martes, 24 de noviembre de 2009

Código cipriani

Eduardo Arens Kückelkorn, sacerdote peruano, marianista, reconocido en el país y en el extranjero como uno de los mayores estudiosos de la Biblia, está prohibido de enseñar Teología, es decir, no puede adoctrinar sobre las Santas Escrituras dentro de la Diócesis de Lima. La prohibición data de agosto último, es por tiempo indefinido y sin causa conocida. Fue ordenada, cuándo no, por el Obispo de Lima y Cardenal del Perú Juan Luis Cipriani Thorne. La arbitrariedad no termina allí.

Por Edmundo Cruz

El lunes 9, la Pontificia Universidad Católica del Perú inició la versión anual de su evento académico Aula Magna dedicado a debatir el tema: la Doctrina Social de la Iglesia y el Desarrollo Humano Integral”. Cita auspiciosa. De Venezuela vino el rector de la Universidad Católica Andrés Bello, jesuita Luis Ugalde, entre otros expertos. Pese a la discreción de los organizadores, no pasó inadvertida para los 350 participantes la ausencia de un invitado, el biblista peruano Eduardo Arens, quien, según trascendió, había preparado una reflexión especial: “La universidad frente a la sociedad”. Sobre tal inasistencia se sabe que esta no fue voluntaria sino impuesta: una comunicación del Obispo de Lima y Cardenal del Perú, Juan Luis Cipriani, había ordenado a Arens no concurrir.

Eduardo Arens ha acatado la orden y prefiere el silencio, pero ese no es el caso de uno de sus alumnos y hermanos religiosos radicado en Chimbote: Hugo Cáceres Guinet, quien a pecho abierto lanzó al fin de la semana pasada, por la vía virtual, una “Carta de apoyo al padre Eduardo Arens, S.M. y de rechazo a la actitud intolerante del Cardenal de Lima”.

Emigración forzada

Según Hugo Cáceres, no es solo Arens, sino una “multitud de sacerdotes y religiosos que se han visto obligados a emigrar de la Arquidiócesis de Lima porque (el Cardenal) los ha despojado de casas de retiro y parroquias”. “Todo esto –agrega el autor de la carta– no sería más que fruto de un exceso de celo… si es que además Cipriani no hubiera sido permanente obstáculo de las investigaciones al régimen dictatorial y corrupto de Fujimori, decidido enemigo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación y obcecado enemigo de la defensa de los derechos humanos”.

Los términos no son nada diplomáticos y hasta pueden parecer exagerados, pero mejor que los hechos hablen.

Censura teológica

Cáceres confirma lo que “El blog de X. Pikaza”, un sitio vasco de actualidad eclesial y teológica, denunció el 24 de agosto pasado y que Arens también calló serenamente. Pikaza reveló la existencia de una comunicación que el Instituto Superior de Estudios Teológicos Juan XXIII, en donde Arens dictaba cátedra, había recibido de Monseñor Juan Luis Cipriani, indicándole que “mientras sea obispo de Lima” el marianista profesor de Biblia no podía ejercer la “missio canonica” que es como se llama a la docencia en Teología. Similar prohibición sin plazo definido se hizo extensiva al profesor Luis Asenjo y a un tercer docente religioso.

El 2000 fue expulsado

La animadversión no es reciente. La denuncia de Xavier Pikaza, ex sacerdote vasco y autor del blog, trae a la memoria un antecedente de 9 años atrás. En el 2000, Juan Luis Cipriani expulsó –así como se lee– a Eduardo Arens de la Diócesis de Lima. El marianista no podía dictar misa dentro de la jurisdicción religiosa capitalina. Trascendieron móviles fútiles: que Arens “no le echaba agua al vino, que no mencionaba el nombre del Obispo en misa, y que su estilo de celebración era muy popular”. La marginación fue real. Su congregación tuvo que destacar a Arens al Callao por un tiempo, en tanto gestiones directas y exitosas de los marianistas ante el Vaticano dejaron sin efecto el exabrupto. Eduardo Arens pudo volver a la parroquia de Santa María Reina, en el Óvalo de Miraflores, donde el biblista celebra misa todos los domingos, a las 10.30 horas de la mañana y a las 6.30 de la tarde ante una nutrida feligresía.

