguales a los de EEUU, más el costo del flete. Esto es absurdo, porque el 50% proviene del petróleo peruano y los líquidos del gas de Camisea, mientras que el otro 50% viene de Colombia y Ecuador, principalmente, cuyos precios son inferiores a los que rigen en EEUU.

Toda esta problemática nos hace ver la importancia del gas de Camisea, sustituto del petróleo que no está sujeto a los precios del petróleo y que es barato. Sin embargo, se va a exportar a México y se raciona al mercado peruano. Es en ese contexto que debemos analizar el porqué de los “atrasos” en los precios y los problemas del Fondo. A mayor consumo de gas, habría menos dependencia del petróleo caro e importado.

Resumiendo: en los próximos 6 u 8 meses las gasolinas y el diesel subirán 20 a 25%, lo que impactará en la inflación y generará presiones al alza de los pasajes urbanos y del transporte interprovincial. Para “dorar la píldora” se ha mejorado el Fondo que, sin embargo, cuando se “sinceren” los precios, ya no tendrá razón de ser. Existen otras alternativas de política de precios, las que tienen como punto de partida la eliminación de la Paridad de Importación y la masificación del consumo del gas natural lo que, hoy, exige que no se exporte el gas a México.

NO AL RETROCESO DE LA POLÍTICA DE EDUCACIÓN INTERCULTURAL BILINGÜE

“Desde el gobierno de Sagasti venimos arrastrando recortes presupuestales a la Política de EIB, que tiene impacto directo en la formación y ...