Predicador de la realidad

A la hora de explicar el Evangelio, Arens cultiva un estilo muy directo, realista y didáctico ante un público formado por una vecindad en la que no faltan personalidades del mundo social, económico y político. Fernando Belaunde Terry fue en vida un puntual concurrente a los sermones del marianista, lo mismo que Henry Pease actualmente y periodistas como Rosa María Palacios.

No parecen ser estos los únicos celos a los que Hugo Cáceres se refiere en su carta de apoyo a Arens. Las competencias pueden ir por el lado de los centros de formación de los futuros sacerdotes. La Arquidiócesis dirigida por Monseñor Luis Cipriani, esto es por el Opus Dei, cuenta con la Facultad de Teología del Seminario de Santo Toribio que hace dos años tenía 700 alumnos y ahora sólo suma 200. En tanto que el Instituto Superior de Estudios Teológicos Juan XXIII, bajo dirección marianista y en el que Eduardo Arens enseñaba Teología, duplica fácilmente ese número.

El mal ejemplo

Juan Luis Cipriani actúa con prepotencia. Ha fragmentado el clero en tendencias y no busca armonizar sino que, por el contrario, azuza la confrontación y sataniza a sus adversarios. Reflejo de esta postura es lo ocurrido en Arequipa, donde una gestión igualmente autoritaria ha provocado que un sacerdote joven, Alfredo Ungaro Curasi, enjuicie por difamación (sin que le falten razones) al arzobispo de la Ciudad Blanca Javier del Río Alba. Este no ha tenido mejor idea que responder con un aviso pagado con la firma (¿forzada?)de obispos y sacerdotes. A mitad de semana llamamos a la oficina de prensa de la Arquidiócesis de Lima y les expusimos con claridad el tema. Pidieron teléfono y e-mail para responder pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta. Todo parece indicar que después de la publicación de esta nota Cipriani ensayará nuevas represalias. Estaremos atentos.

LA CLAVE

OBISPOS DEL PERÚ: 50, distribuidos en 45 diócesis. Priman los Opus Dei, Sodalicios y Neocatecúmenos (10) nombrados por el Nuncio Apostólico saliente Rino Passigato (9 años en Perú). Solo hay dos obispos jesuitas. Cipriani ha perdido las últimas cuatro elecciones para presidente de la Conferencia Episcopal.

Perfil

• Nombre: Eduardo Arens Kückelkorn
• Nacimiento: Nació en Dresden, Alemania, el 18 de enero de 1943. A los tres años fue traído a Perú.
• Estudios: Colegio Champagnat. Noviciado en Galesville, EEUU (1963). Se ordenó de sacerdote en Lima, 1973. Estudios de Biblia en Suiza e Israel.
• Tarea pastoral: Parroquia Santa María Reina, donde ha formado una escuela bíblica. Trabajo social en los conos.

Biblista fecundo

• En 1982. Eduardo Arens inició la publicación de sus estudios sobre Biblia. En los años de la violencia interpretó el fenómeno a la luz de la Sagrada Escritura.
• 1982. Los evangelios ayer y hoy. Una introducción hermenéutica. Lima, 161 pp.
• 1983. La Biblia sin mitos. Lima, CPC, 182 pp.
• 1985. La violencia y el Evangelio. Lima 74 pp.
• 1986. Apocalipsis, ¿revelación del fin del mundo? Lima, 162 pp.
• 1988. La violencia y el Evangelio. ¿Cuál fue la actitud de Jesús ante la violencia? Santiago, Paulinas, 268 pp.
• 1993. ¿Resucitó? Una mirada crítica al fundamentalismo del cristianismo. Santiago, San Pablo, 158 pp.
• 1995. Asia Menor en tiempos de Pablo, Lucas y Juan - Aspectos sociales y económicos para la comprensión del Nuevo Testamento. Córdoba. El Almendro, 234 pp.
• 1995. ¿Conoces la Biblia? Respuestas al fundamentalismo biblicista. Lima, 314 pp.
• 1995. Cuestionamientos desde la Biblia. Lima, 42 pp.
• 1995. Respuestas sobre la Biblia. Lima, San Pablo, 98 pp.
• 1996. Serán mis testigos. Historia, actores y trama de hechos de los Apóstoles. Lima, 374 pp.
• 1998. Biblia y fin del mundo. Lima, Paulinas, 159 pp.
• 2005. El humor de Jesús y la alegría de los discípulos. PPC Editorial.
• 2009. Han sido llamados a la libertad. Lima, CEP, IBC, Paulinas.

La educación y los hipócritas

Por Nicolás Lynch

Ha terminado el CADE 47 y esta reunión empresarial entre sus conclusiones ha resaltado la importancia de una mejora de la educación para que el país alcance el desarrollo. No nos han dicho, al menos hasta donde han informado los diarios, cómo es que esto se debe producir. De un tiempo a esta parte son varios los sectores de la vida nacional que se suman, al menos declarativamente, a la preocupación existente porque la educación mejore. Y eso está muy bien.

Sin embargo, el tema educativo no es un asunto desamparado en el debate nacional. Existe desde el 2005 un Proyecto Educativo Nacional (PEN), elaborado por el Consejo Nacional de Educación, que se supone es política, casi desde su inicio, de este gobierno.

Existe, desde el año 2002, el compromiso adoptado en el AN de duplicar el presupuesto educativo como porcentaje del PBI, del 3 al 6% en 10 años. Asimismo, en la campaña electoral 2006 al menos dos partidos señalaron el costo anual del PEN en 25 mil millones de soles. Estamos a fines del 2009 y todo sigue igual. El PEN a nadie le interesa en el gobierno, la meta del AN ha ido como el cangrejo y ahora estamos en el 2.9% y el presupuesto del sector educación está en algo más de 12 mil millones de soles: la mitad de lo que se necesita.

¿Qué han dicho los empresarios del PEN? Parece que nada. ¿Y de la plata que se necesita para implementarlo? Menos todavía. Les debe aterrar hablar del presupuesto para educación porque acto seguido tendrían que mirarse el bolsillo y poner lo que les toca sobre la mesa. No, no estoy hablando de óbolos o caridades como le gusta a Alan García sino de la recaudación tributaria indispensable para poder llevar adelante una reforma educativa de verdad. Aquí solo se podrá pasar del 3 al 6% del PBI como presupuesto educativo si es que se produce una reforma tributaria democrática, que privilegie los impuestos directos y en especial eleve el impuesto a la renta de los que más ganan, a la par que elimine las exoneraciones de las que goza el gran capital y que hasta ahora son intocables. Esto debe permitir subir la presión tributaria para poder financiar la reforma señalada.

¿Qué nos dicen los empresarios de todo esto? Prefieren callar en siete idiomas porque la solución de fondo no les interesa. Mejor es deleitar sus oídos con algunos oradores privatistas que les van a repetir lo que les gusta y que la educación pública siga igual

lunes, 23 de noviembre de 2009

Ecuador noquea a las multinacionales farmacéuticas

Hace unas semanas, el Gobierno de Ecuador promulgó un decreto que permite la elaboración de medicamentos protegidos con patentes. En dicha norma se “declara de interés público el acceso a las medicinas utilizadas para el tratamiento de enfermedades que afectan a la población ecuatoriana y que sean prioritarias para la salud pública” y se dispone el otorgamiento de licencias a los laboratorios locales para la elaboración de sus genéricos. Esta es una importante decisión, pues las medicinas son bienes fundamentales para luchar contra las enfermedades y mejorar la salud de la gente, y no simples mercancías como son tratadas por las multinacionales farmacéuticas.

Según el artículo “Mafias farmacéuticas” del periodista Ignacio Ramonet, “...los grandes grupos farmacéuticos recurren a toda suerte de juegos sucios para impedir la llegada al mercado de medicinas más eficaces y sobre todo para descalificar a los medicamentos genéricos, mucho más baratos”. Así, “el retraso del acceso del consumidor a los genéricos se traduce en importantes pérdidas económicas no sólo para los propios pacientes, sino también para la Seguridad Social a cargo del Estado”.

El decreto ecuatoriano en cuestión se fundamenta en el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) (1995) firmado por los miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el cual reconoce el derecho de los países a emitir licencias obligatorias para elaborar medicamentos patentados que sirvan para combatir enfermedades de interés público. Así, en caso de emergencia nacional, de la existencia de prácticas anticompetitivas o en caso de uso público no comercial, los gobiernos pueden hacer uso de estas licencias.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el uso de genéricos porque favorecen el acceso equitativo a la salud de las poblaciones con menos recursos. Los genéricos no son menos eficaces para tratar las enfermedades. Esta es una falacia muy conveniente para favorecer a las grandes industrias farmacéuticas y el uso exclusivo de su “marca”. Es por ello que esta ley dictaminada por el gobierno ecuatoriano beneficia a la mayoría de sus pobladores, los que ahora podrán acceder a medicamentos más baratos.

En el Perú, el 24 de diciembre de 2004 se aprobó la Política Nacional de Medicamentos. Después de casi 5 años, recién contamos con una norma que regule las acciones dictadas por esta política, pues el 29 de octubre pasado, el pleno del Congreso de la República aprobó la Ley de los productos farmacéuticos, dispositivos médicos y productos sanitarios. En esta norma se establece, por ejemplo, que el Estado debe promover y fortalecer la fabricación, importación y prescripción de medicamentos genéricos, como parte de la política nacional de medicamentos. Además, se fomenta la investigación y fabricación de medicamentos para el tratamiento de enfermedades de alto impacto social o enfermedades con pocas o ninguna alternativa terapéutica.Este año, el Ministerio de Salud ha logrado ahorrar 50 millones de soles gracias a la compra de medicamentos genéricos esenciales. Pero se debe hacer más, ya que actualmente el 45,5% de peruanos no cuenta con un aseguramiento en salud, lo que dificulta aún más su acceso a estos medicamentos básicos. Por tanto, resulta indispensable regular el mercado de medicamentos para que estos lleguen más baratos a manos de los peruanos, sobre todo de los más pobres. En ese sentido, debemos tomar en cuenta a nuestro vecino del norte. El ejemplo ecuatoriano es un posible camino a seguir.

sábado, 21 de noviembre de 2009

El SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO y los jóvenes

Por Alberto Adrianzén M.

Hace unos días un grupo de alcaldes de Lima, acompañados por el ministro del Interior, pidieron entusiastamente el regreso del Servicio Militar Obligatorio (SMO) y del curso de Instrucción Premilitar (IPM) en los colegios, como una solución al tema de las pandillas y de las barras bravas.

Llama la atención esta forma autoritaria de entender los fenómenos sociales. Lo que se busca es contener y disciplinar antes que solucionar los problemas. Además, la idea de que sólo en los cuarteles uno aprende lo que es disciplina y el sentido de patria es, sinceramente, falsa. Sería bueno preguntarle a Vladimiro Montesinos si eso fue lo que aprendió en los cuarteles o al general Malca, hasta ahora prófugo de la justicia y millonario, o a los llamados generales gasolineros, para llegar a la conclusión que dicha propuesta no resiste el menor análisis. Y es que en verdad lo que está detrás de ella es una visión profundamente autoritaria y machista que se resume en que la “letra con sangre entra”. Es esta idea absurda de que los jóvenes aprenden a ser “hombres” en sistemas o instituciones verticales, que alientan, muchas veces, la humillación y hasta el castigo físico como sucede, lamentablemente, en los cuarteles de nuestro país.

Se olvidan estos alcaldes y el ministro que el llamado SMO ha sido en el Perú profundamente discriminador. Fueron los hijos de las clases populares los únicos que hicieron este servicio y no los de las clases altas y medias. No es extraño en este contexto, donde se denigra a los que no saben leer o no tienen estudios escolares completos, que el alcalde de Los Olivos, proponga que aquellos que entran al SMO bien pueden servir para construir caminos y carreteras. Un poco más y nos plantea la abusiva ley de conscripción vial de la época de Leguía (conocida como la ley de Servicio Obligatorio de Construcción de Caminos) que tanto dolor y tragedia causó, sobre todo, en la población indígena. Es simplemente buscar mano de obra gratuita. Además, el SMO debido a la modernización y a la alta profesionalización de las Fuerzas Armadas, es un arcaísmo, por no decir un estorbo. Nuestras FFAA no pueden ser un reformatorio para jóvenes con problemas de conducta, menos una sucursal de Maranga.

Y sobre el curso de IPM (el autor de este artículo lo llevó por años en el colegio) es mejor ni comentar. ¿Alguien se acuerda de lo que aprendió? ¿alguien puede decir que le sirvió para algo? Mi único recuerdo fue la famosa práctica de tiro en el Rímac con unos viejos fusiles Mauser que le podían romper a uno la clavícula. Por otro lado, el amor y el respeto a la patria, y a nuestros héroes, dudo mucho que se aprenda con el regreso de este curso. Sospecho que hasta podría ocurrir lo contrario.

Por último, llama la atención que se piense que los únicos que pueden “disciplinar” a la población son los militares. Ello demuestra la persistencia, en el imaginario de alguna gente, de las FFAA, al igual que la Iglesia, como instituciones tutelares de la patria. Concepto no sólo arcaico sino peligrosamente autoritario y conservador.

Por eso el tema de las pandillas y las barras bravas no pasa por acuartelar a los jóvenes, menos aún por llevar el curso de IPM. Pasa más bien porque todos los sectores involucrados (Estado, municipios, policías, clubes deportivos, etc.) simplemente trabajen. El reciente y triste espectáculo en el club Alianza Lima es la mejor demostración de que el espíritu lumpenesco de las barras bravas también está presente en la propia dirigencia.

Cuando los jóvenes no tienen trabajo, cuando viven en familias desestructuradas, marginales y pobres, sobrevivientes de la desigualdad, como hoy sucede, las pandillas y las barras bravas no solo existirán sino que, incluso, aumentarán.

Un fracaso anunciado

César Lévano
cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

La reciente encuesta del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Católica encierra, más allá de los aspectos específicos, una verdad general: La política económica neoliberal que se implantó en el Perú desde los años 80 ha desembocado en un fracaso económico y social.

Nadie, ni siquiera los ricos -salvo algunos afortunados favorecidos por los bajos impuestos y la protección oficial–, se declara satisfecho con la acentuación de la pobreza y la desigualdad que esa política ha causado.

Recuerdo mucho la impresión que me produjo un estudio de Sebastian Edwards, investigador asociado de la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos, publicado en marzo / abril de 1997 por la revista Foreign Affairs. El título del trabajo era Latin America’s Underperformance (= “La baja performance de America Latina”).

Allí se leía: “El crecimiento económico de la región es más bajo que el promedio de seis por ciento de 1965 a 1980”.

“En la mayoría de los países”, añadía Edwards, “las condiciones sociales, en particular la pobreza, no han mejorado. En varios países, el desempleo se ha incrementado notablemente”.

El texto ofrecía un cuadro estadístico que demuestra que una política neoliberal puede generar crecimiento efímero, como ha ocurrido en estos años en el Perú.

Se ve en el gráfico que nuestro país creció un asombroso 13,1% en 1994, para luego bajar a 7% en 1995 y 2% en 1996. Como para enfriar la euforia del presidente Alan García, quien, cuando el Perú creció 9%, afirmaba que nuestra economía estaba blindada contra la crisis global. Pero este año va a crecer menos de uno por ciento.

Lo cierto es que los países que más servilmente se sometieron a los dictados del “Consenso de Washington” y a la economía excesivamente abierta son los que más han sufrido con la crisis.

Nancy Birdsall, de la Fundación Carnegie, y Augusto de la Torre, ex presidente del Banco Central de Ecuador, presentaron en 2001 un balance cruel. Lo expusieron en el libro Washington contentious (= El Contencioso de Washington), para criticar el Consenso de Washington, que es el padre de todas las criaturas (Fujimori, Toledo, García).

Recuerdan los autores que, desde que se introdujo el neoliberalismo, “el desempleo creció y la pobreza siguió siendo extensa. América Latina entró en el tercer milenio con casi 180 millones de personas (más de un tercio de su población) viviendo en la pobreza, con ingresos de menos de dos dólares por día. Casi 80 millones sufren de pobreza extrema, con ingresos de menos de un dólar diario”.

Desde el 2001 eso ha empeorado. La crisis ha castigado a millones de latinoamericanos, incluidos millones de peruanos. Para cambiar la situación no sirven los discursos ni las estadísticas maquilladas. Se necesita un cambio de modelo económico.

Espionaje e inversiones

Por Alberto Adrianzén M. (*)

Luego del espionaje chileno es bueno preguntarse si la política frente a este país ha sido un error. Pasar del amor al odio de un día para otro, muestra que la pregunta no es ociosa. Lo peor es escudarse tras un falso chauvinismo para ocultar errores. La idea de que las relaciones con Chile mejorarían con la teoría de las cuerdas separadas, es decir separar las relaciones diplomático-políticas de las económico-comerciales, ha mostrado que no es el mejor camino para mantener relaciones normales con nuestro vecino del sur. La emulación (o competencia) económica que propuso el presidente García no bien asumió el gobierno, no solo ha sido insuficiente sino hasta ingenua y peligrosa.

Pensar que el ingreso (masivo) de inversiones chilenas en nuestro país conduciría a un cambio en el comportamiento del Estado chileno es un error. Lo que ha sucedido es todo lo contrario. Las razones son obvias. Cuando un país invierte en otro más de siete mil millones de dólares –que es justamente lo que ha hecho Chile todos estos años en el Perú– sus preocupaciones e intereses aumentan, pero también cambian. No es extraño, en este contexto, que Chile haya modificado las llamadas hipótesis de guerra. De un conflicto bélico con Argentina se ha pasado, como hipótesis, a un enfrentamiento con Bolivia y Perú.

Por eso el espionaje chileno poco tiene que ver con la demanda presentada ante la Corte de La Haya (esta situación tiene varios años y, por lo tanto, es bastante anterior a la demanda) y sí, más bien, con sus inversiones en el país y sus propias insuficiencias.

En realidad, lo que está detrás del espionaje es un intento de tutelaje a los intereses e inversiones que Chile mantiene en nuestro país. La idea de que el libre comercio mejoraría las relaciones bilaterales no solo ha resultado un fracaso sino también ha incentivado este intento de tutelaje chileno. En otras palabras, considerar como iguales a inversionistas peruanos y extranjeros, ha terminado por afectar nuestra seguridad y soberanía. La afirmación de que el capital no tiene patria solo se la creen los neoliberales peruanos. El Estado chileno, no.

Olvidarse de la trama histórica que está detrás de las relaciones con Chile ha sido y es también otro error. Es pensar que la historia no tiene importancia; que Chile es un país distante, como lo es Polonia; que nada tiene que ver con nuestro pasado. Como también que solo el libre comercio integra y nos convierte en socios. Es creer, ahora que hemos firmado el TLC con EEUU, que ese hecho nos convierte en “socios” e “iguales”.

El otro dato es el cambio de lenguaje. Llamar “republiqueta” a Chile, decir que este país nos envidia (más allá de que sea verdad), implica un cambio significativo en la manera de vincularse con el otro (en este caso con Chile). Sin embargo, hay que decir que ello no es exclusivo del presidente García. El cambio de lenguaje hoy recorre la región. Los conflictos, hasta ahora verbales, entre los presidentes de Venezuela y Colombia, o de Ecuador y Colombia, o, también, de Perú y Bolivia, son ejemplos claros que hemos pasado a otro tipo de diplomacia.

Lo que antes se decía en privado ahora se dice en público. Las formas diplomáticas parecen disolverse para dar curso al conflicto como vínculo principal. Es cierto que esta modalidad tiene mucho que ver con la nueva “guerra fría” que se vive en la región y que el presidente García es uno de sus principales impulsores. Pero también con los procesos y problemas en cada uno de estos países. El tono subido de muchos presidentes, sospecho, es para consumo interno. Para poner a la sociedad tras el “enemigo externo” y desplazar a sus opositores. Y eso es tan peligroso como el “repulsivo” espionaje chileno.

(*) La página web de este columnista se traslada a La Mula. Pueden encontrar mis artículos y otros comentarios en el blog: Disidencias, albertoadrianzen.lamula.pe

lunes, 16 de noviembre de 2009

Universidades: la lógica del costo-beneficio


Universidades: la lógica del costo-beneficio



Por: Humberto Campodónico


La razón que explica la negativa del ministro de Economía, Luis Carranza, a homologar las remuneraciones de los docentes universitarios –que llevan en huelga más de 45 días– es la lógica del costo-beneficio.


Su punto de partida es ¿qué importancia tienen las universidades estatales para el funcionamiento del modelo primario exportador de la economía? Muy poca. Desde 1990 han aumentado las universidades privadas y ahora según la Asamblea Nacional de Rectores (ANR), ya son 56 y las estatales solo 35.

En el 2006 (último año con estadísticas de la ANR), de los 568,095 estudiantes matriculados, 282,119 estaban en las universidades privadas y 282,219 en las estatales. La proporción es 50-50. Lo mismo sucede con los 44,692 docentes: 22,398 están en las estatales y 22,244 en las privadas. Con seguridad, al 2009, el número de alumnos y docentes en las universidades privadas es ahora mayoritario.


Continuando con el costo-beneficio: si la mayor parte de las necesidades de las empresas son cubiertas por las universidades privadas, no tiene sentido aumentar el sueldo de los docentes estatales. Poco importa que buena parte de las universidades privadas sean “máquinas de negocios”, con educación de mala calidad y que, además, tengan como práctica común la corrupción de funcionarios (Alas Peruanas).


Al costo-beneficio poco le interesa el rol de la universidad en la investigación y el desarrollo necesarios para la sociedad de la información y del conocimiento. En el Perú en el 2008 se invirtieron S/. 252 millones, lo que apenas llega a 0.1% del PBI, según Francisco Sagasti (1).


De este total, según Sagasti, la universidad estatal invirtió S/. 57 millones y la privada tan solo S/. 30 millones (poco que ver con la ciencia y tecnología). Agréguese que las empresas privadas tan solo habrían invertido el 2% del total, lejísimos del 40% promedio en América Latina, según la Red Iberoamericana de Ciencia y Tecnología.


Corolario: si ahora hay más universidades, alumnos y docentes privados, si a la empresa privada no le interesa la ciencia y tecnología (casi todas las patentes vienen de afuera, ver “Nos ganan 47 a 1, www.cristaldemira.com, 31/10/09), si con las universidades privadas se puede satisfacer las necesidades de un aparato económico que responde, como dice Efraín Gonzales, a un modelo primario exportador y de servicios (PESER), ¿para qué diablos debe el MEF aumentarle el sueldo a los docentes estatales?
Para terminar, existen algunas buenas universidades privadas y algunas estatales malas. El problema de fondo es que, a diferencia de Brasil, México y Argentina (donde las estatales tienen niveles de excelencia superiores a las privadas) aquí al “modelo económico” no le interesa la universidad estatal. Eso es lo que hay que modificar.


La solución pasa por mejorar la calidad de la educación, hacerla más equitativa (lo que brilla por su ausencia) y tener un adecuado sistema de evaluación. En una palabra, reformar el conjunto del sistema universitario, para lo cual existen múltiples propuestas que duermen en el Congreso. Un primer paso obligatorio es homologar, ya, los sueldos de los docentes universitarios estatales y terminar con la lógica del costo-beneficio

NO AL RETROCESO DE LA POLÍTICA DE EDUCACIÓN INTERCULTURAL BILINGÜE

“Desde el gobierno de Sagasti venimos arrastrando recortes presupuestales a la Política de EIB, que tiene impacto directo en la formación y ...